Algo se mueve no sólo en la relación entre Vaticano y Unión Soviética, sino también entre Vaticano y China Popular. Por otra parte, y tal vez no es casual, también entre Moscú y Pekín las contraposiciones no son tan nítidas como hace algún tiempo, antes de la era Gorbachov. Son muchos todavía los problemas de un lado y del otro, pero un restablecimiento pleno de las relaciones es un objetivo que comparten tanto Karol Wojtyla como Deng Xiaoping. Por lo demás, este artículo remite inevitablemente a otros ámbitos de la actividad papal en los últimos tiempos, con una vocación planetaria a la cual su fugaz intervención en Chihuahua hace unos meses tampoco escapa.
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