El Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2019-2024 fue presentado el 30 de abril para ser revisado por la Cámara de Diputados. Tanto en la controvertida versión resumen que se difundió en redes sociales, como en la versión extensa, publicada en la Gaceta Parlamentaria de la Cámara de Diputados con sus respectivos anexos, las áreas naturales protegidas (ANP) brillan por su ausencia. Las ANP son espacios geográficos dedicados a la conservación de la biodiversidad en sitios de alta importancia ecológica, social y estratégica para el desarrollo del país. Estos espacios de protección de la Naturaleza juegan un papel crucial en materia de seguridad nacional, por lo que deben incorporarse al PND.

La versión extensa del PND hace referencia al amplio procedimiento de participación y consulta popular que hemos tenido en México en los últimos meses. También desarrolla objetivos e indicadores para tres ejes transversales (igualdad de género, no discriminación e inclusión; combate a la corrupción y mejora de la gestión pública; y territorio y desarrollo sustentable) y tres ejes generales (justicia y estado de derecho, bienestar y desarrollo económico).

En este contexto de participación y consulta, en el presente texto abordamos las razones por las cuales la figura de ANP debe ser incluida puntualmente en el PND 2019-2024, así como los riesgos que conlleva su exclusión en el actual documento. El texto comienza con un breve resumen sobre el vínculo histórico entre PND y ANP, posteriormente explica por qué las ANP son vitales para la seguridad nacional y concluye con un llamado hacia su inclusión en el PND.

Ilustración: Víctor Solís

PND y ANP en perspectiva histórica

La primera instancia de un documento rector de planeación nacional, como es el caso de los PND actualmente, se remonta a la presidencia de Lázaro Cárdenas (1934-1940) la cual presentó el primer Plan Sexenal. Fue bajo su mandato que la conservación de los bosques se consideró, por primera vez, un asunto prioritario para el desarrollo nacional.1 Así, Cárdenas decretó más de 35 zonas forestales de conservación y “parques nacionales” (una categoría de ANP). Su visión trascendió lo sexenal, pues entre estas primeras ANP destacan las montañas altas del centro de México, fundamentales para proveer agua a varios estados de la región.

Desde entonces, pasaron algunas décadas sin mayores cambios en el planteamiento de los PND, hasta que en la administración de José López Portillo —con la reforma al Artículo 26 de la Constitución y la creación de la Ley de Planeación que el Plan Global de Desarrollo 1980-1982— se incorporaron objetivos, estrategias y líneas de acción. Sin embargo, la incorporación del medio ambiente en el documento ocurrió hasta la presidencia de Carlos Salinas de Gortari.

En materia de biodiversidad y los beneficios prestados por la naturaleza, éstos últimos conocidos como servicios ecosistémicos, el PND de Salinas de Gortari (1989-1994) fue el primero en mencionar al agua como elemento vital y a la conservación de los bosques como insumo fundamental para habitantes rurales y la economía mexicana. El documento también hacía referencia, de forma explícita, al aprovechamiento racional y sostenible de los recursos naturales, con acciones que incluían la consolidación del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas. Era de esperarse que ocurriera la mención a dichos temas en esa administración en un contexto internacional en el cual se gestaron procesos importantes en materia de sustentabilidad como la presentación en 1987 del documento Nuestro Futuro Común (Informe Brundtland), en el cual se acuñó el concepto de “desarrollo sustentable”. Además, en 1988 se promulgó la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, en la cual se rescatarían las ideas pioneras de Cárdenas al reconocer a las ANP como sitios fundamentales para el desarrollo del país.

Los PND subsecuentes integraron poco a poco el tema de medio ambiente y desarrollo sustentable, así como los términos deterioro ecológico, capital natural y protección de la biodiversidad. El PND 2001-2006 incluyó por primera vez algunas líneas que reconocieron a las ANP como instrumento toral para la conservación de la biodiversidad y el siguiente PND (2007-2012) incorporó estrategias puntuales dirigidas a la conservación de los ecosistemas y la biodiversidad del país. En el último PND (2013-2018) se reconoció, bajo el Eje de México Próspero, la simbiosis que representa la protección del patrimonio natural con respecto a la generación de riqueza, competitividad y empleo.

La versión en extenso del actual PND (2019-2024) reconoce en el Objetivo 2.52 del Eje General de Bienestar a la biodiversidad, su conservación y aprovechamiento, como elementos hacia la construcción de una visión amplia de desarrollo y bienestar. Además, identifica a la conservación del medio ambiente como una posibilidad inmediata para mejorar el bienestar de 17 millones de personas, describe cómo la degradación ambiental afecta la calidad de vida de los mexicanos, determina la alta vulnerabilidad de los ecosistemas ante los impactos asociados a la variabilidad climática y plantea la urgencia de cambiar los modelos de producción y consumo. El objetivo incluye dos indicadores, uno vinculado al agotamiento de los recursos naturales y otro respecto al territorio cubierto por bosques. Asimismo, propone nueve estrategias para alcanzar el objetivo, la primera vinculada a la conservación y protección de los ecosistemas terrestres acuáticos. No obstante, las áreas naturales protegidas por primera vez desde 1989 están siendo omitidas del PND ¿Por qué deberían incluirse y qué proponemos?

