Una de las razones de la reforma al sector energético y eléctrico es que el Estado no tenía recursos para invertir en ampliar las capacidades del sistema eléctrico. Las necesidades de gasto público aumentan en otros espacios, donde es necesaria o indispensable la actuación del estado. Otra de las razones era que, como todo monopolio, no tenía incentivos para la eficiencia y eso terminaría afectando al consumidor final. Se tenía entonces que permitir la entrada al capital privado, pero no se podía ni debía hacer una venta como la de Telmex, pues significaba mantener un monopolio, ahora privado, y se perdía el sentido del cambio.

Por eso el sector se abrió a competencia donde podía haberla: generación y comercialización y se mantuvo un monopolio regulado donde se debía: transmisión y distribución. Ojo: en transmisión y distribución se permite la participación privada, pero mediante las condiciones que la propia ley indica, mucho más restringidas y siempre controladas por el monopolio. La cosa es que ahora en el sector pueden participar privados abiertamente.

Ilustración: Víctor Solís

¿Cómo se debe ir dando esa participación?

Primero hay que decir que la ley es clara y que la apertura de las redes no debe ser indebidamente discriminatoria. O sea: ¿Se puede negar el acceso y uso de redes de transmisión y distribución? Si, pero sólo por razones estrictamente técnicas: saturación o falta de capacidad la red o no cumplir con estándares de calidad y seguridad de la red (que se conocen ahora como código de red). No se puede negar interconexión a algún generador por razones distintas.

Pero bueno, una vez que pueda cumplir con los requisitos, ¿cómo deberá ir entrando la nueva capacidad de generación a la red?

Primero, la generación compite por precio.

Por ley, la energía renovable se “despacha” primero, pues es la más barata. Entonces, mientras más energía renovable haya, el resto va saliendo de operación, pues no entregará energía mientras la renovable esté y satisfaga la demanda. Hay generadores que se quedan a la espera, para entrar como “respaldo”; lo ideal es que estos tengan los costos más bajos y no sean reserva rodante, pues la rodante quema combustibles 24×7 y encarece al sistema.

Las renovables irán teniendo entonces una función: primero irán complementando el crecimiento de la demanda de energía, que se incrementa en un 4% anual promedio, pero después irán entrando para sustituir a las plantas viejas, ineficientes y caras, que usan combustibles caros y contaminantes. Incluso existe un programa de salida de operación programada de algunas generadoras.

¿Puede participar de esta evolución CFE? Claro. Pero al menos yo, como ciudadano, preferiría que el estado invierta en salud, educación, combate a la pobreza, seguridad pública, que en generación donde además tiene mucha y muy buena competencia.

Entonces la inversión privada es importante, pero no transformará o no generará el 100% de la energía en pocos años, pero sí debe transformar de raíz nuestro sistema, siempre de la mano del sector público que indica, con sus facultades de planeación, como será la evolución.

Pero este gobierno tiene algo contra ese concepto y aquí hay un problema: que va más allá de las cifras y la lógica económica.

En su comparecencia en el Congreso de la Unión, el director de CFE dijo que el sector energético debe ser uno de los que sostengan al Estado. Ahí ya se pierde el sentido de ser más eficientes u ofrecer mejores servicios, que es el objetivo de un mercado, sino que se trata de tener más rentas y ahí todo análisis numérico pierde sentido, pues sólo se trata de controlar y cobrar más. Para eso, pues no, no le sirven los mercados. 

Tal vez eso explique un error de comprensión de este gobierno. En febrero, la Secretaría de Energía bloqueó (ilegalmente) disposiciones del regulador en materias de medición eléctrica y transmisión, diciendo que la CRE se excedía en sus funciones al regular al monopolio. Al final parte de estas disposiciones se publicaron.

Ojo: los monopolios deben regularse de forma todavía más estricta que los participantes de una competencia. Ser operador monopolio de algo NO significa ni es ideal que sea autoregulado.

O tal vez el que no entiende soy yo, pues si de lo que se trata es de controlar y cobrar más desde el monopolio. Y pues si, ahí estorba el regulador y estorban herramientas como los CELs, que promueven la inversión y la competencia.

¿Cuál es la participación pública y privada en la generación eléctrica? Haremos una revisión de números de participación y precios la semana que entra.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía.

 

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