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Los virus tienen un poder inmenso sobre la humanidad. Bastan dos ejemplos cercanos para ilustrar la idea, ambos presentes y, por ahora, compañeros inexorables de nuestros días. Me refiero al virus del VIH y al SARS-CoV-2. Tanto uno como el otro seguirán formando parte del vocabulario cotidiano mientras continúen segando vidas y los científicos no consigan inmunizar a las personas por medio de vacunas eficaces. Si la vacuna no se aplica a “toda la población” es improbable que se consiga la tan deseada inmunidad universal.

Soy escéptico por naturaleza y por las lecciones procedentes de la realidad. Son diversos los motivos. Enumero algunos. En relación con el covid-19 hay grupos cuya desconfianza en sus gobiernos o por ignorancia no creen en su existencia, dicho comportamiento se da con mayor frecuencia en países pobres; grupos ultrarreligiosos podrían sugerirles a sus feligreses, como ha sucedido antes, no vacunarse, pues el origen de las vacunas, aseguran, procede de células vivas humanas, sin olvidar a los grupos antivacunas cuya conducta, no vacunarse, por razones (sinrazones) anticientíficas, ha precipitado casos de sarampión en diversos países.

Ilustración: Sergio Bordón

El caso del sida. El primer caso de VIH/sida (virus de la inmunodeficiencia humana/síndrome de inmunodeficiencia adquirida) se describió en 1981. Desde entonces han transcurrido casi cuarenta años. Se han infectado 60 millones de personas y han fallecido 20 millones. Para quienes tienen acceso a la información y pueden costear el tratamiento médico, la viremia se ha convertido en un problema crónico: hoy es factible llevar a cabo una vida normal. A pesar de los admirables esfuerzos de Onusida, no todas las personas infectadas tienen acceso a los fármacos. Hasta ahora no contamos con la tan anhelada y necesaria vacuna.

El caso de covid-19. En diciembre de 2019 el mundo se enteró del primer caso debido al virus SARS-CoV-2. Mientras escribo —finales de septiembre de 2020— la cuenta de infectados y muertos aumenta sin cesar. Han fallecido cerca de un millón de personas, se han infectado 29 millones y el virus ha rebasado “todas las fronteras”: del total de las 193 naciones registradas en la ONU, 188 países han informado acerca de la presencia del virus. Suponiendo que las cifras son reales, la diseminación del covid-19 ha sido mucho más acelerada que la ocasionada por el VIH. Sin medicamentos y sin vacuna, el problema es mayúsculo. Aunque las medidas sugeridas por los expertos, i. e., uso de tapabocas y geles con alcohol y confinamiento, siguen siendo, desde el inicio de la pandemia, las mismas, la reaparición de nuevos casos en algunos países, por ejemplo España, donde ya se había dado (casi) por finalizada, así como la reinfección demostrada en algunos pacientes, siembran miedo e incertidumbre y, además, cuestionan la eficacia de las medidas señaladas.

Los virus son entes “medio vivos”. A pesar de contar con las instrucciones genéticas necesarias para reproducirse, carecen de la maquinaria para hacerlo. Lo consiguen por medio de otras células. Cuando lo hacen, al apropiarse de las células del huésped, como sucede con VIH y SARS-CoV-2, perturban y matan. Las dos enfermedades muestran la inmensa capacidad de los virus para confrontar y desarmar a nuestra especie.

Ambos han sepultado millones de vidas y han desnudado a nuestra especie. Escribo desnudado por dos razones. En el caso del VIH/sida la población homosexual fue estigmatizada. Estigmatizar destruye. Dos historias: en los hospitales era —¿es?— frecuente no atenderlos como debería ser. En ocasiones, sobre todo en escuelas estadunidenses, algunos padres no permitían que sus hijos conviviesen con compañeros cuyo padre padecía sida. Hay otro ejemplo penoso y detestable: ministros religiosos “fanáticos” espetaban, y continúan haciéndolo, al hablar de la comunidad masculina gay: “Se lo merecen, es un castigo divino”.

En el caso del covid-19, al inició de la pandemia, Donald Trump habló del “virus chino” y culpó al gigante asiático. Cuando vomitó sus nauseabundas frases aún no se habían apilado cientos de miles de cadáveres estadunidenses. Los fanáticos y ciegos pro-Trump le creyeron y vociferaron frases de repudio contra la población china afincada en Estados Unidos. ¿Y qué decir de los dimes y diretes entre Donald y Xi Jinping? Su verborrea causó pánico y dañó la economía mundial.

Los virus son entes “sobredotados” (disfrazo mi ironía con las comillas). A pesar de no ser independientes han causado enormes daños a nuestra especie. Hoy hay más científicos que nunca y en los países occidentales la ciencia ha crecido enormemente y lo sigue haciendo. Los virus muestran cuán paradójica es nuestra especie. La biotecnología es inmensurable y rica, y, sin embargo, no ha sido capaz de derrotar a algunos virus.

 

Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.

 

6 comentarios en “Virus: apuntes

  1. “virus” en latin “toxina ” o veneno, agente infeccioso .
    Los humanos somos los peores virus para la tierra, doctor .
    como siempre sus artículos nos invitan a reflexionar.
    gracias.

    • Claudia, gracias por tu comentario; en efecto, los seres humanos destruimos mucho más que cualquier agente infeccioso o que la misma Naturaleza.
      Saludos afectuosos,
      Arnoldo

  2. Dr un saludo cordial
    Con esta Pandemia..los científicos..la medicina ha padecido..una gran derrota.. olvidando..lo esencial…los seres vivos somos muchos..no solo los humanos
    Hombres .
    Cuando inicie la carrera hace muchos años..35 años un profesor nos enseñó, miren doctores, prospectos de médicos, las enfermedades infecciosas así llamadas..y en especial las provocadas por los Virus..han existido..desde antes que los los primeros seres habitarán este planeta..los mismos que ahora creemos que podemos terminar con supuestos tratamientos diversos…el profesor tenía razón los Virus
    Cómo dice su texto Dr..son Entes muy muy muy Superiores..y nosotros seres muy muy pequeños..
    Caramba…

  3. Mil gracias Lenin por tu comentario; en efecto, los virus nos han ganado muchas batalla. En la de hoy, COVID-19, nos ha desnudado y nos ha mostrado cuan poco puede la ciencia contra los virus.
    Saludos afectuosos,
    Arnoldo

  4. Nuestro pesimismo no es para menos, la OMS nos advitió que la pandemia actual es peor que una guerra. Malos gobiernos han contribuído a ello con su negligencia rayana en la frivolidad. Algo tan simple vomo el lavado de manos de los médicos causó una revolución sin precedentes en la historia de la medicina: hubo oposición de jerarcas de la medicina y no eran fanáticos. Como sea las expectativas de alargar la vida es una realidad si bien no en todas partes. Los avances en medicina son innegables: no hace tanto que padecimientos siquiátricos se trataban con electro shoks; no pasa un día son que tengamos noticias de las investigaciones sobre el Covid 19. En fin, a pesar de todo hay avances importantes en la lucha contra el Covid.

  5. Saul,
    Pues ahora necesitamos un médico como Semmelweis, cuya observación, lavarse las manos al salir de la sala de autopsias y pasar a la de partos salvo la vida de…(¿cuántas mujeres?)… hasta hoy, su descubrimiento es una de las mayores aportaciones a la medicina. Lo que sí, es que su majestad COVID-19 ha desnudado a la humanidad y ha expuesto las sandeces de incontables gobiernos, uno más nefasto que otro.
    Gracias por su interés,
    Arnoldo

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