El Estado mexicano tuvo en el siglo XX una vocación por construir instituciones públicas. Vasconcelos miraba más allá de los individuos que se habían batido en los campos de batalla cuando lanzó su cruzada cultural en los veinte. También lo hicieron Manuel Gómez Morin, Alfonso Reyes y Daniel Cosío Villegas, hombres clave para la Universidad Nacional, El Colegio de México y el Fondo de Cultura Económica. Tal vez lo mejor del régimen de la Revolución mexicana fue esa ambición cultural. Durante casi un cuarto de siglo he formado parte de una de esas instituciones públicas que son inconcebibles en cualquier país de América Latina: el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). En las cuatro y media décadas de su existencia el CIDE ha sido una institución volcada al estudio de las ciencias sociales. Su historia es plural: ha experimentado numerosas transfiguraciones, como el país mismo. Sin embargo, durante 44 años existió un firme compromiso por parte de los gobiernos en turno por conservarlo. En los noventa se pensó en disolver la institución por su orientación hacia la economía keynesiana, pero los tecnócratas neoliberales en el poder tuvieron la suficiente visión para preservarla y convertirla en un centro público de excelencia en el modelo de El Colegio de México. La idea era convertirlo en una palanca para la formación y la diversificación de elites y para la generación de conocimiento útil para incidir en la realidad nacional. Así, en 1993 se crearon licenciaturas que buscarían reclutar a los mejores alumnos del país sin importar su condición socioeconómica. El mérito, no el dinero, sería el criterio de selección. A lo largo de 26 años el CIDE ha ofrecido a jóvenes de diversos estratos y lugares geográficos la oportunidad de formarse como politólogos, economistas y, recientemente, abogados con los más altos estándares.

Árbol

Ilustración: Belén García Monroy

Las instituciones públicas son frágiles. Son arboles sujetos a los azares de los incendios y las sequías, a los vaivenes e inconstancias de la política. Un árbol centenario puede ser talado en minutos. Eso fue precisamente lo que descubrieron los miembros de su comunidad cuando en noviembre de 2018, a resultas de la promulgación de la Ley de Remuneraciones de Servidores Públicos, vieron afectados diversos aspectos del funcionamiento de su institución. Jamás, en sus 44 años de vida, había ocurrido algo así. Las prestaciones de prácticamente todos los empleados fueron súbitamente vulneradas en diverso grado: desde las secretarias y empleados de intendencia (que perdieron sus vales de despensa, y otros mecanismos compensatorios de su ingreso), administrativos (que perdieron seguros y primas de antigüedad) hasta los investigadores cuyos sueldos fueron reducidos al recalcular su antigüedad y cancelar las aportaciones al fondo de retiro. Ningún investigador devengaba por su trabajo académico un salario superior al del presidente. No sólo eso, las nuevas normas burocráticas pusieron a las autoridades del CIDE en serios aprietos. La inflexibilidad de las nuevas reglas para mover recursos entre diferentes rubros presupuestales complicó el pago de horas clase y estímulos, así como la contratación de profesores. Otros han dado cuenta ya de las razones por las cuales en el pasado se idearon mecanismos compensatorios del salario en las instituciones de educación superior públicas.1 Prestaciones laborales bien establecidas, como el seguro médico, fueron canceladas.

Desde entonces los miembros de la comunidad viven en la zozobra constante. Cada quincena hay incertidumbre sobre si recibirán el pago de estímulos, horas clase y su salario completo. Muchos han buscado la protección de la justicia. Sin embargo, el proceso de interponer amparos es caro, complicado y muy incierto. No uno, sino varios recursos legales, costosos todos, han sido necesarios para proteger los derechos de los trabajadores. Ante este panorama (aunado al rezago salarial de ocho años), algunos investigadores optaron por aceptar ofertas de universidades privadas mientras que otros simplemente decidieron emigrar. Los trabajadores emplazaron a una huelga que sólo conjuró la buena disposición del sindicato y la habilidad de las autoridades. Los académicos, por su parte, sintiéndose vulnerados y atropellados, decidieron crear un sindicato propio para protegerse de futuras afectaciones laborales. Aunque el presupuesto de la institución sufrió un decremento menor, las nuevas disposiciones del gobierno federal han dificultado de manera extraordinaria su operación normal.

