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Todavía alcancé a pisar Bulgaria en las orillas del 2020. A mí los viajes me hacen escribir.

Fui por un momento la novia en la sinagoga de Sofia, fui Doloritas la comalteca y toda la familia Yosifova, el fantasma de la calle Tsarigradsko Shose, la que perdió dos veces la casa en la calle Iskar. La mujer del aserradero, la expropiada del régimen, la doliente de la tumba carcomida. Fui por instantes la meldadora de la sinagoga de Sofia. El eco repetía en lenguas mis oraciones. Dije “silla” y se escuchó “mesa”. Dije “padre” y se escuchó al león resguardando los libros del tabernáculo, dije “madre” y se escuchó un toro de lidia embistiendo el Kal de Plovdiv. Me invitaron a encender las velas del viernes. Me pidieron arrojar el fuego encendido a un cuenco, al acercarlo, se apagó. Fueron los días tracios. Los días perdidos de Macedonia. En las calles de Plovdiv se abrió un canal con agua de Cuemanco. Me obsesionaba encontrar la casa de mi padre. La poeta Ajmátova dijo alguna vez “quien perdió su casa, siempre podrá soñarla”. Yo no perdí una casa en Plovdiv, pero por influencia de mi padre, siempre podré soñarla.

Ilustración: Estelí Meza

El mestizaje se trenzaba en mi figura. Mis ojos cambiaban de color: de aceitunas kalamata al vapor menta del mar Caribe. Luego me llevaron al viejo cementerio. Sobre el gran patriarca judío los gitanos levantaron sus casas de ladrillo, cartón y desperdicios. Eran zínganos, como los llamaba mi abuela con desprecio. Las tumbas, convertidas en el suelo de sus casas. Vivían así, pisando el techo de los muertos. Eran los ocupas del cementerio de Plovdiv. Estuve mucho rato en las tumbas, entre las inscripciones. En letras cirílicas encontré mi nombre y, unos pasos después una estela maya y unos conejos fornicando. Eran mitos de Tenochtitlan en una esquina del cementerio abandonado. La ciudad estaba llena de gatos y mis padres bendiciendo mi estancia y una vieja con una pañoleta en la cabeza mordiendo un pan y sorbiendo shkembé chorba, sopa de tripas.

 

Myriam Moscona
Escritora. La muerte de la lengua inglesa es el libro de poemas que publicó este año.