Diarios, cartas, memorias

1898. 29 de julio. Yo, que no busco sino lo raro, y que para alcanzarlo renuncio a las grandes tiradas y a la gran prensa, leo, esta mañana, en la última de las pequeñas revistas, que un anónimo encuentra que yo sobresalgo en lo que hago, pero que hago siempre lo mismo.

Y ya estoy derrotado para mucho tiempo.

1.º de octubre. Yo soy el centinela de la luna.

~Yo me labro con mi pluma.

~Tú y yo, cerdo, no seremos estimados sino después de nuestra muerte.

Jules Renard, Diario

 

Ilustración: Estelí Meza

De películas y poesía

Toritos y trivia

En la pantalla televisiva se lee:

FOXCLASSICS 658. NACE UNA ESTRELLA. SC 1954. Un famoso actor en decadencia por su adicción al alcohol convierte a una mesera en cantante estrella. Judy Garland, James Mason.

En un pasaje de la película, cuando un reportero informa por teléfono sobre la muerte del personaje de James Mason dice dos versos de un poeta de lengua inglesa del siglo XX. ¿De qué poeta y versos se trata? Busca la respuesta en el artículo “Misterios anatómicos de Miguel Ángel”.

 

Ojo revistero

Sobre la Mesa de Noche se quedó un ejemplar de la revista Harper’s (octubre 2019) con un artículo de Adam Wilson sobre las series televisivas. En un momento compara o contrasta lo que ocurre con la literatura con lo que ocurre en TV: “El éxito se clona hasta que cambia el mercado y algo nuevo se abre paso en el espíritu del tiempo. Durante años los editores clamaron por novelas que se parecieran a The Corrections, hasta que los lectores se aburrieron del realismo social franzeniano y la autoficción emergió como lo nuevo hípster-chic. En la TV, las altas inversiones financieras permiten ir sobre seguro. La editorial Penguin puede permitirse perder 20 000 dólares en un riesgoso debut novelístico; Warner Brothers se gastó 8.4 millones de dólares nomás en producir el piloto de The Leftovers”.

Al final del artículo Wilson refiere una visita que hizo con su esposa a Dubrovnik, el puerto croata en el mar Adriático donde se filmó gran parte de Juego de tronos, incluyendo la extensa secuencia de batalla en el penúltimo episodio durante la cual la ciudad ficticia de Desembarco del Rey es quemada hasta las cenizas por un dragón echafuegos. La Dubrovnik real sufrió una seria metralla de tipo menos fantástico en 1991 bajo el sitio de las fuerzas serbias y montenegrinas. En la década posterior a la guerra, los esfuerzos restauradores de la Unesco en la parte antigua de la ciudad lograron que emergiera como un destino turístico, sobre todo para cruceros.

En años recientes la ciudad se ha vuelto una especie de Disneylandia para los fanáticos de Tronos. Los escaparates exhiben maniquíes de Daenerys Targaryen con ropas de gala en piel y cuero, todas a la venta. Dentro de las tiendas uno se encuentra tarros de cerveza con marca, estandartes con cimeras de las familias Stark y Lannister, y montones de espadas. Las calles de piedra están llenas de guías turísticos que muestran los sitios: la entrada a la Fortaleza Roja, el burdel de Meñique. Varios turistas disfrazados se toman fotos y se filman reinterpretando escenas de la serie. La capa de Jon Snow es popular, aunque al caballero empapado de sudor que vi con una camiseta que decía SORRY LADIES, I’M IN THE NIGHT’S WATCH (en alusión a que los Guardias de la Noche de la serie no pueden casarse ni tener hijos) captura mejor toda la atmósfera. En las escaleras de las catedrales medievales, violinistas callejeros tocan “The Rains of Castamere”, el tema de la Casa Lannister. Sus cestas rebosan en dólares, euros y yenes. Cuando Wilson y su esposa visitaron el museo de la guerra de Dubrovnik vieron fotos de la ciudad bajo sitio, incluyendo una en que docenas de palomas huyen de la metralla que cae sobre las escaleras de los jesuitas en el centro de la ciudad antigua. Salir de nuevo a las calles donde adultos disfrazados peleaban con espadas de plástico fue presenciar un borrón extraño: la ficción había desplazado a la historia en la conciencia cultural. Ahora los turistas posaban en las escaleras de los jesuitas, el sitio donde Cersei Lannister hace su Camino de la Vergüenza en la quinta temporada de Tronos.

