A quien nos lee,
si quieres apoyar nuestro trabajo te invitamos a suscribirte a la edición impresa.

SUSCRÍBETE

Uno de los puntos clave de la Ley de la Industria Eléctrica como creadora de mercado era la necesidad de generar certidumbre. Para lograr tal fin es fundamental tener información pública clara, que los procesos de contratación y cualquier cálculo se hagan de forma transparente y que las reglas se sigan al pie de la letra.

Ilustración: Augusto Mora

Así surgieron las subastas de energía eléctrica. La transparencia con la que se llevaron a cabo logró atraer la atención de empresas que, si bien lograron proyectos con retornos de inversión atractivos —como lo busca cualquier proyecto—, tuvieron que bajar sus costos para poder competir con éxito. Gracias a eso, México rompió, en 2016 y 2017, el récord del costo de energía eléctrica más barata del mundo con parques eólicos y solares. Es más, el récord de costo de energía proveniente de un parque eólico más barato del mundo lo mantiene un parque mexicano. La fórmula es tan exitosa que más de 100 países en el mundo la usan para alcanzar costos de energía más bajos en beneficio de los consumidores.

¿Qué propone la Reforma a la Ley de la Industria Eléctrica?

La Reforma a la Ley de la Industria Eléctrica —también llamada Ley Combustóleo dado que llevaría al uso común de este residuo— eliminaría el carácter obligatorio de las subastas para el Suministrador de Servicios Básicos (CFE). Por lo tanto, esta empresa podría celebrar abiertamente contratos con quien quisiera.

Con la eliminación de la obligatoriedad, se impone la discrecionalidad en los contratos de compraventa de energía. Con ello, el director podría negociar y acordar contratos en la opacidad, sin un concurso público como las subastas, y sin tener que garantizar el costo más bajo para los usuarios. Es obvio que esto abre un gran espacio a la corrupción. Resulta alarmante que el gobierno que llegó al poder con la promesa de combatirla, ahora le abra la puerta.

En otra parte de la iniciativa, se plantea la “revisión” de los proyectos de Productores Independientes de Energía (PIE). Este es otro lamentable ejemplo de cómo darle entrada a la corrupción. Los proyectos PIE, anteriores a la reforma, también se hicieron mediante licitaciones públicas internacionales en las que participaron empresas de México y el mundo que ofrecieron los costos finales más baratos.

Las plantas se construyeron y operaron en los sitios establecidos por la CFE, bajo las condiciones de la propia Comisión. Estos proyectos se llevaron a cabo en respuesta a los apagones de la década de 1980 y ante la falta de recursos del Estado para desarrollar infraestructura propia. Los generadores PIE de ciclo combinado entregan a la CFE energía con un costo en promedio 30 % más barato que sus propias generadoras; en algún momento, y con la misma tecnología, incluso han llegado a costos finales 40 % más bajos que los de la CFE (mayo de 2019: 687 pesos por MWh de PIE contra 1 163 pesos de la CFE).

Ahora, la propuesta de reforma a la ley propone revisar la rentabilidad de los contratos. En otras palabras: ya concursaste, ofreciste el producto al precio más bajo, en las condiciones del contratante, ganaste el contrato de largo plazo, invertiste, construiste, operaste, le causas ahorros a la CFE y ahora van a revisar tu rentabilidad —un asunto revisado durante el proceso de licitación—. El artículo transitorio que propone la revisión de los contratos en realidad parece una amenaza para negociar. El modus operandi se parece mucho al de los gasoductos: con el pretexto de revisar contratos “leoninos”, se discutirán en total opacidad contratos ya firmados —algunos de ellos, ya en operación—. Al final, se logran contratos más largos y con compromisos más onerosos para el Estado Mexicano, pero se reservan sus términos.

Este gobierno ha sido especialmente propenso a los contratos por adjudicación directa. El 80 % de los contratos se han dado con este modelo contractual, superando incluso los periodos que esta administración ha calificado como los más corruptos de la historia.

La iniciativa de reforma abre una nueva puerta a la corrupción en perjuicio de todos los usuarios finales; además, contribuye a la pérdida de confianza en el país y en las instituciones del Estado Mexicano. ¿Estaría usted dispuesto a invertir en un lugar donde el gobierno decide discrecionalmente la renegociación opaca de contratos ya firmados? Yo no.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía.

 

4 comentarios en “Ley Combustóleo: abrirle la puerta a la corrupción

  1. Sigo con atención todos sus artículos. Me parece un desperdicio no aprovechar los recursos naturales con que cuenta el país para generar electricidad. Este gobierno nos está destruyendo.

  2. Excelente artículo. En especial el hecho que destacas sobre contratos de adjudicación directa. Recuerdo compromiso en campaña de la actual titular de la SFP, Irma E. Sandoval, durante presentación en el Club Industrial en Monterrey, que prevalecerian las licitaciones públicas, despreciando claramente los contratos por adjudicación directa. Realmente mintió.

  3. Por que en éste articulo se le denomina Ley Combustoleo? que tiene que ver el combustoleo con esta ley??