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Jóvenes Construyendo el Futuro
Objetivo: Vincular a personas de entre 18 y 29 años de edad, que no estudian y no trabajan, con empresas, talleres, instituciones o negocios donde desarrollan o fortalecen hábitos laborales y competencias técnicas para incrementar sus posibilidades de empleabilidad a futuro
Población atendida en 2019: 1100169 personas (fuente: Transparencia Presupuestaria)
Presupuesto aprobado para 2020: 24956748018 pesos (fuente: PEF 2020)


Microcréditos para el Bienestar
Objetivo: Otorgar microcréditos a quienes deseen iniciar o consolidar un negocio
Población atendida en 2019: 350666 personas (fuente: Transparencia Presupuestaria)
Presupuesto aprobado para 2020: 2500 millones de pesos (fuente: PEF 2020)

 

Se dice que a donde va el crédito va la industria. La falta de acceso al crédito ha sido una de las restricciones del desarrollo de México.

Se sabe también que el capital humano —el acervo de conocimientos y habilidades— está ligado no sólo a la educación, sino también al empleo. Otro límite viejo de nuestro desarrollo.

Jóvenes Construyendo el Futuro (JCF) y los Microcréditos para el Bienestar, o Tandas para el Bienestar, son programas que buscan atender estos dos problemas. Responden a una necesidad real: ofrecer mecanismos de progreso material a personas olvidadas por el mercado, y destapar “cuellos de botella”1 de nuestro desarrollo económico en el mediano y largo plazo.

El Coneval acaba de evaluar estos programas entrevistando a funcionarios vinculados a ellos en estados y municipios, a algunos de sus operadores y algunos de sus beneficiarios; ha revisado también su diseño y sus reglas de operación.2

Según el Coneval los objetivos de los programas no están alineados con sus indicadores de evaluación, a veces ausentes, y el universo de beneficiarios no está definido con precisión. Los programas, sin embargo, son pertinentes, de transparencia razonable, de importancia para lo que atienden y susceptibles de consolidación. Su mayor carencia, sin embargo, no es de diagnóstico ni de diseño, sino la contradicción entre lo que buscan solucionar en el corto plazo y lo que deben solucionar en el largo.

Ilustración: Víctor Solís

En el caso de los microcréditos, los problemas son:

1. Su generalidad. Se piensa en los microcréditos como una solución pareja para los pequeños negocios, cuando sabemos3 que muchos casos requieren trajes a la medida. El desarrollo es sobre todo un problema local, inseparable del contexto. Los pequeños negocios también.

2. Un presupuesto muy pequeño para el tamaño del problema. Hubo 3033 millones de pesos en 2019 para atender a 350 666 beneficiarios, y no se ejerció el 30 %. Créditos de 6000 pesos en un primer ciclo,4 o de hasta 20 000 pesos en un cuarto ciclo, pueden ser insuficientes para resolver las necesidades de un negocio.

3. Pobre selección de los beneficiarios. Para saber si la empresa puede beneficiarse del crédito hay que tomar en cuenta su capacidad empresaria, tecnológica y su entorno local. Muchas veces la solución no es sólo dinero; también cuentan las capacidades de los beneficiarios y su acceso al mercado.

4. Mal padrón de beneficiarios. El “censo” del bienestar no es realmente un censo, excluye a potenciales beneficiarios, cosa que debería evitarse cuando hay falta de crédito para el 40 % de las pymes.5

Los problemas mencionados pueden remediarse pero revelan una preocupación excesiva por el corto plazo. Se ofrecen recursos, aunque sean escasos y no sean los adecuados, y se olvida que, en el largo plazo, la formación de capacidades —no sólo el dinero— es lo que puede transformar las pequeñas empresas en negocios viables. No hay soluciones fáciles: el desarrollo es caro y necesita paciencia.