El CIDE logró en dos décadas ponerse en el mapa de la academia internacional, ahí donde sólo figuran algunas grandes universidades públicas e instituciones privadas de países desarrollados. Hasta hace muy poco podía atraer talento de todas partes del mundo. Ello fue el resultado de un esfuerzo colectivo extraordinario. Lo que el CIDE ha aportado a las ciencias sociales es completamente desproporcionado a su minúsculo tamaño. Por años había sido la envidia de propios y extraños, que veían en él una muestra de lo que una institución pública podía ser si contaba con la voluntad del Estado. Es un inusual caso de éxito de lo público. Hay en el CIDE, y en otras instituciones similares, una reivindicación de la universidad pública. Muchos académicos optaron por dedicarle su vida profesional a ese proyecto. Sería una enorme pérdida, no sólo para México sino para las ciencias sociales latinoamericanas, que la coyuntura política lo segara.

 

José Antonio Aguilar Rivera
Investigador del CIDE. Autor de La geometría y el mito. Un ensayo sobre la libertad y el liberalismo en México, 1821-1970 y Cartas mexicanas de Alexis de Tocqueville, entre otros títulos.


1 Eugenia Roldón Vera, “Alegato contra la disminución de los sueldos de los académicos”, nexos, febrero, 2019. https://www.nexos.com.mx/?p=40954

 

19 comentarios en “El árbol de todos

  1. Que tristeza, ciertamente,
    Se ocupa solo un mazazo para lo que se tarda en construir, incluso con excelencia. Me parece qué hay un alto grado de irresponsabilidad en los machetazos que dan, en la indolencia política y en el alto grado de soberbia. Que triste, que preocupante…

  2. Me llama la atención el párrafo donde dice “Ante este panorama (aunado al rezago salarial de ocho años)”, eso quiere decir que traen arrastrando un problema bastante grave y que se le echa la culpa a las nuevas disposiciones en materia de salarios, la verdad es que aún en esas condiciones hay gente preparada y dispuesta a trabajar por ese salario y escasas prestaciones saben por qué? Porque no hay empleo, hay mucha gente con estudios y sin nada de seguridad social ni esperanzas de conseguir un trabajo digno. En fin, me gustaría saber más de ese rezago que mencionan y además que han hecho en años anteriores para llamar la atención sobre eso y mejorar la situación.

    Saludos

    • Amiga: no conoces del tema, no es un asunto de salarios, es un asunto de excelencia. A este nivel la gente preparada trabaja en EEUU en universidades como Harvard, Stanfor, Yale. etc. Te invito a que entres a la pagina del CIDE para que puedad aquilatar la tragedia. El CIDE y el COLMEX son las unicas que compiten con las mejores universidades del mundo.

  3. Es muy lamentable que una Institución de tal envergadura tuviera que desaparecer por la soberbia ignorancia de quienes nos gobiernan. Cómo podemos apoyar quienes no tuvimos la fortuna de tener una Alma Mater como el CIDE y estamos fuera del círculo de no pensantes que tiene a su cargo la educación?

  4. Excelente reflexión, tal y como comentaba en otro foro, a mí parecer, de los dos grandes ideales de país,la educación y la salud(seguridad social), están siendo atacadas y en serio riesgo de desaparecer tal y como la conocemos hoy en día

  5. El CIDE fue uno de los lugares que mas ha apoyado al Lopez Obradorismo. No me da gusto que vivan lo que les ocurre. Pero creo que se lo merecen.

    • Tu comentario denota una ignorancia supina del tema. Soy ex alumno con contacto con casi todas las generaciones y la mayoría que apoyó a AMLO ya está muy calladita y otros hasta han aceptado su error.

  6. Sólo se entiende esto de quien no tiene ni la cultura, ni el deseo de hacer algo bueno por su país, ignorancia y barbarie es la bandera del nuevo gobierno.

  7. “Prestaciones laborales bien establecidas, como el seguro médico, fueron canceladas.”

    ¡Ah caray!, yo voy al IMSS, ¿a qué élite pertenecen los trabajadores del CIDE y cómo le hago para entrarle?

    “El CIDE logró en dos décadas ponerse en el mapa de la academia internacional”

    ¿Qué criterios objetivos existen para respaldar tal afirmación? ¿En verdad las revistas tipo A citan al CIDE? Difícil de creer.

    • Pudiste haber sobresalido más en la licenciatura, sacar beca para una maestría fuera y continuar tu doctorado. Así pudiste haber entrado.

      Y por lo visto desconoces el rigor y la profundidad de las investigaciones que ahí se hacen.

  8. Que pena por Mexico. Que pena por tantos maestros y alumnos valiosos que tendrán que buscar nuevas fuentes de empleo, si las encuentran. No podemos permitir que todo se desmorone frente a nuestros ojos. ¿Qué nos pasa a los mexicanos que no reaccionamos ante estas atrocidades?

  9. Todo esto se venia venir, pero todos estaban felices con la 4T, aquí muestra la falta de sensibilidad y hacer sus caprichos de su líder, que prefiere apoyar el béisbol que a la educación , que pena por México.

