Aunque desapercibida para la mayoría de las revistas de difusión cultural en 1976 se publicó una antología de la vanguardia más joven de nuestra literatura. El libro, que consta de poemas, cuentos y diarios, presenta una amplia gama de realizaciones y fracasos que dejan en su conjunto atisbos y hallazgos poco comunes. En cuanto a los autores, no se podría afirmar que representan una misma generación, ni siquiera que comparten una tendencia. Aun así, es posible advertir en todos ellos rasgos comunes que se traducen principalmente en una riquísima veta imaginativa, así como en una amplia libertad para el manejo del lenguaje. La subversión de la Sintaxis, el dislocamiento de la puntuación, la coherencia irracional de las estructuras narrativas no obedecen sin embargo ni a una guerra escandalosa contra la academia, ni a una exploración de nuevas posibilidades para el texto. Es más bien la respuesta de un oficio recién descubierto donde la escritura convive desde dentro con una realidad imprevista y siempre cambiante. La originalidad de este libro, donde el lector no deja de encontrar gatos de tres patas en cada página, radica en que ninguno de los autores pretende en sus textos mérito literario alguno: en ellos la realidad se vuelca como un testimonio directo y nuevo.

La poesía -catálogo de humor irónico y en la mayoría de los casos involuntario- es el género donde se mueven con menos libertad los autores. En ocasiones el distanciamiento se resuelve con una seca ironía:

Habían dos rosas que eran olorosas
cultivadas en junio como en enero
para el amigo sincero
que da su mano franca.

Pero como no hubo amigos
se marchitó y jamás engendró(*)

(” Poesía de las dos rosas”
por Sara López Salaya)

Otros poemas presentan un manejo sorpresivo de temas tradicionales como el de la despedida:

¡Oh! amigos que caminan tanto, tanto
tiempo
que hasta me admira
oh! amigos, compañeros de la escuela
tanto de un grupo como de otro estamos
juntos
compañeros no se vayan
oh, me dejaron solo
díganme cuándo regresarán
ustedes dijeron, pronto pronto,
yo mismo los voy a dejar al carro
y les grito ¡me dejaron solo!
me dejaron solo

¡Oh! amigos que les vaya bien

(“Poesía a mis amigos”
por Víctor Manuel Pérez Díaz)

Además del humor involuntario, se puede observar también la utilización de un descuido deliberado, de cierto abandono de la forma como recurso inédito para cerrar un poema.

¡Viento! yo te compongo este poema con el alma.
¡Y otras personas más hacen lo mismo!

(“Poema al Viento” por Bernardo Ocampo Bahona)

Pajarillos, que nacen
en su nido, si le tiramos
un ladrillo, corren y llaman
a su padrino

(“Pajarillos” por Alfredo Vázquez Espinoza)

En cuanto a la narrativa, los textos que se presentan como cuentos y diarios tienen la virtud de concentrar todo un mundo de complejidades en expresiones de una llaneza extrema. La visión que predomina en la mayoría de estos textos es implacable nítida a pesar de lo absurdo de la anécdota o de la dificultad sintáctica de la escritura:

“Mi abuelo era chino y a mucha honra y vaya chino ni le daba vergüenza ni nada… no era como otros que son chinos y les preguntan y se hacen los locos no se… tal vez… a lo mejor… quién sabe, mi abuelo era chino y lo decía.

En cuanto se levantaba, se asomaba a la ventana y a todos los que pasaban por la calle les decía: soy chino.

Cuando se murió lo último que dijo fue… soy chino sin embargo a mi padre no ha habido quien le haga ser chino se empeñó en ser buzo y buzo.

Cuando tenía 10 años metía la cabeza en la bañera llena de agua. y estaba horas y horas hasta que mi abuelo le sacaba para acostarle.

Le daba respiración artificial y quedaba nuevo.

Pero un día le falló lo buzo y se estaba ahogando y adiós lo buzo.

A pesar de lo desconcertante del realismo narrado la nitidez del texto no se pierde aun si es patente una gran complejidad mítica y psicológica, como en el cuento que le da título a todo el libro: “El Diablo que se enamoró”, de María Victoria Cortés Herrera:

“Cierta vez el diablo, allá en su infierno celebraba una junta para elegir cuál de sus siervos bajaría a la tierra, se hizo una rifa y le tocó bajar a su hijo por una muchacha que era la más hermosa del pueblo donde le tocaba llevarse a aquella alma pesadora; más el diablo no contaba con esa belleza y por eso su padre no había querido bajar a la tierra, como que había baile en ese pueblo, llegó al baile, invitó a una joven a bailar, más tardó en preguntarle su nombre que en enamorarse de ella, después de que terminó el baile la acompañó a su casa los padres de la joven lo invitaron al otro día a comer, interesante y varonil, por lo que les había contado no era un pobre diablo, siguieron pasando, los días hasta que un día se le aparese su padre y le dice, hasta cuándo piensas hacer tu trabajo contesta su hijo ha pasado algo que no tiene remedio me he enamorado, ícomo? le dice su padre y no es lo peor, lo peor es que me he enamorado del alma pesadora que me tenía que llevar y pregunta el padre ¿Cuál es tu problema? contesta el hijo pues ya no quiero ir para nuestro infierno y contesta el padre bueno hijo quédate que yo te mandaré dinero para que vivas cómodamente en este pueblecito de mala muerte, así pasó, más tardó el hijo en instalarse pues cuando se dio cuenta, su padre ya se había llevado a su novia, subió al infierno hecho un diablo y le dice a su padre qué has hecho con mi novia contesta el padre hijo tu no puedes amar a tu madre, contesta el hijo padre porqué permitiste esto, puesto que tu madre había bajado a la tierra ya que aquí hacía un poco de calor, padre aquí no hace calor sino que aquí es un infierno. ”

La última parte de esta antología ofrece un muestreo en el genero del diario y evidencia, junto al empleo de una aguda observación, la presencia de lo cotidiano en un preciso detallismo con el que los autores testimonian fielmente sus días como en el diario de Abelardo Alvarez, del cual son estos pasajes:

Lunes

Feb. 26/75

Hoy, me tuve que ir en coche de mi casa hasta la escuela pues no pasaba ningún camión urbano, el coche me cobró $ 8.00. ¿Qué curioso es todo, verdad? pero lo tuve que pagar, ni modo.

Miércoles

Feb. 26/75

Hoy en la calle me tropecé con una chamaca con la que ya había tenido relaciones, me preguntó quien era la otra chamaca que iba acompañando, si vieras el problema en que me metió la chamaca que ya había dejado.

Lunes

Marzo 24/75

Hoy en la mañana vacuné un perro porque tenía principio de rabia, en mi casa estaba una muchacha, no comí ni me bañé por venirme rápido a la escuela. Hoy hacemos pruebas quién sabe como salga de este problema.

Los ejemplos que se pueden mostrar son muchos, y la elección de los que aquí presentamos fue determinada por la claridad y originalidad de los trabajos, y más que todo por el azar ya que cualquiera de los 66 textos publicados tienen algo que dejar como un testimonio totalmente natural de la literatura que se escribe en México por sus más jóvenes escritores. Sólo hay que agregar que este libro se publicó como resultado de un concurso infantil en el estado de Veracruz.

* Se respetan la sintáxis y puntuación originales