En 2003 una resolución de la Suprema Corte de la India impuso un nuevo estándar de transparencia a la clase política: en adelante, los aspirantes a cualquier puesto de elección tendrían que hacer del conocimiento público tanto sus antecedentes penales como su situación procesal. Dos años antes una comisión especial del gobierno se había ocupado del tema. En su informe lamentaba que los políticos alardeasen de sus vínculos con el mundo criminal, y más, decía que antes reclutaban matones para el trabajo sucio, para ganar una elección, pero ya era cada vez más frecuente que fuesen los matones quienes estaban al mando, en el Congreso, para empezar.

Suryadeo Singh era el líder de una banda dedicada a vender protección en el estado de Jharkhand. Con algo de ayuda política, algo de suerte, y su parte de violencia, se hizo con el control de la explotación minera en Dhanbad, y mediante donativos se abrió paso en el Bharatiya Janata Party. En 1984, cuando fue electo diputado, estaba acusado de 17 homicidios. Finalmente, fue detenido en 1988, acusado de sedición, extorsión y asesinato, pero el caso fue sobreseído.


Ilustración: Estelí Meza

Ateeq Ahmed, del partido Samajwadi, en Uttar Pradesh, comenzó robando carbón, ordeñando los ferrocarriles, y finalmente consiguió acaparar el mercado regional de chatarra. Entre otras cosas, se le acusó de haber asesinado al rival de su hermano en las elecciones locales. Entre 1989 y 2002 ganó cinco elecciones consecutivas. Y por lo visto cuidaba de su clientela, podía pagar un funeral o mediar en cualquier pequeño conflicto —un buen patrón.

Pappu Yadav, del partido Lok Janshakti, presumía de conocer por dentro todas las cárceles del estado de Bihar. Empezó su carrera muy joven, como pistolero a sueldo, y se dedicaba un poco a todo, a la compraventa en el mercado negro, a la extorsión, y entre una cosa y otra se hizo una reputación como protector de las castas inferiores. Ganó su primera elección con 23 años. Fue juzgado y condenado por el asesinato de su rival, pero en apelación se anuló la sentencia. En el festejo para celebrar su excarcelación había notables de todos los partidos. Yadav ganó cinco elecciones al hilo, y junto con él su esposa, también diputada.

Mohamed Shahabuddin era el gatillero de una banda que vendía protección a los terratenientes de Siwan, presuntamente responsable de la desaparición de una decena de activistas de izquierda. Shahabuddin es un hombre de orden. Organizó una administración paralela, de cuya aprobación dependía cualquier negocio en Siwan. Llegó al Congreso como miembro del Rashtriya Janata Dal. Entrevistado por la prensa, uno de sus seguidores explicó que Shahabuddin es 99 por ciento bueno, pero la gente se empeña en fijarse en el otro uno por ciento.

Abdul Latif hizo su fortuna como contrabandista de alcohol en el estado de Gujarat, donde está prohibido por el peso de la comunidad musulmana. Después de los motines sectarios de 1985, Latif organizó una red de asistencia para ayudar a los musulmanes que habían sido víctimas de la violencia —y que eran su base de apoyo. Fue arrestado como responsable de los motines, acusado de incitación a la violencia. En la siguiente elección, en 1987, su candidatura ganó en cinco distritos de la ciudad de Ahmedabad.

A veces la política echa mano de la delincuencia, a veces la delincuencia tiene una significación política. La combinación de austeridad, retraimiento del Estado, fragmentación política, privatizaciones, fricciones sectarias, hondas divisiones sociales, favorece la oferta privada de seguridad. Pandillas que se definen por una identidad de casta venden protección, y proporcionan los servicios que el Estado no puede ofrecer —y pueden organizar elecciones, financiar campañas.

Shiv Sena, el partido de Bal Thackeray, comenzó como un movimiento nativista, contra los inmigrantes, en el estado de Maharastra. Es una fuerza política que combina la participación institucional con la agitación violenta, la extorsión y la intermediación en mercados informales e ilegales —un partido de la extrema derecha hinduista, y bastante más que eso.

La regla de transparencia impuesta por la Suprema Corte no ha tenido mayores consecuencias. Es decir, los candidatos publican sus antecedentes penales, los casos que tienen pendientes con la justicia, pero eso no los perjudica en las elecciones. En contra de lo que imagina la fantasía cívica, los electores no eran borregos ignorantes, que votaban sin saber, ni ahora, ilustrados, rechazan a los criminales. En la elección de 2014, en la que el Bharatiya Janata ganó la mayoría absoluta, el 30 por ciento de los diputados enfrentaba algún proceso penal, 20 por ciento acusados de delitos muy graves. En algunos parlamentos estatales la proporción era mayor. En Uttar Pradesh, por ejemplo, el 45 por ciento de los representantes estaba imputado en casos criminales.

Narendra Modi, el líder de Bharatiya Janata, hizo su campaña con la promesa de limpiar el Congreso: 13 diputados de su partido inculpados en procesos penales, ocho de ellos con acusaciones muy graves, han ocupado puestos en su gabinete. Arcana, o transparente representación.

 

Fernando Escalante Gonzalbo
Profesor en El Colegio de México. Su más reciente libro es Historia mínima del neoliberalismo.