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Fondo Presidente Abelardo L. Rodríguez, catálogos de las series: Conflictos electorales, Atropellos de autoridades y Conflictos obreros y huelgas. Archivo general de la Nación, 1979.

DE FICHEROS A HIPÓTESIS DE TRABAJO

Los libros más consultados sobre la historia reciente de México muestran una generalizada ausencia de fuentes primarias. Pareciera que, en eco al abandono oficial, los investigadores utilizan sólo en contadas ocasiones las posibilidades que ofrece el material de primera mano, sobre todo el relativo al presente siglo. Dadas las condiciones materiales en que se desarrolla la investigación en México, trabajando siempre contra reloj, la utilización de los archivos se considera casi labor de titanes: sin ficheros adecuados y sin instrumentos de consulta debidamente actualizados, la búsquedas resulta prácticamente imposible o bien sus resultados son francamente magros. Por ello es importante la publicación de catálogos de los fondos pertenecientes al siglo XX. Además del esfuerzo de sistematización y el ahorro de tiempo que suponen, estimulan la formulación de nuevos proyectos.

Hace unos meses aparecieron los cuatro primeros volúmenes de los catálogos del fondo Abelardo L. Rodríguez, pertenecientes a la Unidad Presidentes del AGN que concentra buena parte de la documentación dirigida expresamente al presidente de la República: de ahí su nombre. Comprende el período 1912-1970 y dos volúmenes corresponden a la serie conflictos electorales aunque no abarcan exclusivamente información sobre esta materia. El catálogo está organizado por partidos políticos y muestra algunos aspectos de su actividad, así como un panorama general de la problemática política de la época.

Se ha afirmado que el «maximato» es un período de institucionalización que consolida el triunfo del grupo revolucionario mediante el impulso y la práctica de un sistema de dominación. El material del cátalogo enfatiza ese proceso de institucionalización: son evidentes las pugnas y reacomodos dentro de las fuerzas que integran el PNR. Menudean los problemas entre gobernadores y cámaras locales las autoridades federales, así como entre ayuntamientos y congresos de los estados. Y si el acuerdo interno se muestra difícil, la oposición tiene pocos canales de expresión; el recuento de los denominados partidos políticos resulta asombroso: más de cincuenta. Se trata en general de membretes pero su magnitud muestra que la construcción del partido único no fue tarea sencilla ni obra de una visión política individual y extraordinaria, sino producto de una necesidad real; una respuesta a un determinado nivel de desarrollo que imponía con urgencia la centralización política.

HACIA EL MONOPOLIO DE LA VIOLENCIA

Otros temas de catálogo: qué y a quiénes representa esta multitud de partidos políticos; en qué consiste precisamente el proceso de absorción de éstos al PNR; cómo y por qué guarda silencio la oposición; cómo se logra, en fin, la imposición en un aparente clima de conformidad con los logros de la revolución mexicana.

Las investigaciones recientes han señalado que el ejército fue un importante elemento en la centralización y la formación del nuevo estado. Las referencias al papel de los jefes militares en la vida política nacional registradas en estos catálogos sugieren que la consolidación del partido único se debió en buena medida al propio proceso del ejército nacional, a su propia institucionalización. En el catálogo se advierten también algunos factores que hubieron de superarse para poder transitar hacia un gobierno civil: los desacuerdos internos provocados por la supervivencia del caudillismo, las maniobras o recursos que utiliza el gobierno central para mermar la fuerza de algunos militares, la afirmación del proyecto racional frente a soluciones regionales o individuales, pues la lucha contra el fraccionalismo fue una característica de la época. Ante la evidente dispersión de políticos, militares, líderes obreros y campesinos en diferentes partidos y organizaciones, el gobierno central recurrió frecuentemente a la violencia. Por otra parte, el ejercicio de la autoridad sin limites -vicio heredado del porfiriato o resabio del caudillismo- parece ser un hecho cotidiano. El catálogo de serie Atropellados de autoridades muestra estos dos aspectos fundamentales y complementariedad información contenida en el de Conflictos electorales.

LOS TRABAJADORES Y LA UNIDAD NACIONAL

El catálogo registra gran cantidad de quejas individuales por violación a los derechos constitucionales de expresión, trabajo, asociación, etc. Paralelamente, los partidos políticos denunció la falta de garantías para realizar las actividades las autoridades acosan a sus miembros y los aprehenden injustificadamente; también se impide el despliegue de actividad a las organizaciones de los trabajadores. A través del material quedan de las limitaciones de manifiesto las limitaciones de un proyecto de democracia plural constitucional y tolerante. Se derivan, además, otros elementos para estudio: el papel de los gobernadores y autoridades locales en la interacción nacional, las modalidades de la represión y las diferencias regionales.

Las numerosas quejas de los partidarios del general Cárdenas, reunidas en este catálogo, por las persecusiones y atentados de que son víctimas, remiten nuevamente al problema del conflicto en el interior del grupo dominante; la determinación de los intereses económicos que están detrás de cada una de los contenidos sería, sin duda, un tema interesante para la investigación.

La presidencia de Abelardo L. Rodríguez transcurre en una época de crisis económica y política manifestada en el surgimiento de conflictos laborales en el campo y la ciudad. Algunos autores han afirmado que la depresión de 1929 no produjo efectos graves en la economía mexicana puesto que, siendo un país basado fundamentalmente en la agricultura de subsistencia, la crisis no produjo un desempleo industrial masivo con sus consecuencias sociales, pero esta afirmación no es absoluta, como demuestra la lectura del catálogo.

CONFLICTOS OBREROS Y HUELGAS

Es cierto que el desempleo evidencia la crisis económica; sin embargo, no es el único factor de malestar social. El material reunido en el catalogo recoge las denuncias y peticiones de diferentes núcleos obreros en todo el país, dirigidas al ejecutivo para su información y mediación. A través de ellas pueden ubicarse las principales zonas de conflicto obrero-patronal, los gremios participantes y las causas del enfrentamiento. Las principales fuentes de conflicto son las rebajas salariales, los reajustes de personal y la desigualdad en el trato con los empleados extranjeros. Aunque indirectamente, se aprecia la posición oficial respecto a los problemas laborales, en las constantes quejas por la parcialidad de las autoridades en los casos de conflicto, así como en los obstáculos al reconocimiento de sindicatos independientes. Se advierten también problemas al interior de la organización obrera: la lucha contra los sindicatos blancos y la CROM, la pugna CROM UGOCM, los conflictos intergremiales, las manifestaciones de solidariad y apoyo a diferentes sectores obreros.

En fin, la información de estos catálogos invita a la consulta de las fuentes primarias: abre nuevas posibilidades a la investigación y sugiere matizar hipótesis. Sus datos impulsan la necesidad de abordar la historia de otra manera: al margen de la historia centrista, analizar cada una de las partes del todo nacional, rastrear detrás de los personajes preguntarnos sobre «la calidad de la dominación y la estructura del Estado como expresiones del desarrollo» material de la sociedad».