En este relato incluido en Granta en español —revista publicada por Galaxia Gutenberg—, Martin Amis (Swansea, 1949) replica con escarnio que no, no hay nada sagrado, y mucho menos uno mismo.


Brooklyn

Mi gato, Shadow, empezaba a confraternizar por fin con su vecino de al lado, Benji.

En sus convergencias previas, las cuales habían ocurrido unas tres o cuatro decenas de veces, Shadow y Benji se habían enfrentado como erizos furibundos, pero todos esos bufidos y erizamientos rabiosos parecían haber sido ya relegados al pretérito. Encaramados en la valla de madera, ambos de tamaño medio y de un negro intenso, recordaban a los dos maquinadores cuervos de un antiguo poema isabelino.

Ilustración: Matthew Green.

—Óyeme, ¿qué tal es donde vives?

—Es una casa alta —dijo Shadow—. Pero yo me quedo en la planta baja y el sótano. El sótano es donde ponen la letrina. Aunque ya casi no la uso.

—Para qué. Se hace fuera y se entierra.

—Precisamente. Y se cava el hoyo de antemano.

—Es de sentido común.

Shadow giró la cabeza.

—¿Y cómo es donde vives tú?

—Vivo en un departamento.

—¿Qué es un departamento?

Benji se lo explicó.

—Ah, un piso. Perdona, es que soy inglés.

—Sí, ya decía yo que hablabas raro. No lo digo por ofender.

—Descuida —dijo Shadow.

—Bueno, ¿y quién te da de comer en tu casa?

—Verás, la cuestión es que son cuatro. Dos niñas, una chica mayor y un hombre. —Se le pusieron ojos nostálgicos—. La mayor es la única que me alimenta con mimo. Incluso a veces canta mientras lo hace.

—¿Canta?

—Sí, canta. “Es mi chico favorito.” Canciones por el estilo. Las niñas me dan de comer como si tuvieran prisa. Y al hombre le da asco y se queja, aunque tengo que reconocer que a veces puede llegar a ser muy considerado.

—¿Y, eh, la comida qué?

—Bueno, supongo que no está mal. Pienso de sabores. Ternera en salsa, pollo en salsa. Siempre salsa. Y atún y salmón con salsa. Gambas. Lenguado. Caballa. A veces incluso pescado de verdad de la nevera o de la sartén… ¿A qué viene tanta fijación con el pescado?

—¿A poco no? ¿Por qué creen que nos gusta el pescado?

—Así es. El pescado no está mal. Pero lo que apetece de verdad es ratón.

—Mmm. El ratón es delicioso —dijo Benji—. Los ratones son muy ricos.

—Mmm. Cuando todavía están tibios. Y la cola hace cosquillas en la nariz al sorberlo.

—Y, además, matarlos es divertido. Pero ¿cada cuánto te cruzas con un ratón?

—Ya. Y nunca te ponen ratón para comer.

Benji alzó una zarpa y se la lamió, como para saborearla.

—¿Tienes gatera?

—¿Qué es una gatera?

 

Martin Amis
Escritor. Ha publicado Dinero, Campos de Londres, La flecha del tiempo, La información, Tren nocturno, Niños muertos, Perro callejero, La Casa de los Encuentros, La viuda embarazada y Lionel Asbo, entre otros libros.