El reporte diario de homicidios dolosos es uno de los aspectos más distintivos de la política de seguridad de la actual administración. Es también un motivo de orgullo para el presidente Andrés Manuel López Obrador. Durante el primer año de su gestión lo mencionó en por lo menos 40 eventos públicos1 y en repetidas ocasiones reiteró que gracias a este instrumento, cada mañana el gabinete de seguridad cuenta con datos para evaluar lo ocurrido en las últimas 24 horas y tomar decisiones.2

De forma consecuente, el titular del ejecutivo suele utilizar las cifras diarias incluidas en este reporte como un referente para informar sobre la evolución de los homicidios dolosos. Por ejemplo, en la mañanera del 1 de febrero de 2019, al ser cuestionado sobre si no le preocupaba que la lucha contra el huachicol desatara más violencia en Guanajuato, el presidente respondió: “En el registro que tenemos, en el reporte, en el parte de hoy, ayer: cero homicidios en Guanajuato. Entonces, yo espero que vayamos serenando al país, no queremos la guerra”.3 Un par de meses después el presidente respondió a otra pregunta de una conferencia mañanera declarando: “Va a ir mejorando la situación […] Ya lo estoy percibiendo, poco todavía, pero ayer fueron 67 homicidios, antier 58, no es para cantar victoria, pero el promedio es de 82 diarios”.4

A pesar de la enorme confianza que el presidente tiene en el reporte diario de homicidios dolosos, diversos analistas han cuestionado con buenos argumentos tanto la calidad de los datos que éste incluye, como la forma en que el presidente —y, al parecer, el gabinete de seguridad en su conjunto— utiliza esta información para tomar decisiones cada mañana.

En este texto me sumo al debate proponiendo que si bien es cierto que la calidad de los datos incluidos en el informe diario de homicidios dolosos tiene problemas importantes, las cifras incluidas en este instrumento sí podrían ser utilizadas por el gobierno federal para tomar decisiones tácticas y estratégicas en su política de seguridad pública. Para ello, sin embargo, el gobierno federal debe cambiar la forma en que entiende, analiza y comunica esta información.

El origen del reporte

La idea de contar con un reporte diario de homicidios dolosos está presente en el discurso del presidente López Obrador desde, cuando menos, el 1 de diciembre de 2018. Al tomar protesta en la Cámara de Diputados declaró: “Todos los días desde las seis de la mañana voy a presidir, en Palacio Nacional, la reunión del gabinete de seguridad, en la cual recibiremos el parte o reporte de lo sucedido en las últimas 24 horas y tomaremos las medidas necesarias”.5

Durante los siguientes días el presidente mencionó tangencialmente algunas cifras derivadas de este reporte en sus conferencias mañaneras.6 Pero no fue sino hasta que el periódico Reforma publicó la actualización de su “Ejecutómetro” el 2 de enero de 2019, incluyendo los datos del primer mes de la actual administración, que el presidente decidió organizar una presentación formal de sus cifras.

Ilustración: Víctor Solís

Como resultado, en la mañana del día siguiente, 3 de enero, la pantalla del Salón Tesorería de Palacio Nacional mostraba una gráfica con dos líneas. La primera, de color azul, representaba el número diario de homicidios dolosos ocurridos entre el 8 y el 31 de diciembre del 2018. La otra línea era amarilla y describía la “tendencia” durante el periodo.7

Mientras esta imagen aparecía a cuadro, Alfonso Durazo, secretario de Seguridad Pública, declaraba: “Aquí, a continuación, presentamos a ustedes la gráfica que nos sirve de referencia para la toma de decisiones del día, las decisiones de carácter estratégico”.

Durazo explicó que los datos provenían de lo que entonces llamó el “Reporte diario de incidencias de homicidios vinculados con la delincuencia organizada”, un nuevo instrumento para medir la evolución cotidiana de —entre otros delitos— los homicidios dolosos, y con ello tomar decisiones cotidianas en materia de seguridad pública.

