~Definición. “Música, el mosaico del aire” —Andrew Marvell, hacia 1650.

~Convulsiones. En 1937 el neurólogo británico Macdonald Critchley describió once casos de convulsiones causadas por la música; las obras que las disparaban incluían algunas de Rimsky-Korsakov, Tchaikovski y Wagner. Un crítico musical ruso del siglo XIX, Nikonov, era tan susceptible que desarrolló una aguda fobia musical: cuando oía en la calle a un grupo de instrumentos de viento tenía que correr a la puerta más cercana para escaparse de las posibles convulsiones.

~Música, ballena. Las ballenas jorobadas, que tienen un rango de sonido de al menos siete octavas, crean canciones que pueden durar lo que una balada moderna o lo que un movimiento sinfónico, posiblemente porque su periodo de atención es similar al de los humanos. Sus tonadas contienen también estribillos que se repiten y que forman rimas melódicas; esto sugiere que, igual que en el caso de los humanos, usan los estribillos como recursos de memoria.

~Practicar y tocar. “Yo nunca practico, yo siempre toco” —Wanda Landowska, 1953.

~El extraño caso de la flauta-cometa. Plinio el Viejo advirtió: “Cuídate del cometa parecido a una flauta; trae malas cosas para lo que se relacione con la música”. Pero no añadió nada más.

~Y la policía, ni enterada. “Las verdades más profundas, las cosas más blasfemas, las ideas más terribles pueden incorporarse dentro de los muros de una sinfonía; y la policía, ni enterada” —James Huneker, 1904.

~El bat-batuta. Antes del siglo XIX la batuta de un director de orquesta era una herramienta del tamaño de un bat de beisbol que se golpeaba contra el piso para seguir el ritmo. Esto era peligroso. En 1687, mientras dirigía una sinfonía de Te Deum para Luis XIV, que acababa de recuperarse de una grave enfermedad, el director Jean-Baptiste Lully se golpeó sin querer el pie con su bat-batuta, que le causó una inflamación en el dedo gordo. Se negó a que lo amputaran; se le propagó una infección que le dio muerte dos meses después.

~El verbo “oboear”. Emitir palabras que suenan como a un oboe; acuñado por el escritor Aldous Huxley, en la novela Antic Hay de 1923: “Mr. Pelvey no dejaba de oboear”.

~El efecto Mozart. En 1993 un estudio sostuvo que los IQs de estudiantes universitarios aumentaban en quienes oían la Sonata para dos pianos en Re mayor de Mozart. Los legisladores de Florida solicitaron a los centros públicos de atención infantil que pusieran música clásica. En 1998 el gobernador de Georgia Zell Miller ordenó que el estado le diera a cada recién nacido un CD con música clásica. Estudios posteriores no pudieron comprobar “el efecto Mozart”.

~El virtuoso y el circo. “La atracción del virtuoso para el público es muy parecida a la del circo para la multitud. Hay siempre la esperanza de que algo peligroso ocurrirá” —Claude Debussy, 1901.

~Tarab es la palabra árabe que nombra la emoción que trae la música, de la más íntima a la más violenta; alude al éxtasis, la exaltación, el arrebato. Posiblemente viene de tirab, la agitación de los camellos cuando arrecian el paso al regresar a un campamento.

~Despierta, Michel, despierta. El padre de Michel de Montaigne creía que trastornaba a los cerebros tiernos de los niños el despertarlos de sorpresa por la mañana, y arrancarlos al sueño de súbito y con violencia; prefería despertar a su hijo mediante el sonido de un instrumento musical, probablemente una forma temprana del clavecín llamada épinette. Montaigne recordó después que siempre tendría a la mano a un músico para tal efecto.

~De dónde viene el dinero. “La música de todo compositor rebela en su tema y en su estilo de dónde viene el dinero del que vive el compositor mientras escribe esa música” —Virgil Thomson, 1939.

~Muerte por higo. Nacido en Lesbos alrededor del año 700 a. C., Terpandro, un maestro de la cítara, fue llamado a Esparta durante un periodo de luchas civiles (un oráculo sugirió que trajeran al “cantante de Lesbos” en ayuda) y él organizó la primera cultura cívico-musical de esa ciudad-estado. Inmensamente popular en Esparta, regresó ahí para dar la que sería su última actuación. Mientras tocaba, un higo lanzado por un admirador que lo adoraba le entró directamente por la boca. Terpandro se atragantó con la fruta y murió.

~Música barata. “Extraordinario lo poderosa que es la música barata” —Noël Coward, 1930.

~Canturreo y didyeridú. 1. Canturrear una tonada regularmente puede disminuir los riesgos de sinusitis al aumentar la cantidad de óxido nítrico exhalado. 2. Investigadores suizos descubrieron que a los pacientes con apnea del sueño les viene bien aprender a tocar el instrumento australiano didyeridú, que requiere una continua respiración circular.

~Cuando al fin se conocieron. En 1827 Hector Berlioz vio a la actriz Harriet Smithson actuar de Ofelia en una producción de Hamlet, y esto lo inspiró a escribir su Symphonie fantastique sobre un hombre loco de amor que toma sobredosis de opio. Cuando los dos se conocieron en 1832, ella no sabía de su influencia en esa obra; su eventual matrimonio fue breve y tempestuoso.

~La única explicación. En El origen del hombre Charles Darwin argumentó que la única explicación evolutiva de por qué los pájaros cantan y los humanos hacen música es para aumentar la atracción sexual: “Las notas musicales y el ritmo fueron adquiridos por los progenitores hembras y machos de la humanidad con el fin de encantar al sexo opuesto”.

~Una cosa salvaje. “Ni toda la inteligencia ni todo el talento del mundo pueden hacer a una cantante. La voz es una cosa salvaje. No puede criarse en cautiverio” —Willa Cather, 1915.

~Violín. “Instrumento que emociona al oído humano al friccionar la cola de un caballo sobre las tripas de un gato”: Ambrose Bierce, El diccionario del diablo.

~Te tarareo quién eres. El compositor italiano Gioacchino Rossini era malísimo para recordar nombres. Cuando se encontraba con algunos de sus colegas compositores, con frecuencia tarareaba los primeros compases de una de sus obras para demostrarles que sí sabía quiénes eran.

 

Fuente: Lapham’s Quarterly , otoño 2017.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.