ANP y seguridad nacional

Las ANP son espacios de seguridad nacional porque resguardan el inmenso patrimonio natural del país y los servicios ecosistémicos que éste brinda. En 1936, al decretar como ANP los bosques en las montañas altas del centro de México, Cárdenas garantizó que 13 millones de personas que habitan en la CDMX, Morelos, Puebla y Tlaxcala gocen de agua 80 años después. Apostar a la conservación de la Naturaleza, es apostar al futuro. Sin embargo, no es sólo una apuesta de largo plazo, también es una decisión sabia en lo inmediato: las ANP actualmente contribuyen, de manera silenciosa pero crucial, en muchos ámbitos de la vida cultural, social y económica del país. Por ejemplo:

Más de 40 pueblos indígenas son legítimos dueños y custodios de muchas ANP. Esto último posiciona a las ANP como espacios de alta importancia para el legado biocultural. Si no priorizamos la preservación de estos sitios no solamente estaremos perdiendo la flora y fauna, sino también parte de nuestra historia. Si bien la importancia cultural de estos sitios se mantendría fueran o no ANP, el hecho de que lo sean ha permitido a los pueblos defender su territorio de la especulación inmobiliaria y del desarrollo de proyectos con un alto impacto ambiental y social.
• Las ANP son sitios de seguridad alimentaria y climática porque indirectamente apoyan a los sectores productivos agrícola, pesquero y forestal, entre otros. Por ejemplo, las ANP anualmente proveen 40 mil millones de pesos al sector agrícola a través de la provisión de agua, control de la erosión y polinización; aportan seis mil millones de pesos anuales al sector pesquero; y los manglares en ANP fungen como criaderos de decenas de especies de importancia comercial. Además, estos mismos manglares ofrecen protección contra huracanes a la población, infraestructura, ganado y cosechas, entre otros activos, sumando un valor de 25.5 mil millones de pesos anuales.
• El buen estado de conservación de las ANP asegura ingresos para el mantenimiento de los principales medios de vida de muchas comunidades. Por ejemplo, el Parque Nacional Cabo Pulmo en Baja California Sur, genera ingresos por 106 millones de pesos anuales para la economía local y regional derivados del turismo de Naturaleza.

A pesar de su importancia para la seguridad nacional, la biodiversidad que resguardan las ANP se encuentra más amenazada que nunca. De acuerdo con el recién publicado “Resumen para tomadores de decisión del Panel Intergubernamental para la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos” (IPBES en inglés), estamos en un punto crítico donde aún podemos tomar acciones para asegurar la conservación de los ecosistemas, pues de lo contrario no podremos seguir contando con los servicios ecosistémicos de los que depende el bienestar humano.

Desde el año 2000, México cuenta con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), cuyo objetivo es justamente salvaguardar los espacios naturales claves del país. Hoy administra más de 90 millones de hectáreas de ANP federales, resultado de un incremento en superficie decretada de los últimos tres años. Para lograr su objetivo, es importante que la CONANP tenga una capacidad operativa que le permita garantizar la conservación de las ANP, su monitoreo y el bienestar de sus pobladores. Esto es vital para no poner en riesgo la seguridad nacional ni comprometer, a largo plazo, la economía del país y el bienestar de su gente.

Aunado a estas razones que vinculan a las ANP con la seguridad nacional, existen riesgos y oportunidades de carácter financiero, político, económico y sobre biodiversidad que debemos considerar si se omiten las ANP en el PND.

El principal riesgo de no figurar en el PND es limitar el financiamiento de las ANP al no hacerlas sujetas para incrementos presupuestales en próximos años. Estos incrementos son fundamentales para asegurar que las ANP se conserven de la mano de la multiplicidad de actores en el territorio. Así, resultado de los incrementos en superficie decretada en los últimos tres años y los recortes presupuestales que ha sufrido la CONANP en el mismo periodo, particularmente en partidas vinculadas a la capacidad de operación, la institución hoy está muy endeble para cumplir con sus compromisos y el objetivo de salvaguardar los espacios naturales de México. Ante ello, evaluando que el ajuste acumulado entre 2016 y 2019 es del 49%, se ha calculado que de no asignarle ampliaciones en años subsecuentes, el presupuesto de CONANP, a precios constantes, quedaría al nivel de 2005. La memoria nos dice que los temas presentes en este tipo de documentos tienen mayor presencia política y mayores oportunidades de ser asignados presupuesto. Por el contrario, los temas omitidos en el PND no figuran como prioridad nacional.

En términos económicos, la exclusión de las ANP en el PND mantiene y genera ineficiencias en la economía. Cifras de INEGI de 2013 calculan que los costos por agotamiento y degradación ambiental ascienden a 909 mil millones de pesos, mientras que los gastos en protección ambiental tan sólo es de 148 mil millones de pesos, por lo que el esfuerzo económico a favor del ambiente es 5.1 veces menor que el daño ocasionado. El enfocar el gasto en protección ambiental y prevención, en particular donde mejor se conserva y resguarda nuestro patrimonio biocultural, generaría oportunidades de mejorar la eficiencia en el presupuesto con respecto a inversiones de tipo correctivo.

