El 27 de diciembre de 2018 el presidente López Obrador apareció ante los medios para anunciar su estrategia en contra del mercado negro de derivados definiendo la problemática como un “esquema de robo y distribución de combustible de gran escala”.1 Las cifras sostienen lo dicho por López Obrador: en tan solo cinco años los agentes involucrados en el robo de combustible lograron sustraer ilegalmente 102 millones 930 mil barriles de derivados de las instalaciones de Petróleos Mexicanos (refinerías, terminales de almacenamiento y reparto, terminales marinas y ductos). Los costos de este ilícito para el Estado y México en su conjunto resultan apabullantes.

En 2017 (año en el que las instituciones involucradas y los funcionarios optaban por reservar información clave del fenómeno como las pérdida volumétricas en litros de hidrocarburos o los costos de éstas), Animal Político estimó, a través de una solicitud de información pública, que entre 2009 y 2016 las pérdidas exclusivamente en ductos fue el equivalente a 160 mil millones de pesos, la inversión inicial del polémico -y cancelado- Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM). En la citada conferencia de prensa López Obrador declaró que los costos de las pérdidas por robo entre 2016 y 2018 (más de 143 mil millones de pesos) equivale a la gran mayoría de la inversión requerida para la ambiciosa y costosa nueva refinería que planea construirse durante su administración. 

Ilustración: Patricio Betteo

A la conferencia de prensa le siguió una apresurada intervención que llevó al cierre de ductos y desabasto en entidades de las zonas centro y centro-norte del país. Sin embargo, la estrategia del presidente mantuvo apoyo popular a pesar de los efectos no deseados de la estrategia de su gobierno. En este sentido, López Obrador fue certero políticamente en plantear estas acciones como una lucha en contra de la corrupción al interior de PEMEX, pero su discurso no explica exactamente como llegamos hasta aquí. Este artículo tiene como objetivo dar algunas explicaciones a esta pregunta, cuya respuesta es compleja, multicausal y que es parte de una investigación en curso.

Lo que el presidente omite en su explicación es que el nuevo gran mercado ilícito para las redes criminales en México (que a diferencia de los idealizados “cárteles” estas redes son agrupaciones horizontales integradas por células coercitivas, políticas y financieras con alta autonomía, resilientes y adaptables que explotan diferentes mercados ilícitos y también legales)2 es el robo de combustible.

El involucramiento de las grandes redes criminales en el fenómeno del robo de combustible comenzó con el Cártel del Golfo (CDG) y Los Zetas durante el segundo lustro del 2000. Durante esos años ambas agrupaciones establecieron una compleja red de tráfico de condensado en la Cuenca de Burgos en los estados de Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León que en 2007 llegó a sustraer el 40% del hidrocarburo extraído para venderlo en Estados Unidos.3 En esta red criminal, además de contar con actores criminales como los miembros fundadores Los Zetas, había agentes políticos y empresariales transnacionales como el exdirigente del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en Tamaulipas y alguna vez candidato a diputado federal, Ángel Almaraz Maldonado y Joshua Crescenzi, vicepresidente de la empresa Continental Fuels y enlace de prensa del expresidente norteamericano George W. Bush y del exvicepresidente de ese país, Dick Cheney.4

De acuerdo a un dictamen de Petróleos Mexicanos entre 2007 y marzo de 2009 Los Zetas y el CDG exportaron, utilizando documentos falsos, un total de 175 millones 855 mil 251 litros y más de tres mil 519 toneladas de otros productos petroleros a Estados Unidos.5 Lamentablemente, toda esta trama fue develada por una investigación de la Drug Enforcement Administration (DEA) y la Immigration and Customs Enforcement (ICE). En México la terrible y rutinaria impunidad se impuso como la norma. Almaraz Maldonado recuperó su libertad en 2015, después de ser detenido en 2009, tras ser acusado de lavado dinero relacionado a impuestos, los cargos por robo de hidrocarburo y por delincuencia organizada no pudieron ser comprobados por la Procuraduría General de la República (PGR). 

