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México Moderno. Serie Revistas Literarias Modernas, Fondo de Cultura Económica, México, 1979. Del tomo I, agosto de 1920 a enero de 1921, al Tomo III, agosto 1922 a junio 1923, México, 1979.

El nombre y el prestigio del doctor Enrique González Martínez, contribuyó a cimentar, empresas editoriales como la que lanzó, tras los cuadernos de cultura las ediciones México Moderno y la revista de ese título… México Moderno. `Revista de Letras y Arte’, según prometía, fue ante todo una revista de literatura que se mantuvo en pie tres años (sic). Había surgido al mediar el de 1920, como órgano de aquella editorial, fundada por los hermanos Agustín y Rafael Loera y Chávez… La revista México Moderno estuvo abierta a las últimas corrientes, en los campos de literatura y filosofía. En prosa y verso presentó, oportunamente, valores nuevos mexicanos y dio, en fieles traducciones, lo sobresaliente de la producción universal, incluidos en ella algunos dramaturgos europeos, como Georg Kaiser».

Es la presentación, en el primer tomo, de esta revista que el Fondo de Cultura Económica ha recuperado para un mejor conocimiento de la literatura mexicana contemporánea. La misma noción de la revista es histórica, socialmente definida, y el conjunto de expresiones» al que remite, por tanto, no es un espacio «natural» sino un campo de fronteras fluctuantes, que dentro de sus límites permite recuperar momentos literarios específicos. Basta remitirse a La Comedia del Arte, por Emilio Abreu Gómez (Tomo II), Ramón López Velarde. El poeta del amor y la muerte, por Pedro de Alba (Tomo II) o Alter Ego, de Enrique González Rojo (Tomo I).

El prólogo de esta edición consigna que «Cuando en 1920 funda México Moderno, su tercera revista literaria -antes había lanzado Argos (1912) y Pegaso (1917)-, González Martínez es, pues, uno de los escritores más importantes del momento. México Moderno es la primera revista literaria que aparece después de la Revolución. Durante tres años, con algunas inevitables irregularidades en su periodicidad, fue la publicación que dio cuenta de la actividad intelectual del país». En ese contorno se localizan publicaciones como la Antología de poetas modernos de México, por Ricardo Arenales (Tomo I), La decadencia de la democracia y la crisis de la clase media, de Fernando González Roa (Tomo I), las Notas sobre literatura mexicana de Pedro Henríquez Ureña (Tomo III), La influencia de la ciencia en la literatura inmortal, una traducción de Salvador Novo (Tomo I) o El arte musical en el mundo y Crónica Musical Mexicana. En defensa propia, de Manuel M. Ponce (Tomo I).

«En México Moderno -anota el prólogo- se agrupan los más importantes escritores de entonces. Colaboran tanto los más jóvenes (Novo, Gorostiza, Torres Bodet, González Rojo), y los de generaciones muy anteriores (Luis Castillo Ledón, Alfonso Cravioto, Roberto Arguelles Bringas, Ricardo Gómez Robelo), como los de promociones intermedias (López Velarde) y todos los que pertenecieron al Ateneo de la Juventud, sin faltar el que ya era Ministro de Educación, José Vasconcelos. México Moderno representa el último y quizá el más alto momento de una cultura sin fisuras y empeñada en altas tareas del espíritu que pronto, por las vanguardias, los nacionalismos culturales y los compromisos con la realidad, vería atacados sus principios de alta cultura, para dar paso a nueva facciones y nuevos sectarismos». Esta idea de las expresiones artísticas como los menesteres «más altos» se ilustra claramente en Las cualidades comunes de las artes de Olive Bell (traducción de Salvador Novo en el tercer tomo), en Puntos Sutiles del Quijote de Emilio Gaspal Rodríguez (Tomo III), Rodó y sus críticos, de Julio Jiménez Rueda (Tomo I), Un moderno dramaturgo alemán, Georg Kaiser, por Walter Pach (en el tercer tomo)

México Moderno, así como la concepción de la literatura que esta revista supuso no fue la mera puesta en escena de tal o cuál género, estilo o corriente, ni el resultado de influencias «externas», como a menudo se cree al interpretar el desarrollo de la literatura mexicana; tampoco se origina en el solo propósito «conservador» o «renovador» de determinado escritor o grupo. Aunque todos estos factores obviamente intervinieron, lo decisivo fue siempre su respuesta a las distintas coyunturas históricas que perfilaran tareas, direcciones y problemas que cristalizaron implicando en cada caso ya un reflejo o una crítica cultural, cuyas mejores páginas conservan dimensiones propias.

Las personalidades involucradas en México Moderno, como señala el progo, alcanzaron un gran nivel en sus especialidades y rechazaron el diletantismo del fin del siglo; es la especulación filosófica, Antonio Caso y José Vasconcelos; en la poesía, Ramón López Velarde, el propio González Martínez, Manuel de la Parra y María Enriqueta; en la, música, Manuel M. Ponce; en la crítica literaria, Antonio Castro Leal; en la dilucidación de la Colonia, Manuel Toussaint y Manuel Romero de Terreros; en la prosa concentrada, plena de referencias cultas, Julio Torri; en la teoría del derecho, Manuel Gómez Morín y Vicente Lombardo Toledano.

En México Moderno, la lógica de un desenvolvimiento y desaparición implica tanto la historia de las determinaciones sociales como la permanencia -a contracorriente- de sus expresiones, disipadas en su momento por los mecanismos de promoción/represión institucional y demás efectos del modelo recién implantado de la revolución mexicana; efectos que se extendieron a sus lectores y a los proyectos culturales de sus alentadores que, hoy puede verse, han podido resistir, ocasionalmente, estos embates.