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Lo que no se mide, no se puede mejorar, dice un dicho popular. Por eso quien busca mejorar algo en el ejercicio público, lo tiene que medir con la mayor precisión posible y hace eso mediante el diseño y aplicación de indicadores.

La Comisión Reguladora de Energía en el ejercicio de sus funciones, y considerando que su objetivo es promover el desarrollo eficiente del sector energético (artículo cuarto de la Ley de órganos reguladores coordinados en materia energética) presenta cada periodo un programa regulatorio que es la guía de sus actividades.

Ilustración: Oldemar González

El programa no sale de la ocurrencia de alguien al interior de la Comisión, sino que por ley hay una serie de normas o regulaciones que se deben ir revisando y otras tantas desarrollando. Por ejemplo, las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) se deben revisar cada cinco años (artículo 32 de la Ley de Infraestructura de Calidad) y algunos procesos de revisión pasan por la CRE. Otro ejemplo es que la entrada de baterías para almacenar energía requiere irse regulando, pues tendrán cada vez más presencia cuando ahora es sólo marginal.

Con base en este tipo de consideraciones es que se desarrolla el programa.

Un mercado en crecimiento y consolidación, como el energético, requiere que la infraestructura se desarrolle y amplíe, para satisfacer las necesidades del consumidor.

Entonces, la CRE debe ir revisando la capacidad de transporte, almacenamiento y de generación que hay disponibles y revisar que estas evolucionen de acuerdo a las necesidades del país, que se erige como un gran mercado energético.

También, por ejemplo, la evolución del sistema eléctrico y el cumplimiento de los acuerdos internacionales requieren ir ajustando los mecanismos de control y seguimiento de la generación eléctrica y que las renovables crezcan al ritmo necesario y que la red se adapte a ello.

Pero recordemos que la Comisión Reguladora de Energía NO es solamente un regulador técnico, sino económico, para garantizar que el desarrollo del sector sea eficiente.

Para vigilar esto, el Plan Estratégico de la Comisión Reguladora de Energía para el periodo 2018-2022  tenía una serie de indicadores importantes para el desarrollo del mercado:

La CRE ponía como indicadores la percepción de confianza y certeza de los regulados (ID01), Índice de concentración Herfindahl-Hirschman de mercado (ID07), Percepción de la facilidad para cambiar de proveedor (ID11), Percepción de disponibilidad de información sobre productos y servicios energéticos (ID12) y Trámites de la Comisión que se pueden realizar electrónicamente (ID13) (páginas 28 a 30).

¿Qué significan? Que se considera a la autoridad como confiable, que no hay monopolios ni oligopolios, que tu consumidor puedes cambiar fácilmente y comprarle a otro proveedor, que para decidir eso tienes información clara y confiable y que, cosas de esta era, los trámites los puedes hacer de manera electrónica, lo que te permite evitar coyotaje y papeleo de más.
En resumen, la Comisión buscada ser un arbitro confiable, eficiente, que beneficiara al consumidor y que tuviera las herramientas modernas y adecuadas para hacerlo

El problema es que el Plan Estratégico 2020-2022 perdió todo eso.

No hay ningún indicador de desempeño económico del mercado, sino sólo número de solicitudes atendidas, de reuniones, de visitas programadas o no programadas, ejercicio del presupuesto, numero de sanciones e indicadores de este tipo, que sólo garantizan que en la CRE hay gente que asiste, recibe y atiende a los permisionarios o regulados (páginas 20 a 26).

Así, el programa estratégico deja algo en claro: la CRE renunció a ser un órgano regulador autónomo para volverse una oficina de atención de trámites.

¿Por qué? Es muy sencillo. Porque los indicadores de mercado de la CRE están hechos para un regulador que pretende tener un mercado eficiente, que beneficie al pueblo, los consumidores a quienes pone en el centro de la atención. Pero la CRE de este gobierno está sólo diseñada para devolver condiciones monopólicas a un par de empresas, cada una en su sector.

Entonces a la CRE ya no le importará si el mercado se concentra en una empresa (es lo que buscan) si los usuarios podemos cambiar de proveedor con facilidad si no nos gusta uno (quieren que nos mantengamos con uno, el de papá gobierno) si tenemos información clara para optar por uno u otro proveedor (de nuevo, nos quieren con uno sólo), y menos hacer trámites de forma digital (pues así llegan más trámites, más permisos que negar, más pleitos).

Estos indicadores que se han perdido del programa estratégico de la CRE son una pérdida para los mexicanos, pues nos niegan oportunidades, opciones. Sólo ganaran los monopolios y ya se sabe: donde gana el monopolio pierde el ciudadano.

Y para muestra de ese objetivo de fortalecer a los monopolios en detrimento de los derechos del ciudadano, están los memorándum 188 y 198 de la CRE este año, que instruye a la gente de la propia CRE a faltar a la ley y reglamento, frenando permisos en todo el sector energético.

Además de todo, la perdida de los indicadores y el memorándum van en contra de la ley, pues la ley busca un mercado maduro que sirva al consumidor.

Así, de nuevo, seguimos perdiendo inversiones, empleo, condenando por decisión absoluta del gobierno a ser un país pobre y subdesarrollado.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía.

 

Un comentario en “Los indicadores perdidos (y los memorandos encontrados)

  1. Excelente Articulo,que nos permite tener una visión de lo que esta pasando en la Industria Eléctrica, sin embargo me gustaría,que abordaran el caótico estado que guarda La Industria Petrolera, pero con un lenguaje sencillo, para entenderlo mejor. Gracia

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