Desde su creación en la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial de la Ciudad de México (PAOT-CDMX) el ruido generado por diversas fuentes ha sido una de las principales causas de denuncia de los habitantes de nuestra ciudad. De las más de 40 mil 500 denuncias históricamente presentadas ante esa institución, casi ocho mil corresponden al tema que nos ocupa, es decir, aproximadamente 20%.

Según datos de la PAOT-CDMX, las principales fuentes de ruido son construcciones, obras públicas, establecimientos industriales y casas habitación; pero sobre todo diversos establecimientos mercantiles, panaderías, locales comerciales de venta de ropa y perfumes, gimnasios y centros deportivos, farmacias, oficinas públicas y privadas, taquerías, alarmas de bancos, supermercados y tiendas de conveniencia, bares, restaurantes, cantinas, antros y karaokes, zonas de esparcimiento y diversión, actividades al aire libre, zonas del comercio informal, rodamiento vehicular y tránsito aéreo.

Ilustración: Estelí Meza

A través de las denuncias presentadas ante la PAOT-CDMX puede apreciarse cómo el ruido está presente en nuestras actividades cotidianas; sin embargo, sus implicaciones sobre la salud de las personas son, en términos generales, desconocidas o ignoradas y la autoridad no da la importancia necesaria a las políticas públicas y regulación que se requiere.

En nuestro país, la normatividad y las políticas públicas en materia de prevención y control de ruido en el medio urbano son insuficientes, tanto en la parte sustantiva y procedimental como en el régimen sancionatorio. A nivel federal el tema se encuentra regulado en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, el Reglamento para la Protección del Ambiente contra la Contaminación Originada por la Emisión de Ruido y diversas normas oficiales mexicanas, dentro de las que destacan las siguientes:

NOM-079-Semarnat-1994: límites máximos permisibles de emisión de ruido de los vehículos automotores nuevos en planta y su método de medición.

NOM-080-Semarnat-1994: límites máximos permisibles de emisión de ruido proveniente del escape de los vehículos automotores, motocicletas y triciclos motorizados en circulación, y su método de medición.

NOM-081-Semarnat-1994: límites máximos permisibles de emisión de ruido de las fuentes fijas y su método de medición.

NOM-082-Semarnat-1994: límites máximos permisibles de emisión de ruido de las motocicletas y triciclos motorizados nuevos en planta, y su método de medición.

Por desgracia, debido a la fórmula para distribuir competencias entre el gobierno federal y los gobiernos de los estados, municipios y alcaldías, en el medio urbano esas disposiciones son prácticamente letra muerta, ya que las fuentes emisoras de ruido son fundamentalmente de competencia local y esa normatividad, cuando mucho, puede servir de referencia en la actividad regulatoria a nivel local. Por ejemplo, la NOM-081 arriba citada fue modificada el 3 de diciembre de 2013, mediante la publicación del Acuerdo respectivo en el Diario Oficial de la Federación, para establecer parámetros máximos de ruido considerando zonas o actividades específicas (zonas residencial, industrial, comercial, escuelas, ceremonias festivales y actividades de entretenimiento) pero no puede ser aplicada a nivel local, salvo que la normatividad local sea modificada para establecer dichos parámetros.

En el caso de la Ciudad de México la normatividad en la materia también es insuficiente. En primer lugar, la Ley Ambiental de Protección a la Tierra prevé en sus artículos 123 y 151 la obligación de cumplir con los requisitos y límites de emisiones contaminantes de ruido, y para utilizar los equipos, dispositivos y sistemas de reducción que determine la Secretaría de Medio Ambiente.

En relación con el régimen sancionatorio, por la violación a dichos artículos, se prevén las siguientes sanciones:

• Amonestación con apercibimiento.

• Multa (20 hasta 100 mil veces la Unidad de Cuenta de la Ciudad de México vigente).

• Clausura temporal o definitiva.

• Reparación del daño ambiental.

• Suspensión temporal, anulación o revocación de permisos, licencias, entre otras.

A partir de las facultades que la propia ley le concede a la autoridad administrativa de la Ciudad de México se emitió la Norma Ambiental para el Distrito Federal NADF-005-AMBT-2013 que establece las condiciones de medición y los límites máximos permisibles de emisiones sonoras, que deben cumplir los responsables de fuentes emisoras ubicadas en el Distrito Federal, siendo éstos los siguientes:

Límites Máximos Permisibles

Emisión

Decibeles (A)

06:00 a 20:00 horas

65

20:00 a 06:00 horas

62

Recepción

Decibeles (A)

06:00 a 20:00 horas

63

20:00 a 06:00 horas

60

Por otro lado, la Ley de Cultura Cívica, en su artículo 24, fracción III, señala que son infracciones contra la tranquilidad de las personas “producir o causar ruidos por cualquier medio que notoriamente atenten contra la tranquilidad o representen un posible riesgo a la salud de los vecinos”. Además, se prevé que en este caso al responsable se le sancionará con multa por el equivalente de 10 a 40 veces la Unidad de Cuenta de la Ciudad de México vigente o con arresto de 13 a 24 horas.