De acuerdo con el secretario de Seguridad, este reporte comenzó a integrarse a partir del 8 de diciembre de 2018 e incorpora información de diferentes instituciones de procuración de justicia, seguridad pública y nacional.8 Todos los días esta información “se concentra en una mesa que llamamos General de Inteligencia y de ahí sale finalmente la información” que se le presenta cada mañana al gabinete de seguridad.

Durante su intervención, Durazo recalcó: “La información que recibe diariamente el presidente no se basa en estadísticas (sic), sino en tendencias relevantes que afectan la seguridad […] la información desarrollada por la Mesa General de Inteligencia sólo es para fines de carácter táctico, estratégico”.

Posteriormente, en la ronda de preguntas y respuestas el presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que los datos presentados en esa conferencia comenzarían a publicarse diariamente. Pocos días después se creó el portal www.informeseguridad.cns.gob.mx y desde entonces se actualizan diariamente cuatro informes, incluyendo el que ahora se conoce como “Reporte diario de homicidios dolosos”.

Las críticas

Desde su publicación, este reporte ha sido criticado en al menos tres frentes: dos tienen que ver con la calidad de los datos incluidos en el mismo, y el tercero con la forma en que es usado diariamente por el gabinete de seguridad federal.

El primer cuestionamiento al reporte diario, planteado —entre otros— por Maximiliano Carranza,9 es que este instrumento sistemáticamente subregistra el número de víctimas de homicidio. Es decir: si sumamos las cifras de todos los reportes diarios de un mes, el resultado es invariablemente menor que el número de víctimas de homicidios dolosos registrados en el reporte mensual correspondiente de incidencia delictiva, publicado por el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).10

El propio Durazo reconoció esto el 12 de abril de 2019, cuando declaró: “Hay una gran diferencia entre la información del día y la del Secretariado, a veces hasta del 20 %, porque en el transcurso del mes se reclasifican algunas carpetas de investigación” de homicidio culposo a homicidio doloso.11 El secretario de Seguridad aclaró que esta discrepancia no implica que haya fallas metodológicas en la información.

La segunda crítica a la calidad del reporte diario, articulada por Alejandro Hope,12 enfatiza el rezago con que éste incluye a las víctimas de homicidios. El caso más sonado fue el de los trece policías estatales de Michoacán asesinados en Aguililla el 14 de octubre de 2019, pero es probable que, dada la naturaleza del reporte diario, esto haya ocurrido antes y siga pasando en el futuro.

La gravedad de estas críticas depende del uso que se le esté dando a las cifras del reporte diario de homicidios dolosos. Si el principal objetivo es utilizarlas como insumo para inferir cambios en las tendencias de homicidios dolosos en el tiempo y el espacio, los señalamientos de Carranza y Hope podrían ser considerados como de segundo orden. A final de cuentas, si las cifras diarias fueran usadas para detectar oportunamente estos cambios, entonces sería un instrumento útil para —a pesar de sus imperfecciones— reubicar los escasos recursos del Estado mexicano para enfrentar de forma más eficiente y efectiva al crimen organizado.

El problema, sin embargo, es que dadas las declaraciones del presidente y su secretario de seguridad, los datos del reporte diario parecen ser utilizados para tomar decisiones con base en la comparación de cambios diarios o, en el mejor de los casos, en la comparación de las cifras de un día respecto al promedio de un periodo determinado.

Si este es el caso, los problemas de subregistro y falta de oportunidad en las cifras del reporte diario de homicidios son mucho más relevantes. En el plano comunicativo, implicaría que cada vez que el presidente menciona las cifras de este informe para valorar la situación, está usando datos que muy probablemente están mal.13 En el plano estratégico, estos dos problemas —subregistro y falta de oportunidad— representarían una enorme fuente de incertidumbre para tomar decisiones.

