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Jóvenes Escribiendo el Futuro
Objetivo: Atender problemas relacionados con la permanencia en los estudios de jóvenes estudiantes del nivel educativo superior
Población atendida en 2019: 313523 becarios (fuente: Coneval)
Presupuesto aprobado para 2020: 7776300 000 pesos (fuente: PEF 2020)


Universidades para el Bienestar Benito Juárez García
Objetivo: Brindar un servicio gratuito a personas con bachillerato terminado que no tienen posibilidades de ingresar a alguna institución de educación superior actualmente existente
Población atendida en 2019: 15011 estudiantes (incluido primer trimestre 2020. Fuente: Página oficial de las universidades)
Presupuesto aprobado para 2020: 987400000 pesos (fuente: PEF 2020)

 

Hasta el momento, las dos políticas más importantes del actual gobierno en materia de educación superior son las becas —el programa Jóvenes Escribiendo el Futuro— y la creación de las 100 Universidades para el Bienestar Benito Juárez. Ambos programas fueron evaluados por el Coneval entre abril de 2019 y junio de 2020.

La manera en la que se hicieron las evaluaciones fue contrastante. La de Jóvenes Escribiendo el Futuro fue normal. Mientras que para hacer la de Universidades para el Bienestar Benito Juárez se contrató a una consultora externa, que tuvo problemas con el trabajo de campo. Las autoridades del programa la descalificaron y por lo tanto sólo se presentó una evaluación de gabinete.

Los resultados plantean nuevas interrogantes. Una muy importante es si los dos programas mejorarán los indicadores de acceso, inclusión y permanencia en la educación superior en los grupos sociales tradicionalmente excluidos. A partir de la información disponible, los efectos positivos podrían quedar cortos. Si los objetivos fueran otros, se tendrían que especificar y con base en ello ser evaluados.

Ilustración: Víctor Solís

 

Las Becas de Jóvenes Escribiendo el Futuro tienen como antecedente el Programa Nacional de Becas para la Educación Superior (Pronabes). Las cifras correspondientes al sexenio anterior llegaron a reportar, en números redondos, hasta 8 millones de becas (periodo 2012-2013) para todo el sistema educativo, aunque en los últimos años se redujo a 7.7 millones en 2016-2017 y 7.5 millones en 2017-2018. Por lo tanto, llama la atención que en el Primer Informe de Gobierno de la actual administración se indica que se entregaron 7.7 millones de becas en todos los niveles educativos. Más que el año anterior sí, pero menos que el máximo en el sexenio previo.

El Primer Informe de Gobierno registra también que se han otorgado 141 000 becas a “estudiantes provenientes de hogares en vulnerabilidad económica”. Aunque la evaluación del Coneval señala que el Programa Jóvenes Escribiendo el Futuro ya superó la meta de 300 000 becas vigentes; cabe recordar que en el periodo 2016-2017 se reportaron 528 000 becas Pronabes para educación superior. Debe destacarse que el monto de las Becas de Jóvenes Escribiendo el Futuro es mayor a las que otorgaba Pronabes, aunque inferior al monto que se otorga en el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro.

Jóvenes Escribiendo el Futuro tiene un propósito central: apoyar a los estudiantes de grupos vulnerables que cursan educación superior. Aunque no explican cómo calculan la población objetivo, podría entenderse que se trata de los estudiantes en educación superior ubicados en los primeros dos deciles de ingreso, lo que correspondería, según datos de la ANUIES, a un 8.3 % de la matrícula total (un promedio de 349 000 estudiantes); lo que es consistente con el objetivo de 300 000 becas en el sexenio.

Cabe preguntarse si este programa en realidad apoya a los estudiantes ubicados en los deciles de ingreso más bajos inscritos en algún nivel superior. Por desgracia, esto es difícil de saber debido a que la información ofrecida es opaca y no se cuenta con un padrón de beneficiarios público y sistematizado. Tampoco queda claro por qué se decidió no becar a personas mayores de 29 años ni cuáles son los criterios de selección de las instituciones. Se menciona, por ejemplo, que primero se apoyará a estudiantes de universidades públicas estatales antes que a estudiantes de instituciones públicas tecnológicas.

 

La evaluación del Coneval confirma problemas de opacidad en las Universidades Benito Juárez, cuyo proyecto se ha definido como “propuesta pedagógica”. El objetivo del programa es responder a la exclusión educativa, calculada por el gobierno en 300 000 aspirantes que quedan fuera de alguna institución de educación superior. Nunca se reporta la fuente del dato, lo que preocupa al considerar que: 1) no todos los jóvenes que terminan el bachillerato buscan estudiar la educación superior; 2) hay una cantidad de estudiantes que no logran ingresar a la institución de educación superior de su preferencia, aunque existan lugares disponibles en otras instituciones de educación superior, y 3) sabemos que la velocidad de crecimiento del egreso del bachillerato supera en más de diez puntos porcentuales a la del primer ingreso a la educación superior. Por lo tanto, crece la cobertura y desciende la absorción. Con base en estos tres puntos, lo único que sí sabemos es que no se puede afirmar que la cantidad de estudiantes excluidos del subsistema de educación superior es de alrededor de 300 000.