Finalmente, en el caso de las disposiciones relevantes de la Ciudad de México, el Código Penal en su artículo 346, fracción IV, establece que se le impondrán de dos a seis años de prisión y de mil a cinco mil días multa, a quien ilícitamente “genere emisiones de energía térmica o lumínica, olores, ruidos o vibraciones, provenientes de fuentes fijas ubicadas en el Distrito Federal o de fuentes móviles que circulan en el Distrito Federal”.

Como se puede apreciar, el marco jurídico para la prevención y control de la contaminación acústica en la Ciudad de México es insuficiente, sobre todo si se considera la importancia de la problemática y los efectos nocivos sobre las personas y comunidades que genera la exposición al ruido. Lo mismo puede decirse de las políticas públicas en la materia, es notoria una falta de estrategias, acciones, metas e indicadores.

En la gestión cotidiana de la PAOT-CDMX la actividad institucional no sólo consiste en atención de las denuncias que se reciben; la institución va más allá y genera y difunde información, desarrolla acciones preventivas y correctivas con responsables de emisión de ruido; fortalece coordinación con vecinos y otras autoridades, elaborando propuestas de normatividad y buenas prácticas.

Sin embargo, la modificación, la actualización de la regulación en la materia es fundamental si queremos avanzar en la atención de la problemática relacionada con la generación de ruido en centros urbanos. A continuación se señalan algunas orientaciones para actualizar la normatividad en materia de prevención y control de la contaminación sonora.

1. Establecer las bases de la regulación en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente. Para aprovechar y fortalecer el carácter “general” de este ordenamiento se propone que se ajusten sus previsiones y así revisar y corregir la distribución de competencias en la materia entre los tres órdenes de gobierno, fijar las bases generales de regulación del tema, prever lineamientos a seguir por parte de las legislaturas locales y actualizar la normatividad aplicable por parte de las autoridades federales.

2. En la propia Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, o en la legislación local en la materia, se deberían incluir como bases mínimas de regulación las siguientes:

a) En la expedición de las normas oficiales mexicanas y otras disposiciones reglamentarias que establezcan los niveles máximos de emisión de ruido se atenderá, entre otros parámetros, a criterios internacionales en materia de sanidad ambiental.

b) Se deberán elaborar y mantener actualizados mapas de ruido ambiental que identifiquen las zonas de emisión en función de las actividades que se realicen en cada caso; las disposiciones reglamentarias establecerán los criterios para la definición de dichas zonas. La identificación de esas zonas deberá considerar, por lo menos, los siguientes aspectos:

• El uso y actividades que permitan las normas de zonificación en dichas zonas.

• La intensidad de los niveles de ruido producidos por las actividades y dispositivos en tales zonas.

• El momento en que se producen estos niveles de sonido.

• La duración de tales niveles de sonido.

• La proximidad de dichas actividades y dispositivos de edificios y viviendas.

• Si los niveles de ruido producidos por este tipo de dispositivos y actividades son recurrentes, intermitentes, constantes.

• La densidad de vivienda de tales zonas.

c) Se deberán formular y aplicar programas y planes de acción con base en los mapas de ruido, estableciendo estrategias, acciones, metas e indicadores específicos para cada área, zona o región del territorio que abarque.

d) Para la mejor aplicación de los ordenamientos jurídicos en materia de ruido, las fuentes generadoras se dividirán en fuentes fijas y móviles, públicas y privadas.

e) Se podrán prever actividades específicas generadoras de ruido que deben ser reguladas.

Esperamos que pronto se actualice el marco jurídico e institucional relacionado con la prevención y control de la contaminación acústica en el marco del fortalecimiento de la gobernanza para la sustentabilidad. Como sociedad tenemos una gran cantidad de retos para detener y revertir los procesos que deterioran nuestros ecosistemas, recursos naturales y afectan nuestra calidad de vida.

 

Miguel Ángel Cancino
Procurador Ambiental y del Ordenamiento Territorial de la Ciudad de México, de febrero de 2011 a febrero de 2019.

 

Un comentario en “El ruido y sus pendientes

  1. Excelente información. Pero sorprende que el autor haya estado en el puesto de Procurador durante 8 años y no tengamos noticias o no percibamos sino un ruido cada vez más enervante por todo México. Particularmente en la CDMX es un tema que parece olvidado por todos los ódenes de gobierno, lo cual habla muy mal de quienes tienen autoridad para inducir o provocar cambios para bien.

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