Y es aquí donde el tercer cuestionamiento, planteado por Patricio Estévez Soto,14 se vuelve particularmente relevante. Aunque él no lo menciona explícitamente, su argumento asume que como ocurre con cualquier otro fenómeno social, al analizar las cifras de homicidios dolosos el reto consiste en distinguir y extraer la “señal” (o los patrones) del “ruido” (la aleatoriedad inherente al fenómeno).

Partiendo de esta idea, Estévez propone que el principal problema con la forma en que el gabinete de seguridad utiliza las cifras del reporte diario es que al limitarse a analizar los datos de cada día para tomar decisiones en la materia, el gobierno federal parece haber renunciado —consciente o inconscientemente— a tratar de extraer la “señal” en los datos y se conforma con perseguir el inevitable “ruido” cotidiano.

La crítica de Estévez es demoledora. Durante más de un año el gobierno mexicano ha invertido una enorme cantidad de recursos para tener una medición diaria de homicidios dolosos, y, una vez que los tiene, ¿los utiliza para perseguir la aleatoriedad?

¿Qué hacemos frente a estas críticas?

El primer paso es redefinir para qué sí y para qué no se deben utilizar las cifras del reporte diario de homicidios dolosos. Dados los problemas de subregistro y falta de oportunidad ya señalados, el gobierno federal debería abandonar cualquier intento por medir el nivel de los homicidios dolosos a partir de estos datos. En su lugar, debería concentrarse en utilizarlos para tratar de detectar cambios en las tendencias temporales y geográficas de este delito, para así tomar las mejores decisiones tácticas y estratégicas posibles.

El segundo paso es entender que no se pueden identificar estos cambios de tendencia a partir de comparar las variaciones en las cifras de homicidios dolosos de un día a otro. Para ello necesitamos considerar periodos temporales más amplios e, idealmente, usar modelos estadísticos que nos permitan hacer la mejor inferencia de un posible cambio de tendencia a partir de 1) el número de homicidios dolosos ocurridos hoy, 2) el número de homicidios dolosos registrados durante el periodo previo y 3) qué tanto varía el número de homicidios dolosos de un día a otro y de una región a otra.

Cierro este texto ofreciendo los resultados de un breve análisis que da motivos para pensar que el gobierno federal puede aprovechar las cifras del reporte diario de homicidios dolosos para rescatar las señales que le permitan tomar mejores decisiones en la materia.

Para ello, construí una base de datos con el número de homicidios dolosos que se registraron diariamente en cada entidad, de acuerdo con los 212 reportes publicados entre el 3 de abril y el 31 de octubre de 2019.15 Después de descargar los archivos de www.informeseguridad.cns.gob.mx, extraje y limpié los datos de la tabla incluida en la primera página de cada uno de los mismos y, posteriormente, integré los datos en una sola base.16

El código que utilicé para construir la base de datos y el resto de este análisis está disponible en esta liga: https://bit.ly/37rEQTl.

Con el fin de tener una primera métrica de qué tan útiles pueden ser las cifras incluidas en el reporte diario para detectar cambios en la tendencia del número de homicidios, la gráfica 1 compara el número mensual de víctimas de homicidio doloso de acuerdo con el reporte diario (línea roja) y el reporte mensual del SNSP (línea verde).

El dato más evidente es la enorme brecha entre una y otra línea, lo cual confirma uno de los problemas mencionados antes. Dependiendo del mes, el número mensual de homicidios ilustrado por la línea roja (reporte diario) es entre 15 y 23 % menor que el de la línea azul (reporte mensual). Esto indica que aún si agregamos las cifras del reporte diario mensualmente, el resultado nos ofrece una mala medición del nivel de homicidio dolosos registrado en un mes.

