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Cuadernos Antropológicos. Instituto de Antropología de la Universidad Veracruzana. No. 1, 1978, 78 pp. y No. 2, 1979, 240 pp. Apartado postal 19t, Xalapa, Veracruz.

Cuadernos antropológicos es otra revista editada en la provincia mexicana y sus artículos tienen un carácter marcadamente regional; como indica -no sin dicción gloriosa- la presentación de primer número trata de contribuir a la difusión del conocimiento de la altura creada por el hombre de Veracruz, en cada una de las fases de su brillante devenir histórico». Combinar el enfoque regional con la conciencia de que la región es parte de un todo mayor es la tarea que distingue una revista regional de una regionalista; al parecer, Cuadernos antropológicos ha resuelto este problema con otras publicaciones de este tipo otro problema serio se plantea: ¿cuál es el lector deseado? En varios artículos, el especialista echará de menos indicaciones pertinentes sobre metodología y fuentes de los datos aportados; en cambio, el lector al margen de la formación académica tendrá problemas en el acceso a otros artículos.

Hasta ahora han aparecido dos números de Cuadernos antropológicos. El primero, fechado en mayo de 1978, contiene 5 artículos. El segundo, abril de 1979, incluye diez artículos, el convenio que explica las relaciones entre la Universidad Veracruzana y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (y, de esta manera, la ubicación institucional de la mayoría de los colaboradores de la revista) además de un obituario; mientras que el primero contenía sólo seis ilustraciones, el segundo contiene numerosas gráficas y fotografías, así como una hoja desplegable que representa a colores un mural prehispánico.

El área geográfica principal y casi exclusiva de los estudios presentados constituye, como se acaba de indicar, el estado de Veracruz. Predominan los estudios de tipo etnohistórico: encontramos un trabajo sobre la formación del poblado de Chumatlán como «congregación», en el último año del siglo XVI, y otro sobre la introducción de la caña de azúcar en la zona de Santiago Tuxtla, que entonces formaba parte del marquesado del Valle No. 1). El No. 2 presenta un «Indice sobre esclavos en la primera sección del archivo notarial de Orizaba, 1583-1628» y un borrador de trabajo del fallecido antropólogo veracruzano José García Payón con el título «Quetzalcóatl»; además, reproduce un interesante documento sobre un «Proceso inquisitorial contra Francisco de 8arbosa, portugués, vecino de Jalapa, por bígamo» que -aún con pocas notas explicatorias- ayuda a la comprensión de toda una época.

Cuatro artículos se ocupan de estudios arqueológicos: «La cerámica blanco y negro por cocción en Tres Zapotes» (No. 1). «Clásico tardío en el Centro de Veracruz», «Una pintura mural en Cacaxtla, Edo. de Tlaxcala» y un reporte sobre una iglesia colonial bajo el título «Vestigios del México novohispánico San José de Pastepec» (todos en el No. 2). Un detallado estudio se ocupa de la «Fonología del totonaco del Tajín» (No. 2) y un trabajo que presenta datos y consideraciones generales acerca de la evolución humana a partir de una exposición al respecto («A propósito de la evolución», No. 1).

Mientras el primer número de la revista contenía solamente un trabajo referente a situaciones y problemas contemporáneos (la descripción del culto y de la peregrinación del «Cristo Negro» de Otatitlán) en el segundo, esos temas ocupan un espacio equivalente a los artículos sobre otros campos. Tres estudios abordan situaciones al respecto en el pueblo de San Miguel el Soldado y de la colonia Progreso Macuiltépetl Norte, y de los procesos de migración entre estos dos lugares. Otro interesante trabajo contextualiza la medicina tradicional y la medicina moderna y presenta consideraciones acerca de su encuentro en el proceso actual de desarrollo (‘La medicina en los grupos interculturales’). Parece importante destacar la afirmación de que «el nuevo enfoque eminentemente social que se está dando en las carreras de medicina y odontología de la Universidad Veracruzana, nació con la introducción de la antropología como materia obligatoria en su preparación profesional».

Para cualquier interesado en la historia y la problemática socio-cultural de Veracruz, Cuadernos antropológicos será una revista interesante. Sin embargo el artículo sobre la fonología totonaca indica lo que vale para toda la revista: un problemático conjunto de elementos destinados al especialista y de elementos aptos para el lector no especializado; el primero busca más análisis, el segundo agradecería tal vez una contextualización más amplia de los problemas y los enfoques en juego (dicho sea de paso, el valor informativo de los títulos es a veces reducido).

Cuadernos antropológicos agrega una nueva e interesante faceta a la producción bibliográfica de la Universidad Veracruzana. Se entiende ante todo como vehículo para difundir los resultados de las investigaciones realizadas en el mismo Instituto de Antropología. Esperamos que este nuevo impulso de la evolución y la situación actual de México no solamente con el interés de un amplio público lector, sino también con el apoyo suficiente para superar su actual característica de anuario y convertirse, en vez de ello, en una revista de más frecuente aparición.