Cuando los futuros historiadores se ocupen de estos tiempos atribulados, se sorprenderán por el aumento incesante del nivel de los mares, la política de los hombres fuertes y las Kardashians. Surgidas a la fama en el contexto de un doble asesinato (su padre Robert Kardashian representó legalmente a O. J. Simpson), las Kardashians y su manada extendida, las Jenners, de ser unas socialités en Los Ángeles se convirtieron en imanes imbatibles de escándalo, deseo y dinero. Kim abrió el camino con una cinta de sexo filtrada en el 2007, enseñándole al clan cómo romper alegremente los límites del buen gusto y el sentido común, absorber la energía de las críticas del mundo y convertirla en dinero. Keeping Up with the Kardashians, un reality show centrado en las vidas y las carreras de la familia, salió al aire por primera vez a finales del 2007 y ya va en su serie dieciséis. En 2014 Kim posó para Paper Magazine sosteniendo una botella de champán, el líquido espumoso chorreando desde su cabeza para entrar en el vaso puesto sobre en trasero extendido. Los críticos recordaron a Sara Baartman de la etnia khoikhoi en el siglo XVIII y discutieron sobre si Kim entendía que era el blanco de una vieja broma racista. Ese año ella hizo 28 millones de dólares, superando a Meryl Streep, Stephen King y J. K. Rowling en la lista de Forbes de las celebridades mejor pagadas. Su hermanita, mientras tanto, se engordó los labios con un relleno, mintió al respecto, y su nombre dio bautizo involuntario al “Reto labial de Kylie Jenner”, en el que masas de gente apretaban sus labios contra vasos rotos, chupaban todo lo posible, y luego retrocedían con horror al ver su propia automutilación. Kylie respondió vendiendo lápices labiales y, a sus veintiún años, calladamente se volvió la milmillonaria más joven del mundo. Lo indudable es que los tés laxantes, las paletitas de dieta y las vitaminas color caramelo que ellas ponen a la venta, esquivan a los detractores y a los anticuados para acceder a los niños que de veras saben apreciar esos productos. Como el mítico Anteo, que tomaba de la tierra su fuerza para el combate, la familia es fortalecida por la Madre Notoriedad, y es más poderosa conforme, al parecer, más cae. A lo mejor no seas uno de los 143 millones de seguidores que tiene Kim Kardashian en Instagram, pero seguro sabes quién es.

 

Fuente: TLS, septiembre 19, 2019.

 

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