Pero la gráfica revela otro dato importante. El cambio en la tendencia del número de víctimas de homicidio doloso registrado de un mes a otro coincidió en cinco de las siete ocasiones para ambas líneas. Solamente hubo discrepancias en agosto (cuando la línea roja sube y la azul baja) y octubre (cuando la línea roja baja y la azul sube). Aunque el método es un tanto primitivo y los datos son pocos, ésta es una primera señal de que si se agrupan las cifras del reporte diario mensualmente y a nivel nacional, es muy probable que pueda extraerse el patrón de un cambio de tendencia.

La siguiente gráfica es similar a la anterior, pero ahora presento los datos desagregados a nivel estatal. Es importante señalar que debido a que el rango de valores en el eje vertical es diferente para cada entidad, las magnitudes registrada en un estado no son necesariamente comparables con las de otro. Decidí usar un rango de valores libre en el eje vertical para así facilitar la visualización y comparación de las tendencias de cada serie en las 32 entidades.

Nuevamente, uno de los datos más notorios de esta segunda gráfica es que en muchos estados existe una brecha entre la línea roja y azul. La distancia entre una y otra línea varía significativamente entre estados (comparar, por ejemplo, Chihuahua y Tabasco) e incluso en un mismo estado a lo largo del tiempo (por ejemplo, Guanajuato o Tamaulipas). Y en algunos casos la brecha es en el sentido opuesto. Es decir, el número mensual de víctimas de homicidio doloso calculado a partir del reporte diario es mayor que el del reporte mensual del SNSP (por ejemplo, el dato de julio en Puebla).

De forma consecuente con lo mencionado antes, estos datos indican que incluso si agrupamos las cifras del reporte diario por mes y entidad, es muy probable que la métrica que obtengamos sea un mal indicador del nivel de homicidios dolosos registrado en un estado y mes específico. La gravedad del problema depende de la entidad. En Ciudad de México, Veracruz o Tlaxcala, por ejemplo, el número de homicidios dolosos mensual calculado a partir del reporte diario es muy similar al del reporte mensual del SNSP. Pero en casos como el de Baja California, Chihuahua o San Luis Potosí, la diferencia entre el valor reportado por una y otra fuente difiere significativamente.

Si replicamos el análisis sobre la coincidencia en el cambio de tendencia de las líneas roja y azul, pero ahora considerando los datos agregados por estado, los resultados son nuevamente alentadores. En total hay 224 posibles cambios de tendencia de un mes a otro (siete por entidad), de los cuales el cambio en la tendencia de una y otra serie coincidió en el 75 % de las ocasiones (165).

En 21 entidades el porcentaje de coincidencia en los cambios de tendencia de una y otra serie fue superior al 66.6 % (es decir, en cinco de los siete posibles cambios) y en siete estados los cambios de tendencia registrados por la línea roja y azul coinciden en todos los casos.17 Las tres entidades con un menor porcentaje de coincidencia son Guanajuato, Tamaulipas y Baja California Sur. Mientras que en la primera entidad los cambios de tendencia sólo coinciden en dos casos, en las otras dos lo hacen en y tres casos.

Una pregunta que se deriva del análisis recién presentado es qué ganamos si para comparar las tendencias de las cifras del reporte diario y el reporte mensual del Secretariado, tengo que agrupar mensualmente los primeros. Si esto es así, ¿no tiene sentido mejor esperar al informe mensual y ahorrarnos los recursos invertidos en el reporte diario?

La respuesta depende del grado de detalle de los datos a partir de los cuales el SNSP elabora la base de datos mensual. Si el gobierno federal sólo tiene acceso a información mensual, la respuesta es que ganamos muy poco y deberíamos conformarnos con los datos publicados el día 20 de cada mes.

Pero si el gobierno tiene acceso a la información desagregada por carpeta de investigación, o incluso a nivel diario, podría replicar este análisis para analizar qué tan buenas son las cifras de los reportes diarios para detectar cambios en tendencias en periodos temporales más cortos, así como en unidades geográficas más pequeñas que una entidad.

