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• La ginebra no se creó en Gran Bretaña como muchos creen, fue en las tierras bajas de Flandes en el siglo XIII, con el nombre de jenever: “enebro” o “junípero” en neerlandés. El enebro es uno de los principales ingredientes de este licor. Para ser un poco más exactos: la jenever es considerada prima lejana de la gin inglesa y más cercana al whisky. Es una bebida típica en los Países Bajos y en Bélgica.

• En la literatura neerlandesa colonial quedó el registro de los distintos nombres que se le dio a la jenever: oorlam (en malayo: persona que llegó hace mucho), papagaaiensoep (sopa de papagayo), dikkop (cabeza gorda), huppelwater (agua saltarina), zeewater (agua de mar), recht op en neer (arriba y abajo) o hap snert (sorbo de sopa de chícharos). A la botella cuadrada y verde de la jenever se le conocía como vierkante lummel (bruta cuadrada).

• La figura paterna de la ginebra neerlandesa está envuelta por un mito, eco de un error. Algunos han asegurado que el médico Franciscus Sylvius (1614-1672), asentado en la Universidad de Leiden desde 1658 hasta el año de su muerte, donde recetaba jenever para tratar distintos malestares, fue el inventor. Las pruebas documentales dicen otra cosa: la primera referencia a la jenever como bebida recreativa es de 1623 (El duque de Milán, de Philip Massinger).

• La rebelión de los neerlandeses contra la Casa de Austria en 1585 sirvió como punto de encuentro entre Inglaterra y la jenever. El primer conde de Leicester, Robert Dudley, fue quien encabezó la expedición militar inglesa a los Países Bajos; no protagonizó ninguna hazaña en el campo de batalla, pero él y su tropa regresaron a su país con el paladar entusiasmado por la bebida de enebro. La jenever volvió a ser la favorita de los soldados ingleses en la guerra de los Treinta Años (1618-1648) cuando antes de la batalla tomaban un trago de ese licor que nombraron valentía neerlandesa.

• La primera vez que se utilizó la palabra gin en inglés fue en La fábula de las abejas o vicios privados, beneficios públicos (1714), de Bernard Mandeville: “Nada más destructivo para la salud, el discernimiento o la industria de los pobres que ese infame licor cuyo nombre deriva en neerlandés de las bayas de enebro y que es ahora, por el uso frecuente y el lacónico espíritu de nuestra nación, conocido como gin, una palabra de tamaño medio abreviada a monosílabo. Es la embriagante ginebra que seduce a los holgazanes, a los desesperados y a los locos de ambos sexos: un ardiente lago que prende el cerebro, quema las entrañas y nos abrasa por dentro; un leteo del olvido donde los desgraciados ahogan sus más lacerantes penas”.

• Inglaterra vivió un episodio alcohólico llamado la Locura de la Ginebra entre 1720 y 1751. Por las calles de Londres se veía a los más pobres perdidos por su afición a la ginebra, que desplazó en gustos a la cerveza porque era más barata. Por una disposición oficial de 1690 se permitió que cualquier ciudadano pudiera elaborar licores. La producción local no estaba preparada para conseguir la calidad de la jenever, así que hizo a un lado los métodos neerlandeses. El resultado fueron bebidas que diluían con trementina, ácido sulfúrico y alumbre, cuyo mal sabor disimulaban con azúcar, agua de limón y agua de rosas. El contenido alcohólico era de 91 grados.

• Para acabar con la embriaguez, el Parlamento promulgó ocho leyes entre 1729 y 1751 en las que se aumentaban impuestos a la producción de ginebra, se elevó el costo de las licencias de las tabernas y se ofrecía recompensas a informantes. El sentir popular era de duelo: se simularon funerales en las calles, las tabernas colgaron crespones negros y un poeta anónimo se despidió así: “Adiós al buen trago que el ánimo levanta/ ¡Oh, licor barato, que alivias sinsabores:/ si con medio penique apagas los dolores,/ con uno entero a dos o tres bien satisfaces,/ y con la jarra llena a todos nos complaces!”.

• En la época de prohibición en Inglaterra, el capitán Dudley Bradstreet se aburrió de ser delator y se convirtió en bodeguero ilegal. Improvisó un local para vender ginebra con un letrero donde aparecía un gato viejo (un old tom). Los bebedores metían monedas por una ranura debajo del letrero y susurraban “minino”, si el vendedor maullaba quería decir que sí había licor.

• La predilección de la ginebra tanto en tierra como en mar se extendió a tal punto que G. B. Shaw escribió en Pigmalión: “La ginebra era su leche materna”.

• El recuerdo de la mala fama que alguna vez tuvo la ginebra late en expresiones como gin-mill o gin-joint (tugurio o taberna) y gin-soaked (borracho, empapado de ginebra).

 

Fuente: Lesley Jacobs Solmonson, Historia universal de la ginebra (traductor Bernardo Domínguez Reyes), Malpaso Editores, Barcelona, 2017.

 

Un comentario en “La otra leche materna

  1. Y Leonardo Da Vinci realizó una pintura al óleo de Ginevra de Benzi, en relación con esta bebida , y en cuyo reverso hay otra pintura del mismo autor con ramitas de eneldo. Esta es la única pintura de Leonardo en América y está en WDC, NGA