A quien nos lee,
si quieres apoyar nuestro trabajo te invitamos a suscribirte a la edición impresa.

SUSCRÍBETE

A partir de diciembre de 2019 hemos tenido que convivir con la pandemia ocasionada por el SARS-CoV-2. La convivencia ha sido desafortunada. Reacomodar la vida, de por sí complicada y triste por la pobreza-miseria de al menos la mitad de la población mundial, ha sido para unos un problema grave y para otros, una suerte de pandemonio. El mundo de hoy difiere, como diría Stefan Zweig, con el que habitábamos antes de que China anunciase la llegada del virus. Además, el mundo actual, dirigido por quienes ostentan el poder —políticos, empresarios, así como “demasiados” ministros religiosos yermos de ética—, refleja, frente a la irrupción de “nuestro virus”, la idea de Einstein: “Sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera”.

Ilustración: Raquel Moreno

Escasos sucesos positivos han ocurrido desde que Li Wenliang describió el primer caso de la infección causada por covid-19. Sobresale la elaboración de vacunas por mentes brillantes: en escasos meses generaron productos de alta calidad. Ese reto ha sido superado en el laboratorio y ha empezado a beneficiar a los países ricos. Falta saber —escribo en marzo— cuántas y cuándo llegarán vacunas “suficientes” a las naciones pobres. El reto ha quedado sepultado por la realidad: los países ricos vacunan con “celeridad” a sus habitantes, mientras los pobres deberán aguardar y conformarse con entregas miserables. El término vaccine nationalism se refiere al acuerdo entre naciones ricas y farmacéuticas para comprar tantas vacunas como sea posible. En agosto del 2020, Nature, una de las revistas científicas de mayor prestigio, informó que los Estados ricos habían preordenado la compra de 2000 millones de vacunas para proteger a los suyos.

Otro respiro fue la creación, en abril de 2020, de COVAX (Fondo de Acceso Global para Vacunas covid-19), auspiciado por la Organización Mundial de la Salud y, entre otras, por la organización GAVI, alianza política y privada para vacunar a los habitantes de países pobres, entre cuyos propósitos sobresale inmunizar al 20 % de la población mundial. Por ahora, como ya dije, las vacunas llegan con cuentagotas a las naciones sin recursos. ¿Estamos frente a la versión 2021 del darwinismo social?

Inciso insoslayable, “positivo”, crucial en la pandemia, son los alcances de los diversos medios de comunicación: su presencia y presteza han sido vitales; sin ellos, la vida —i. e.:escuelas, iglesias, distribución de alimentos, consultas médicas, periodismo, etcétera— se deterioraría aún más, la semiparálisis económica se profundizaría y la pandemia de la pobreza agravaría las diferencias entre quienes han sorteado los problemas monetarios y aquéllos cuyas reservas económicas les permiten tan sólo sobrevivir. Poco importan los números ofrecidos por organismos internacionales en relación con el incremento de la pobreza y retracción del PIB en la mayoría de las naciones. Basta enterarse, México como ejemplo, de la relación directa entre nuevos desempleados y el aumento de violencia y asesinatos, en ocasiones, en busca de sustento.

Los retos devienen preguntas. Ambos, cuando las dudas no encuentran respuestas satisfactorias, exponen realidades. En tiempos de covid, la realidad es cruda. Economías rotas, depresiones in crescendo, políticos torpes, vidas diferentes para niños y viejos (cubrebocas, confinamiento, desocialización) y muertos por doquier conforman un escenario triste, catastrófico para algunas naciones, inmisericorde para incontables seres humanos.

Todo empezó en diciembre de 2019. En abril de 2021, casi todo, en especial para los pobres de siempre, ha empeorado. En la página de la OMS dedicada a COVAX se lee: “Frente a una pandemia que se mueve rápido, nadie estará seguro a menos que todos estén seguros”.

 

Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Integrante del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.

 

Un comentario en “Pandemia: retos, preguntas, realidades

  1. Escépticos no faltaron sobre el tiempo record en que se lograría la vacuna, hazaña imposible unas dėcadas atrás; sobre la gripe española al día de hoy poco menos que nada se conoce. El gobierno de USA anunció la donación de 60 millones de dosis y abrió sus fronteras al turismo en pos de la inmunización lo cual es algo parecido a una carambola de dos bandas con efectos positivos para su economía y además las ayudas directas llevaron a un aumento en las remesas de nuestros paisanos, lo que permite al gobierno mexicano “nadar de muertito”. La economía de USA es la locomotora del mundo. Por otra parte se estudia la posibilidad de suspender los derechos de las patentes. La economía de ese país se empieza a abrir gracias al ritmo de la vacunación. El panorama es menos gris como sea.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.