Hay dos cosas que los rusos valoran profundamente: la poesía y la papa; hay incluso un festival de nombre “La papa poética” en recuerdo del poeta Joseph Brodsky. La papa es una advenediza entre las verduras que se disfrutan en Rusia; Pedro el Grande la trajo de Holanda al comenzar el siglo dieciocho. Al principio los campesinos rusos eran reacios a plantarla por creer que sólo un fruto del diablo crecería bajo tierra y tendría ojos. Se llevó varios edictos imperiales y varias revueltas contra el cultivo obligatorio antes de que la papa se impusiera finalmente a mediados del siglo diecinueve. Y ya no hubo vuelta atrás. La papa no sólo fue acogida sino que pasó a simbolizar la autosuficiencia. Durante los magros años soviéticos, cuando las cosechas gubernamentales fracasaban de modo continuo, las papas se volvieron el cultivo esencial de la dacha, al darle a la gente una sensación de seguridad: mientras se cultivaran papas ninguna familia pasaría hambre. No es de extrañar que por lo habitual se les dice a las papas kartoshka, diminutivos cariñosos de la formal kartofel. Hoy, incluso los rusos pudientes cultivan papas en parcelas privadas como una especie de talismán contra los malos tiempos por venir.

 

Fuente: Times Literary Supplement, marzo 19, 2019.

Fotografía: Bff bajo licencia de Creative Commons.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.