Más allá de las consecuencias penales, lo ocurrido en la Cuenca de Burgos puede ser considerada la génesis del robo de combustible como un importante mercado criminal en México. El crecimiento exponencial de este mercado criminal, aunado a la situación crítica de la seguridad pública que se lleva gestando desde la presidencia de Felipe Calderón, comienza en 2011 y se da en paralelo a una etapa de aumentos importantes de los precios de los combustibles en México:

Fuente: Secretaría de Energía, “Balance Nacional de Energía 2017”.
FN – Frontera Norte
RP – Resto del País

Estos incrementos representaron un incentivo clave para que las redes criminales aumenten su participación en el robo y el tráfico de combustible. Entre 2011 y 2017 la inflación acumulada en México fue de 30.52%. Por otro lado, los precios reales de las gasolinas Magna y Premium aumentaron en un 69% y 83.4% respectivamente en los estados de la frontera norte. En el resto del país, los precios reales de Magna y Premium aumentaron un 75.4% y un 75.5%. El incremento del valor real del diésel durante ese periodo fue de 79.8%.

Esto hizo del robo de hidrocarburos un negocio muy lucrativo, dando a los actores criminales ganancias masivas para sostener y expandir sus operaciones con una demanda concentrada principalmente dentro del territorio mexicano (la exportación ilegal existe, pero es menor). El crecimiento de las tomas ilegales en la red de ductos de PEMEX de un 683.2% entre 2011 y 2017 (de 1,323 a 10,363) respaldan este argumento. También demuestra como el robo de combustible ha generado mayores ingresos para las redes criminales que otros mercados negros como el tráfico de personas o el tráfico de drogas en años recientes.

El gran potencial de lucro de este mercado lo ha vuelto más competido y ha llevado al involucramiento de otras redes criminales como Cártel Jalisco Nueva Generación o grupos cuya principal actividad ilícita es el robo de combustible como el Cártel de Santa Rosa de Lima en Guanajuato. En una entrevista un exintegrante de los Zetas convertido en traficante de combustible de tiempo completo afirmó, refiriéndose al aumento en los precios del combustible, que: “Entre más aumente, más nos la pagan a nosotros. Es mejor pa’ nosotros. Más nos pagan, más gana cada trabajador… y más ganan Las Palomas” (sobrenombre utilizado para los trabajadores de PEMEX dedicados a monitorear la seguridad de los ductos de la Empresa Productiva del Estado).

El robo de combustible no solo es redituable es también eficaz. De acuerdo a un exfuncionario del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) que entrevisté en agosto del año pasado, un superintendente de PEMEX en Hidalgo le reveló que un grupo de tráfico de combustible en su entidad robaba mensualmente entre 10 y 15 millones de pesos de hidrocarburos en solo dos horas ordeñando un ducto. De acuerdo a esta fuente, cuesta aproximadamente tres mil pesos instalar una toma clandestina. Estas cifras demuestran los bajos costos operativos y los reducidos tiempos de trabajo que ofrece el robo de combustible (aunado, de nuevo, a las grandes ganancias). En la citada entrevista al traficante de combustible y exintegrante de Los Zetas afirma que determinó dedicarse de tiempo completo a esta actividad ilícita “ya que era mejor pagado y tenías más tiempo de andar libre en la calle”.

Si comparamos este mercado negro con otras actividades criminales estas ventajas resultan aún más atractivas: la cocaína toma en promedio de seis meses para producirse6 mientras que el robo de hidrocarburos (así como otros mercados negros extractivos, como la minería), da a las redes criminales acceso a productos valiosos que pueden alimentar la demanda sin tiempos de producción más prolongados o la necesidad de hacer mayores inversiones como construir laboratorios para producir estupefacientes sintéticos o sembrar cultivos ilegales.

A estas ventajas que ofrece el robo de hidrocarburos se suma la reducción de costos por la impunidad. Las redes criminales no solo pueden acceder a vastas cantidades de recursos con tiempos de producción prácticamente nulos a través del robo de combustible, además la probabilidad de que sean castigados es mínima. Entre 2001 y 2011, PEMEX registró más de 40,000 incidentes criminales. Durante ese período el área legal de la empresa presentó 2,611 denuncias relacionadas con puntos de extracción ilegal y robo de combustible, pero solo 15 concluyeron en una sentencia.7 Esta situación de impunidad generalizada perduró: entre 2015 y 2017 se detuvo a 17,217 personas por tráfico de combustible, de las cuales solo 343 recibieron una sentencia (1.9% del total).