En la página oficial del programa se reportan 69 planteles, 15 105 estudiantes inscritos y 815 docentes contratados. Por su parte, el Coneval señala problemas de transparencia sobre estos datos: la ubicación de los planteles; la información sobre quiénes son los estudiantes inscritos y cómo se dan las convocatorias para el nuevo ingreso; el proceso de contratación de los docentes; la oferta educativa que se ofrece; su relación con el programa Jóvenes Escribiendo el Futuro, y la decisión de incorporar a universidades que fueron propuestas y financiadas por el partido político en el poder.

Se supone también que el programa cuenta con un Consejo Académico Asesor, un órgano colegiado que “tiene como objetivo fortalecer y alcanzar el mejor desarrollo de las tareas sustantivas del Organismo”. Sin embargo, no se indican los nombres de sus integrantes. Se menciona que en cada sede existe “una Comisión Académica conformada por 2 a 5 docentes de diferentes áreas de estudio”. Es inquietante este planteamiento cuando el sitio oficial del programa señala que en 39 planteles hay menos de cinco docentes.

La respuesta que dieron al Coneval las autoridades del programa no fue la más positiva. Señalaron que:

Lo único que interesó, al parecer, fue medir milímetro a milímetro al número de personas involucradas directamente en el programa como beneficiarios (en una visión, por demás, estrecha de los mismos) y el cumplimiento de metas numéricas […]. Se nos forzó a señalar metas numéricas desde antes de que existiera una sola sede activa, en pleno proceso de elaboración de planes de estudio, y cuando recién nos encontrábamos en proceso de ubicar los espacios físicos que ocuparían nuestras instalaciones.

Estas afirmaciones perturban porque se supone que un nuevo programa debe ser antecedido por un proyecto cuidadosamente elaborado, que tenga propósitos concretos, incluya metas numéricas y plazos para alcanzarlos.

Por último, la evaluación del Coneval indica que “el programa está trabajando en el registro de los planes de estudio ante la SEP. Sin embargo, es prioritario el avance en las gestiones para obtener el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE) de toda la oferta educativa”. Aquí hay que aclarar que al ser un organismo público creado por decreto presidencial, se trata de una institución que no requiere de RVOE; sólo las instituciones privadas están obligadas a obtenerlo. El tema de la calidad de los servicios educativos que estas instituciones van a ofrecer es otro asunto pendiente.

 

El Programa Sectorial de Educación —publicado con atraso— señala que se busca tener a más de 5.5 millones de estudiantes en educación superior al concluir el sexenio. Además plantea revisar procesos de admisión de estudiantes y apoyar a quienes estén en condiciones de vulnerabilidad, entre otros temas. El programa de Becas Jóvenes Escribiendo el Futuro y las Universidades para el Bienestar Benito Juárez son ejes de ese proyecto.

La interrogante que queda es si las transferencias directas son útiles para lograr lo que podría ser el propósito último del gobierno: contar con un subsistema de educación superior más equitativo. Las becas, como se sabe, también significan menos dinero para infraestructura, apoyo a docentes o materiales educativos. Por sí mismas tampoco aseguran la inclusión de los jóvenes más vulnerables, para ello se requieren políticas adecuadas en las instituciones. Las becas, en fin, no garantizan ni la permanencia ni el éxito académico de los beneficiados.

En el caso de las Universidades Benito Juárez, al no contar con información transparente y confiable, hay poca certeza sobre su viabilidad y sus posibles alcances. Si el propósito es ofrecer opciones a estudiantes que no pueden seguir con sus estudios, las preguntas apuntan hacia la pertinencia de la ubicación de los planteles, de los programas educativos y lo atractivas que estas instituciones podrán resultar para este grupo de jóvenes. Si el objetivo es buscar un sistema menos estratificado e inequitativo, que deje de ser como ellos mismos señalan, un “reproductor de las desigualdades sociales”, entonces esta opción, por desgracia, no ofrece hasta ahora ninguna señal de ir en el sentido correcto.

 

Alma Maldonado-Maldonado
Investigadora del Departamento de Investigaciones Educativas del Cinvestav.

 

4 comentarios en “Menos becas, dudosas universidades

  1. Importante participación que señala la relevancia del trabajo de evaluación. Sería importante que se mencionara que las dos evaluaciones fueron realizadas por evaluadores externos; en el caso de Jóvenes el trabajo de evaluación fue realizado por el Centro CLEAR del CIDE. Me parece que habría que indagar en las estrategias de la implementación de la evaluación que generan mejor respuesta y apropiación de las recomendaciones para mejorar las intervenciones públicas.

  2. La ausencia de calidad educativa es muy clara, creo que terminará por marcar aun más la diferencias para el sector marginado, más egresados, pero menos competitivos para el mercado laboral que cada vez es más demantante.

  3. La ausencia de calidad educativa es muy clara, creo que terminará por marcar aun más las diferencias para el sector marginado, más egresados, pero menos competitivos para el mercado laboral que cada vez es más demantante.

  4. La ausencia de calidad educativa es clara, creo que terminará por marcar aun más las diferencias para el sector marginado. Más egresados, pero menos competitivos, ante un mercado laboral cada vez más demandante.

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