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1. La palabra hydrops (“hidropesía”) y su derivado hydropicus se emplean en la literatura latina de los siglos IV y V con el sentido de “hinchazón espiritual”. El Thesaurus Linguae Latinae registra ejemplos de san Agustín, de san Pedro Crisólogo y de Sidonio Apolinar. La palabra volvió a ponerse de moda en el siglo XII; hydrops significa ahora “sed patológica”.

a) Abelardo: Hidropico similis nemo est ut diues auarus,/ ex lucro lucri multiplicando sitim. “Nadie hay tan semejante al hidrópico como el rico avaro, cuya sed de lucro con sus lucros mismos se multiplica”.

b) Alain de Lille: Dum stomachum mentis hydropicat ardor habendi,/ mens potando sitit. “Con el ansía de poseer enferma de hidropesía el espíritu, y más sed tiene mientras más bebe”.

c) Gautier de Châtillon: Nam sicut ydropicus qui semper arescit,/ crescit amor nummi quantum ipsa pecunia crescit. “Porque así como el hidrópico siempre tiene sed, así crece la avidez del dinero a medida que éste se acumula”.

En la España del siglo XVII, los poetas (Góngora, Calderón) y los prosistas (Gracián) emplean a menudo la metáfora:

Góngora (Soledad I, versos 108-109):

No en ti la ambición mora
hidrópica del viento.
           
Calderón (La vida es sueño, I, iv):

Con cada vez que te veo
nueva admiración me das,
y cuando te miro más
aun más mirarte deseo:
ojos hidrópicos creo
que mis ojos deben ser…

Hydroptic es también poeta favorita de John Donne, quien pudo haberla tomado de fuentes latinas medievales y de fuentes españolas.

 

2. Otra metáfora del siglo XII es “melodía de la cítara” por “canto de ave”.

a) Alain de Lille: las aves son “citaristas de la primavera” (cytharistae ueris);

b) el mismo: el cisne entona su canto de muerte “con el órgano de un dulcísimo son de cítara” (mellitae citharazationis organo);

c) lo mismo en Walter Map: cignus citharizat;

d) Pedro Riga: Riuus garrit, olor citharizat, pauo superbit. “El arroyo murmura, el cisne citariza, el pavorreal hace la rueda”.

e) El mismo: Vernat humus, garrit fons, citharizat auis. “La tierra reverdece, murmura la fuente, citariza el ave”.

f) Juan de Garlandia: Cum citharizat auis…

 

La volvemos a encontrar en Góngora (Soledad I, 556):

Pintadas aves, cítaras de pluma.

De Calderón, un ejemplo entre otros muchos (El mágico prodigioso, II, xix):

El ave, que liberal
vestir matices presuma,
veloz cítara de pluma…

 

Fuente: Ernst Robert Curtius, Literatura europea y Edad Media latina. Traducción de Margit Frenk y Antonio Alatorre. FCE, 1955; 5.ª reimpresión, 2017.