Foto.
Hay una [paloma] casi negra
que bebe astillas de agua en una piedra.
Después se pule el pico,
mira sus uñas, ve las de las otras,
abre un ala y la cierra, tira un brinco
y se para debajo de las rosas.
El fotógrafo dice:
para el jueves, señora.

Selfie.
La inevitablemente blanca
sabe su perfección. Bebe en la fuente
y se bebe a sí misma y se adelgaza
cual un poco de brisa en una lente
que recoge el paisaje.

 

Fuente: Carlos Pellicer, “Grupos de palomas”, en Antología (prólogos de José Alvarado, Gabriel Zaid y Guillermo Fernández), FCE, 1969.

 

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