  10. Creo que la excelencia del CIDE radica en este momento en su capacidad de resilencia, hay quienes niegan el cambio de régimen, pero el tiempo que se tarden en aceptarlo o peor aún negarlo, juega en contra de la institución, el aporte del CIDE al desarrollo del país es su moneda de cambio para la concertación con la administración en turno.

  11. Valiente el artículo de José Antonio Rivera, tristeza leer algunos comentarios que desdeñan las aportaciones de las instituciones publicas mexicanas. Increible un gobierno de izquiera atentando contra la educación pública. Ya ni Alvaro Obregon en plena revolución con su ignorancia cultural no solo no obstaculizó sino le dio por priemra vez en la historia del país el presupuesto mas alto a educación.
    Cual será el legado para las Ciencias, Tecnología y la Cultura de este sexenio; estará a la altura de Vaconcelos o Bodet……?

  12. Apreciable, Aguilar Rivera: me uno a tu pesar. Empero, en todo sistema de gobiernos democráticos no se pueden cumplir todas las problemáticas sociales. Ciertamente el CIDE como él COLMEX son instituciones de vanguardia educativa,pero la formación de los educandos la hacen en e el “eterno retorno”, con los valores del “otro” y no de nosotros. Aclaro, ninguna universidad pública o privada ni del estado mexicano se ha pronunciado por romper con la cultura impuesta por el colonizador europeo. Hice llegar al titular del CIDE, un paradigma para construir la “génesis” mexicana, que rompe con la cultura impuesta en tiempo real, sin violencia y con reglas democráticas, y jamás contesto ni me recibió. Aguilar y lectores, permitan hacer mi comentario con agregados porque es muy amplia la investigación que titulo “el credo nuevo mexicano” que contrasta la base social con la que el conquistador construyo memoria social en todos los países conquistados. La contrasto con un arquetipo base que deslaza los (valores sociales) mapas mentales con los que vivimos nuestras relaciones sociales en el día día y las sujeta a un mundo real en el que con voluntad política podemos encontrar felicidad potenciando el desarrollo individual de todos los mexicanos y quitar el poder a los partidos políticos con reglas democráticas.
    El paradigma lo desarrollo desde la filosofía de la práctica y para los escépticos la presento en un modelo de lógica matemática. La base social que tomo en simbólico arquetipo es un aIniciativa de Ley Constitucional (ILC), que faculte al Instituto Nacional Electoral (INE), hacer cumplir la promesa política en la constancia en que reconoce triunfo electoral de la contienda partidista. Con esta acción social-política, Tlacélel, en mi voz quita, el poder a los partidos políticos y lo entrega a los ciudadanos electores, invirtiendo toda competencia en cumplimiento de promesa política. Esto es muy amplió disculpen, los mexicanos por nacer deben aprender el “arte” de la política porque en él sta su bienestar familiar y social. La fe no se come, ni las plegaria ayudan Se preguntarán ¿y como es que encontramos felicidad y desarrollo individual viviendo en el sistema político actual? Respuesta en uno de los tres epílogos, una de las láminas de la GÉNESIS dice del lado izquierdo, dinero entregado a los partidos políticos desde el México libre e independiente y del lado derecho, dinero entregado a los mexicanos desde el México libre e independiente. CERO DINERO a los mexicanos y mucho dinero a los partidos. Entonces, si no hacemos nada los mexicanos de éste tiempo y época, pasaremos a la historia vistos por los hijos de nuestros hijos, como unos imbéciles y burla de la clase política hoy día.
    En ese mismo epilogo, doto a cada mexicano de un millón de pesos al cumplir edad ciudadana entregando a Banco de México o el SAT, un proyecto de inversión. Que le funcionó a cada mexicano en hora buena que si no, el Estado enmendó en lo social el adeudo al pueblo. que le presto para liquidar al inversionista extranjero del petroleo, hoy por hoy PEMEX, la segunda razón que potencio para encontrar felicidad real en esta vida biológica del hombre y no trascendental del mundo divino es: el Estado mexicano no es dueño de dinero alguno, ni los partidos políticos de riqueza alguna. La riqueza de la geografía de la Nación mexicana, pertenece a todos los mexicanos nacidos en la geografía, de padres mexicanos y su descendencia.
    Pueblo de México, deben entender que al dar el voto por primera vez, perdieron su libertad y los mantuvieron miserables en la modernidad, como en la colonia…Esto s muy amplio. si alguien sabe como exponerlo en medios masivos para llegar a todos los mexicanos y construir PROTOHISTORIA que lo diga. Ver Twitter; tlacaelelvive

  13. No puedo creer que esto este pasando. México se enfila a una nueva era de posverdad y denostación de la ciencia.

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