Y aún así, Tronos le ha dado un gran impulso a la economía de Dubrovnik y le ha ofrecido una deseada y nueva identidad. Esto, después de todo, sigue siendo la promesa doble de la televisión: un escape de la realidad y un lugar para que los vendedores merquen sus productos. Dice Wilson que antes de irse por supuesto compró un llavero de maza con púas para llevárselo de regalo a un amigo.

 

Libro en mano

La Mesa de Noche tiene una nueva edición de la Antología del modernismo mexicano. Introducción, selección y notas de José Emilio Pacheco (Era / El Colegio Nacional, 2019). Por supuesto que era necesaria esta edición revisada y puesta al día. La Mesa de Noche sólo extrañó algo respecto a unos versos o un verso de Ramón López Velarde incluidos ahí. Y también, por cierto, como epígrafe en No me preguntes cómo pasa el tiempo (1969): registro de que por ese entonces Pacheco leía ávida y hábilmente a López Velarde rumbo a su antología del modernismo. Dicen los versos:

Voluptuosa Melancolía:
en tu talle mórbido enrosca
el Placer su caligrafía
y la Muerte su garabato,
y en un clima de ala de mosca,
la Lujuria toca a rebato.

La nota alusiva dice en esta nueva edición respecto al verso y en un clima de ala de mosca: “Todos los comentaristas que han reparado en esta línea la juzgan una imagen visual que sugiere calor y sensualidad. Gerardo Deniz encontró que ‘ala de mosca’ era un tejido transparente para ropa interior y señaló esta línea de ‘Anatole France’, un texto de El minutero del mismo López Velarde: ‘Su experiencia desencantada y voluptuosa, como una dama vestida de ala de mosca que portara en el pecho una roja flor, esquivó el rompecabezas desaseado del mundo’”. (La tela ala de mosca también se usaba para mantillas y chales, observa la Mesa de Noche). La Mesa de Noche quisiera restituir algo. La primera edición de la Antología del modernismo (UNAM, 1971) y la primera reimpresión (1978) traían esto que valdría la pena conservar porque, más allá del “error interpretativo” respecto a “ala de mosca”, Pacheco había bordado un formidable e imaginativo poema breve con su lectura del pasaje y del verso. Como un gran error grandemente acertado. Decía:

(p. 141) y en un clima de ala de mosca. Todos los comentaristas que han reparado en esta línea la juzgan una imagen visual que sugiere calor y sensualidad. Aunque Valéry dijo que no existe el verdadero sentido de un texto, supongo que el “clima de ala de mosca” es una imagen auditiva para indicar frenesí, exasperación. La estrofa se compone de líneas ascendentes que van de la pasividad (“Voluptuosa melancolía” seguida del lento verbo “enroscar”) a la actividad, del zumbido al estruendo: “La lujuria toca a rebato”.

Prueba de que la poesía dice aunque a veces no haya intentado decir.

 

Últimas famosas palabras

[Johan Strauss, compositor austriaco, celebrado como el Rey del Vals, murió en 1899. Cuando le aconsejaron que durmiera un poco:]
Lo haré, pase lo que pase.

 

La fotofona

Sobre la Mesa de Noche el teléfono celular iluminó su pantallita y se envió a sí mismo una fotofona, una foto al vuelo y de vida cotidiana tomada ese mismo día. Ya traía título: “Lagartija-Hombre Araña”. Hela aquí:

 

Antes de dormir

[Apunte de un sueño.] 8 AM oct.16, 1964, viernes. Estaba bailando con Ve [Vera, su esposa]. Su vestido abierto, singularmente moteado y veraniego. Un hombre la besa al pasar. Lo agarro por la cabeza y le estrello la cara con tal fuerza despiadada contra la pared que casi se queda colgado como carne de un gancho… Se aparta con la cara toda sangrante y se va tambaleándose.

Vladimir Nabokov

 

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