La apuesta por las hidroeléctricas

Es posible que sea por su origen geográfico, donde el petróleo y los ríos provenientes de las hidroeléctricas chiapanecas reinan el paisaje; tal vez sea porque la CFE domina las hidroeléctricas mientras que desplaza a las eólicas. En todo caso, el presidente limita su agenda energética a dos elementos: el petróleo y sus derivados, y las hidroeléctricas.

Ilustración: Kathia Recio

Derivado de ello, de las tres propuestas que el presidente presentó la semana pasada en la cumbre climática, la única que pudiera tener efectos benéficos en términos energéticos y de cambio climático es la hidroeléctrica.

Sin embargo, esta propuesta significa en realidad un futuro incierto.

En primer lugar, la capacidad de instalación de grandes presas es muy limitada. Es un límite físico, pues los grandes caudales que cuentan con condiciones orográficas adecuadas ya han sido aprovechados en su totalidad. El único espacio en el que sería posible instalar una cortina adicional corresponde a Chicoasén II, un proyecto de 240 MW que fracasó el sexenio pasado por razones sociales.

Si agregamos ese proyecto a lo previsto por la Secretaría de Energía en el Programa de Desarrollo del Sector Eléctrico Nacional (Prodesen), el país lograría unos 1 857 MW extra de capacidad de generación limpia en 15 años. Esto equivale a casi el 75 % de la capacidad anual instalada por privados en las subastas y 53 % de lo que se requiere instalar anualmente durante 15 años (o 3.75 % de la instalación total requerida en ese plazo).

Pero, ¿qué tan factible es apostarle a las hidroeléctricas?

Uno de los argumentos del gobierno para desplazar a las eólicas y fotovoltaicas es que no son capaces de generar energía durante las 24 horas de los 365 días del año, mientras que las hidroeléctricas sí. Y ahí nace el mito. Es cierto, las eólicas y fotovoltaicas generan cuando hay viento o sol. Sin embargo, también es cierto que las hidroeléctricas requieren agua para generar. El problema es que el cambio climático –paradójicamente acelerado por el uso de los combustibles fósiles al centro de la política energética– disminuye la disponibilidad de agua para cualquier actividad. Además, las lluvias pueden ser menos frecuentes en el tiempo pero iguales en volumen de agua, lo que implicaría períodos largos de sequía seguidos por lluvias torrenciales con flujos de agua difíciles de controlar.

El uso de agua en hidroeléctricas no puede ser prioritario frente al uso humano, la producción de alimentos o un mínimo nivel ambiental, por ejemplo. En condiciones de exceso de agua, la seguridad de las cortinas evita que se despache libremente electricidad, pues hay riesgos de daño estructural.

Además, los efectos climáticos se traducen en estragos por sequía. Durante los años de sequía, los sistemas hidroeléctricos en México disminuyen hasta 20 % su generación.

Es importante considerar que, hasta mediados de abril de este año, las hidroeléctricas aportaron casi el doble de generación que en el mismo periodo del año pasado (6 277 en 2021 contra 3 300 GWh en 2020). Esto significa que el uso de agua ha aumentado durante el periodo de sequía e implica una disminución en la disponibilidad de agua durante los meses siguientes. Pero no sólo de agua para la generación, sino también para la producción de alimentos. Sin cosechas, aumentará la necesidad de importar y el costo de los alimentos tenderá a subir.

Si además sumamos el recorte de recursos a Conafor y Conanp, que afectan la conservación de los espacios que alimentan las presas con su escurrimiento, tenemos una sequía perfecta que volverá inútiles las hidroeléctricas por meses y forzará a que el sistema utilice centrales de generación mucho más caras y, encima, contaminantes. La apuesta parece equivocada, limitada y contraproducente. Lo peor es que es la única de este gobierno.

Para terminar: el sexenio pasado la CFE desarrolló proyectos para construir un sistema de rebombeo que permitiría un uso más integral y rentable de sus centrales hidroeléctricas. Sin embargo, la actual administración lo canceló. Podría incluso parecer que este gobierno tiene una tendencia a apostar por el riesgo.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía.

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Publicado en: Energía

2 comentarios en “La apuesta por las hidroeléctricas

  1. Existen mas proyectos Hidroelectricos que estan parados o suspendidos en el pais, las cruces en Nayarit que ayudarian a contener las crecientes del rio San Pedro, la Paroya en Guerrero entre otras

    1. También estaba un proyecto sobre el río Usumacinta que según algunos iba a resolver los problemas de falta de electricidad en la península de Yucatán. Pero todos estos proyectos a parte de costosos iban a toparse con fuerte oposición (ecologistas, pobladores de las zonas afectadas), aún si se construyeran su alcance para descarbonizar la generación de electricidad en México sería limitado solo en la forma de bombeo hidroeléctrico si ayudaría mucho de hecho resolvería el problema de la intermitencia de la eólica y solar, por eso resulta interesante lo que se menciona en la conclusión de este artículo

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