Jóvenes Construyendo el Futuro (JCF) es una respuesta necesaria a un problema severo. Pretende acercar al mercado laboral a jóvenes de 18 a 29 años que no estudian ni trabajan. El programa quiere conectarlos con “unidades económicas dispuestas y con posibilidad de brindarles capacitación en el trabajo”. Los jóvenes inscritos al programa reciben una beca mensual de 3748 pesos y un seguro médico a cargo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Los jóvenes son una de las poblaciones más vulnerables del país; tienen una de las mayores tasas de pobreza6 —alrededor del 40 %— y son un grupo especialmente expuesto a la violencia que devora a México. La solución de ambos problemas está vinculada al mercado laboral y a las posibilidades de movilidad social, pero la forma en que opera JCF vuelve el programa sólo un paliativo. Es una magnífica idea, pero su operación está orientada al corto plazo cuando los problemas que busca resolver son de mediano y largo plazo.

JCF no es plenamente un programa que combine formación y empleo.7 Para tener un impacto en la reducción de violencia y en la movilidad social de los jóvenes, el programa debería no sólo colocarlos en un puesto de trabajo, sino también capacitarlos y certificar esa capacitación, de modo que su experiencia tenga valor en el mercado laboral. Sólo así pueden volverse duraderos los empleos generados.

Hay mucha experiencia en este tipo de programas de empleo y formación; quizá el ejemplo más famoso sea la formación dual alemana8 que, por cierto, es una de las inspiraciones de JCF.

Para transformar JCF en un programa ambicioso de formación y empleo hay que rediseñarlo. Vincular a industrias y empresas que conocen sus necesidades futuras de personal con las dependencias públicas del caso, con los sindicatos, con el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (Conocer) y, en conjunto, diseñar mecanismos para que JCF responda a la formación de las habilidades que demanda el mercado laboral.

No hay mejor programa social que la generación de empleos de calidad; nada combate tanto la pobreza como el acceso a puestos de trabajo bien remunerados.

Los Microcréditos para el Bienestar y JCF son buenas ideas, y en general buenos programas, pero tienen mucho que mejorar para volverse programas que atiendan los retos de largo plazo del empleo y el desarrollo. Más allá de sus problemas de diseño o las prisas de su ejecución, su obstáculo mayor es el mismo que han enfrentado todos los programas sociales en este país: la falta de crecimiento económico inclusivo.9

Sin crecimiento económico, la demanda de trabajo no se materializa y se truncan las posibilidades de movilidad social.

Afortunadamente para estos programas, la causalidad corre en ambas direcciones. Dado que atienden directamente factores claves del mercado, el acceso al capital (el crédito) y el trabajo, pueden influir en cierta medida en el crecimiento económico en México. Es importante pensar en su potencial como un puente entre los objetivos de corto plazo de la política social y los de largo plazo del desarrollo económico.

El corto y el largo plazo no tienen por qué estar enfrentados: una mejor planeación puede hacerlos aliados.

 

Diego Castañeda
Economista por la Universidad de Londres e historiador económico por la Universidad de Lund.


1 Hausmann, R.; Rodrik, D., y Velasco, A. Growth Diagnostics, Cambridge, Estados Unidos, 2005.

2 Coneval. Evaluaciones Jóvenes Construyendo el Futuro y Microcréditos para el Bienestar, 2020. https://bit.ly/2EFRPqt.

3 Lodgerwood, J. Microfinance Handbook: An Institutional and Financial Perspective. The World Bank, Washington, D. C., Estados Unidos, 1999.

4 El programa opera por ciclos. Al principio se entregan 6000 pesos; después puede solicitarse un segundo ciclo donde el monto crece. Así hasta un cuarto ciclo en el que se entregan 20 000 pesos.

5 Innovations for Poverty Action.

6 Coneval, “10 años de medición de pobreza en México, avances y retos en política social”. Comunicado de prensa, 5 de agosto de 2019.

7 Irigoyen, S., y García Miramón, F., “Jóvenes Construyendo el Futuro: del empleo temporal a la permanencia en el trabajo”, 2019. Disponible en: https://bit.ly/32zxU5c.

8 Euler, D. Germanys Dual Vocational Training System: A Model for Other Countries?, Bertelsmann Stiftung, 2015.

9 Ravallion, M., y Shaohua Chen. Measuring Pro-Poor Growth, Policy Research Working Paper Series2666, The World Bank, 2001.

 

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