Esta combinación de ganancias crecientes, bajos costos operativos, reducidos tiempos de producción e impunidad generalizada han creado un entorno favorable para que las redes criminales nacionales exploten PEMEX y aumenten su presencia en el mercado negro de combustibles desarrollando subredes especializadas en esta actividad criminal. Una vez que los combustibles son robados, las opciones de venta dentro del territorio mexicano son diversas. Esto también hace que el mercado negro de combustibles sea muy atractivo para las redes criminales. En un informe elaborado para la Comisión Reguladora de Energía (CRE) se señala que, además de las variadas modalidades de robo descritas anteriormente, los productos robados se pueden vender al mayoreo entre grandes consumidores tales como productores de cemento, gasolineras, fabricantes de ladrillos industriales y también venta minorista (estaciones de servicio, venta directa en autopistas).8

Además de esto, el robo de combustibles permite a las redes criminales camuflar sus operaciones como legales por medio de la falsificación de documentación, equipos e instalaciones relacionadas con transporte y comercialización. Esta es una característica que las operaciones sofisticadas de robo de combustible presentan a escala global y que detectó un estudio del Atlantic Council elaborado en 2017: este mercado ilícito permite a los criminales “esconderse a plena vista”.9 Y este mercado negro en México no es la excepción como indican los siguientes ejemplos:

1. En Tlaxcala un camión clonado para parecer un vehículo militar fue detenido con dos civiles a bordo. Al revisar el vehículo se encontraron 200 litros de diésel y uno de los hombres tenía una identificación del área de PEMEX que se ocupa de la seguridad de la infraestructura de la compañía (la Gerencia de Seguridad Física). 

2. Propietarios de gasolineras han denunciado que han sido contactados por individuos con permisos falsificados de la Comisión Reguladora de la Energía (CRE) para comercializar hidrocarburos. Los denunciantes destacaron que intuyeron el origen ilícito de los combustibles cuando se los ofrecieron en grandes cantidades a un precio más bajo que el del mercado formal (14 MXN por litro).

3. Un exmilitar convertido en agente de seguridad declaró que presenció en 2011 en una ciudad del norte de Veracruz conocida como La Guadalupe como los Zeta clonaban uniformes y camiones de los infantes de marina mexicanos (SEMAR) para robar y transportar combustible.

Esta conjunción de variables nos ayuda a tener una idea más clara de las causas para el crecimiento del robo de combustible en México, sin embargo no son las únicas. La coopatción de funcionarios y trabajadores de PEMEX, de representantes electos y la pauperización de las condiciones de seguridad pública en el país son ejemplos de otros detonantes que nos llevaron hasta aquí. Sin lugar a duda la corrupción ha sido clave, pero no la única explicación para comprender el nuevo principal mercado ilícito de México.  

 

Samuel León
Candidato a la Maestría de Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Oxford, Inglaterra.


1 Conferencia Presidencial de Andrés Manuel López Obrador, 27 de diciembre de 2018.

2 Garay-Salamanca Luis Jorge y Salcedo-Albarán Eduardo. 2016. “Macro-Criminalidad: Complejidad y Resiliencia de las Redes Criminales”. iUniverse pp. 1 – 244.

3 Garay-Salamanca Luis Jorge y Salcedo-Albarán Eduardo. 2016. “Macro-Criminalidad: Complejidad y Resiliencia de las Redes Criminales”. iUniverse: 98.

4 Crescenzi se volvió testigo protegido y reveló a las autoridades la operación de esta compleja red criminal que operaba en Estados Unidos y México y en la que estaban involucrados altos mandos de grupos tan poderosos como la petrolera Royal Dutch Shell.

5 Garay-Salamanca and Salcedo-Albarán 2016, 110.

6 H. Park Jung. 2016. “What Explains the Patterns of Diversification in Drug Trafficking Organizations?”. Master’s thesis, Naval Postgraduate School, Monterrey California, 28. 

7 Garay-Salamanca Luis Jorge y Salcedo-Albarán Eduardo. 2016. “Macro-Criminalidad: Complejidad y Resiliencia de las Redes Criminales”. iUniverse: 118.

8 EnergeA and Grupo Atalaya. 2017. “Estudio para analizar la problemática de seguridad física en las instalaciones del sector hidrocarburos y emitir recomendaciones para el reconocimiento de costos por concepto de seguridad que la Comisión Reguladora de Energía lleva a cabo en sus procesos de revisión tarifaria”. May 2017, 5.

9 Ralby Ian. 2017. “Downstream Oil Theft: Global Modalities, Trends and Remedies”. Atlantic Council Global Energy Centre. Enero, 2017: 81. 

 

Un comentario en “Huachicol: ¿Cómo llegamos hasta aquí?

  1. también hubo robo de gasolina en gdl en 1992, ahí exploto, se perdió el control y ese es otro caso de huachicoleo que no consideras en tu trabajo, animo hazlo completo