En cuanto a biodiversidad, la omisión de las ANP en el PND limita la capacidad del Estado para proteger la inmensa biodiversidad del país. México forma parte de un selecto grupo de países llamados megadiversos y que albergan al 70% de las especies a nivel mundial. Sin embargo, de acuerdo con IPBES, hoy un millón de especies están en riesgo de extinguirse. Para ponerlo en perspectiva: si consideramos que cifras recientes han calculado que actualmente hay 8.7 millones de especies sobre la tierra, 12% están en riesgo de desaparecer. Para evitarlo, será fundamental que cada país priorice sus recursos naturales. No incluir a las ANP en instrumentos rectores de planeación nacional ignora las aportaciones de las ANP a la biodiversidad, así como a las materias primas y servicios ecosistémicos que usan y consumen miles de poblaciones locales y las industrias. Por ejemplo, de los 3,923 incendios forestales que se han presentado en el país en lo que va de 2019, más de 150 han sido dentro de ANP, afectado más de 10 mil hectáreas, y los cuales no podrían haber sido atendidos sin el personal de CONANP.

Hacia la inclusión de las ANP en el PND

Por su importancia para la seguridad nacional, la Cámara de Diputados debería de incluir el término de áreas naturales protegidas dentro del presente Plan Nacional de Desarrollo. Las ANP no solamente representan los mayores reservorios de biodiversidad y servicios ecosistémicos del país, sino también territorios idóneos para implementar acciones de adaptación que nos permitan consolidar a México como un país más resiliente ante los impactos del cambio climático.

Proponemos que se reconozca a las ANP explícitamente como espacios de seguridad nacional, lo cual marcaría un importante precedente para garantizar la integridad de nuestros ecosistemas.

Asimismo, proponemos integrar un indicador sobre conectividad que vincule las áreas naturales protegidas y la superficie bajo manejo forestal sustentable.3 Como recién mencionó Paloma Merodio, “es relevante establecer indicadores para el monitoreo de las políticas públicas que permitan dar un seguimiento y evaluar el cumplimiento de los derechos ambientales establecidos en la Constitución y los tratados internacionales”.

El proceso de planeación nacional y sectorial en el cual está inmerso México es la oportunidad para incluir indicadores que permitan a los y las mexicanas hacer cumplir su derecho a un medio ambiente sano. Incluir el tema de ANP en el PND significa apostarle a México, a su biodiversidad y a su bienestar social y desarrollo sustentable.

 

Alicia Barceinas Cruz
Bióloga por la UNAM con maestría en política pública por la Universidad de Chicago. Actualmente estudia el doctorado en estudios sobre medio ambiente en la Universidad de Wisconsin-Madison.

Santiago Izquierdo Tort
Economista por el ITAM con doctorado en desarrollo internacional por la Universidad de Oxford. Actualmente es investigador en el Centro ITAM de Energía y Recursos Naturales.

Este texto recopila las opiniones de un colectivo formado por profesionistas y académicas en temas de sustentabilidad. Las opiniones expresadas por los autores son a título personal.


1 Boletín del Departamento Forestal y de Caza y Pesca, Núm. 1. Septiembre-octubre de 1935, págs. 14-17

2 Objetivo 2.5 Garantizar el derecho a un medio ambiente sano con enfoque de sostenibilidad de los ecosistemas, la biodiversidad, el patrimonio y los paisajes bioculturales.

3 Propuesta de indicador: Superficie del territorio mexicano que cuenta con conectividad ecológica. Descripción: Mide el porcentaje con respecto a la superficie del territorio mexicano total que está conectado bajo alguna figura de conservación, incluyendo ANP y otras medidas efectivas de conservación.

 

4 comentarios en “Omisión de áreas naturales protegidas en el PND: riesgo de seguridad nacional

  1. Estimada Alicia, estimado Santiago, valiosa aportación para la toma de decisiones de nuestros legisladores y funcionarios de la administración pública federal. Yo agregaría un poco más en el primer argumento de porque incluir las ANP en el PND, al considerar que existe un valioso conocimiento ancestral y cuidadoso manejo de los ecosistemas en territorios de los pueblos originarios que coinciden con áreas protegidas (alrededor de 52 de las 184), que debe ser considerados en un esquema de gobernanza intercultural, en otras palabras los pueblos originarios pueden aportar al manejo, operación y decisión de las ANP porque sus territorios además que son sagrados son bienes comunes. Ver documentos de Eckar Boege, Victor Manuel Toledo, Noam Chomsky, Eleonor Ostrom. Felicitación a los autores y a Nexos por aportar al análisis.

  2. Ciertamente ,yo pertenezco a una área natural protegida denominada Zona de Restauración Ecológica del Lobo Mexicano ,soy un campesino ejidatario dueño de la tierra y ciertamente nos damos cuenta como las ANP están prácticamente en el olvido ,no es justo que un instrumento tan importante para la concervacion de la biodiversidad se quede sin recursos por no estar incluida en el PND nuestros representantes los deben analizar la importancia de dicho instrumento