Es innegable que el análisis recién presentado puede ser mejorado de muchas formas. A pesar de sus limitantes, los resultados muestran que el gobierno federal tiene buenas posibilidades de rescatar la “señal” de las cifras del reporte diario para inferir cambios en las tendencias de homicidios dolosos en el tiempo y el espacio. Para ello, es fundamental que el gobierno federal cambie la forma en que entiende, analiza y comunica esta información.

 

Sebastián Garrido de Sierra
Profesor-investigador del Laboratorio Nacional de Políticas Públicas (LNPP) en el CIDE y Catedrático Conacyt.


1 Para un listado de estos eventos, ver https://bit.ly/341MgKU.

2 Por ejemplo, en la mañanera del 27 de marzo el presidente declaró: “En esta ocasión nos reunimos como siempre a las 6:00 de la mañana, hora de Tijuana, Baja California, creo que 7:00 de la mañana en la Ciudad de México y en otras partes del país, para recibir el parte, el reporte sobre la incidencia delictiva, lo correspondiente al día de ayer” (Fuente: https://bit.ly/345UZvK). La lista de ejemplos similares es amplia. Aquí enlisto cinco más: 7 de diciembre de 2018 (https://bit.ly/35fKhmk.), 3 de enero de 2019 (https://bit.ly/2OvxANK), 8 de abril de 2019 (https://bit.ly/2QCiqss), así como el 5 y 7 de septiembre de 2019 (https://bit.ly/2pziLBa, https://bit.ly/2OvHrmz).

3 Ver https://bit.ly/2QCUkhA.

4 Ver https://bit.ly/2r6UUcw.

5 Ver https://bit.ly/35uD1n5.

6 Ver https://bit.ly/2qvtvB5.

7 La transcripción y el video de esta conferencia mañanera pueden consultarse, respectivamente, en las siguientes ligas: https://bit.ly/37gfIz5 y https://youtu.be/K5UvXPrcCc0.

8 Durazo declaró: “las fuentes, son las fiscalías, las procuradurías generales de justicia de los estados. Aporta información Sedena, Semar, la Secretaría de Seguridad Pública a través de la Plataforma México, la Procuraduría General de la República a través del Cenapi y Pemex”.

9 Ver https://bit.ly/33T9cvH y https://bit.ly/2Kryw4g.

10 Vale la pena recordar que los datos de este reporte mensual se basan en carpetas de investigación, así como que las cifras de este reporte son sistemáticamente menores que las que publica el Inegi anualmente.

11 Ver https://bit.ly/2s2B96s.

12 Ver https://bit.ly/2Kryw4g.

13 La página desde donde se puede descargar el reporte diario de homicidios dolosos incluye el siguiente texto: “La información desarrollada por el grupo interdisciplinario es sólo para fines de carácter táctico/estratégico. En todo caso, las estadísticas oficiales sólo se reportan por el Centro Nacional de Información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP)”. Sin embargo, las cifras que suele citar el presidente y que, por lo tanto, tienen una difusión más frecuente, son las del reporte diario, no las estadísticas oficiales del SESNSP. Al mencionar las cifras del reporte diario, el presidente nunca ha aclarado que son datos preliminares, sujetos a errores.

14 Ver https://bit.ly/37cyze2.

15 Si bien el portal incluye datos desde el 1 de enero de 2019, antes del 3 de abril de ese año los archivos no incluyen una tabla con la cifra de homicidios dolosos reportados ese día en cada estado.

16 Además utilizo la base de datos de víctimas de homicidio doloso publicada por el SNSP con corte a noviembre de 2019. No pude incluir los datos de diciembre porque la actualización de la base de datos del SNSP se publicó después de la fecha límite para enviar este texto. El código que utilicé para construir la base de datos y el resto de este análisis está disponible en esta liga: https://bit.ly/37rEQTl.

17 Estos estados son Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Oaxaca, Puebla, Querétaro y Quintana Roo.