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Ber Borojov. Nacionalismo y lucha de clases. Introducción y Compilación de José Luis Najeneson Ed. Siglo XXI. Col. Cuadernos del Pasado y Presente No. 83. México. 1979.

José Luis Najenson ha prologado y recopilado una serie de textos escritos por Borojov entre 1905 y 1917 en relación a la cuestión nacional y la editorial Siglo XXI ha reactualizado a este marxista singular. La actualidad del tema no necesita ser resaltada. Ante sucesos como los que vive hoy el pueblo iraní o de cara a la revolución nicaragüense, el tema del nacionalismo cobra gran vigencia. La discusión en torno a la problemática de la nación y el nacionalismo no puede ser soslayada, mucho menos en los países capitalistas dependientes como México.

Dov Ber Borojov nació el 21 de junio de 1881 en Ucrania. En 1900, a la edad de 19 años, se afilió al Partido Socialdemócrata Ruso, del que fue expulsado un año después por su posición disidente en torno a la concepción de ese partido sobre la cuestión nacional. Participó en los acontecimientos revolucionarios que sacudieron a la Rusia zarista en ??05 y que uno de los fundadores de los primeros grupos de autodefensa judía contra las «Centurias Negras» y la policía del Zar. En 1906, fundó con otros el Partido Obrero Socialdemócrata Judío Poale Sion. Cuando el gobierno del zar disolvió la primera Duma, Borojov fue arrestado junto con decenas de obreros e intelectuales. Escapó de la prisión y se refugió en Minsk. Finalmente, acosado y presionado por la policía abandonó Rusia a fines de 1907. Diez años duró su exilio por diferentes países de Europa y Estados Unidos, hasta que en 1917, con el estallido de la revolución de febrero pudo regresar a Rusia. Al triunfo de la revolución de octubre, participó en varios congresos que discutían el problema de las nacionalidades. Sin embargo, el 17 de diciembre de 1917 murió a causa de una enfermedad repentina.

Su actividad política, su formación marxista y su preocupación por el problema de las nacionalidades fundamentalmente la judía, a la cual pertenecía, lo llevaron a elaborar una de las concepciones más sugerentes y acabadas sobre el tema. Hoy, a 75 años de publicado su ensayo sobre «los intereses de clase y la cuestión nacional», sus planteamientos resultan de una gran modernidad.

Borojov busca en el marxismo las bases para desarrollar su teoría de la cuestión nacional y la elabora en oposición a las visiones culturalistas puestas en boga por los austromarxistas, encabezados en este terreno por Otto Bauer y su libro La Cuestión de las nacionalidades y la socialdemocracia publicado en 1907. También combate la respuesta que sectores marxistas importantes influidos por Karl Kautsky y la Segunda Internacional, daban a la problemática. Los primeros subrayaban fundamentalmente los aspectos culturales de la cuestión nacional; los segundos restaban importancia al problema, proponiendo una asimilación paulatina de las naciones más atrasadas por las más avanzadas. Borojov se propone encontrar las bases materiales de la cuestión nacional para ofrecer una visión histórica y dinámica que le permita enmarcar su política. Para él, la problemática de las nacionalidades se impone por su propio peso. Pero lo que busca explicar es el porqué de la existencia de las diversas naciones: ¿Cuál es la base material de su subsistencia?, ¿cuál es la significación de la existencia de diferentes estados nacionales, así como de las diversas políticas nacionalistas?

Para Borojov la respuesta está en la existencia de diferentes condiciones de producción. «Hemos dicho que, para vivir, los hombres deben producir Para producir, elaboran entre sí determinadas relaciones de producción. Pero la producción tiene lugar en ciertas condiciones, que son diferentes en distintos lugares. El carácter de las relaciones de producción depende del estado de las fuerzas productivas; y su desarrollo depende en primer término de las condiciones naturales en que el hombre tiene que luchar por su existencia… El estado de las fuerzas de producción depende, antes que nada, del medio geográfico; y los medios geográficos son, como se sabe, profundamente variados… Esto ocurre con las fuerzas de producción. La producción en general y el desarrollo de la producción tienen siempre lugar en ciertas condiciones naturales e históricas diversas, lo cual hace que las estructuras económicas sean diferentes en distintos grupos… Las condiciones de producción son muy diversificadas: en primer lugar están las condiciones físico-climáticas, geográficas; en segundo lugar, las condiciones antropológicas de la raza; en el tercero las condiciones históricas internas, que se forjan en el seno de un cierto grupo humano, y externas, o sea condiciones que se manifiestan en las relaciones sociales con sus vecinos».

La diversidad en las condiciones de producción es lo que explica la existencia de diferentes sociedades y el problema nacional aparece cuando entran en conflicto las fuerzas productivas y el estado de las condiciones de producción. Dice Borojov «La lucha nacional, asimismo, se realiza por la posesión material de las unidades sociales. El patrimonio de la sociedad es la posesión de las condiciones de producción. Las condiciones de producción, asimismo, pueden ser materiales o espirituales. Las condiciones naturales son el territorio y todos los productos de la cultura material creadas por los hombres, principalmente las condiciones materiales de producción. A las condiciones espirituales pertenecen: idiomas, tradiciones, costumbres, concepciones del mundo; en pocas palabras las condiciones históricas de producción».

Por ello, podemos afirmar siguiendo a Borojov que todo nacionalismo a fin de cuentas se relaciona con la posesión material de la nación, la lucha nacional se lleva a cabo en torno a la posesión de las condiciones de producción. La disputa por la tierra o el petróleo en el caso de México bien pueden ejemplificar eso.

NACIONALISMO Y LUCHA DE CLASES

El problema de la nación y el nacionalismo están íntimamente ligados con la pugna entre las clases. Para Borojov el nacionalismo tendrá un contenido y un significado diferente dependiendo de las clases que lo enarbolen. No es lo mismo el nacionalismo de los grandes terratenientes o la gran burguesía, que el del proletariado o la pequeña burguesía. Dice: «Si la base general y reserva de las condiciones de producción, el territorio, tiene para los terratenientes el valor de una propiedad telúrica y de un punto de apoyo para conquistar el mercado mundial; si para las clases medias de la sociedad tiene el valor de un mercado de consumo; y si las formas de preservación del patrimonio nacional tienen para cada una de esas clases su significado decisivo, el territorio tiene su valor para el proletariado, tiene el valor de un lugar de trabajo. Las formas de preservación para él tienen un valor decisivo».

Al distinguir el carácter de clase de los diversos nacionalismos, Borojov introduce una amplia posibilidad de caracterización de fenómenos aparentemente incomprensibles. Los conflictos entre naciones generan también políticas nacionales de diferente signo. Los escritos de Borojov, publicados al inicio de la expansión imperialista y reforzados por la primera guerra mundial, destacaban los enfrentamientos que surgían entre naciones opresoras y naciones oprimidas: las primeras desplegaban un nacionalismo reaccionario, fundamentalmente encaminado a ampliar su mercado, las segundas desarrollaban un nacionalismo progresista en defensa de su patrimonio.

De hecho Borojov sentaba las bases para desarrollar un planteamiento acabado que permitiese comprender los procesos de la liberación nacional y de las luchas por la soberanía nacional. Para él, el enfrentamiento entre las clases estaban penetrado también por la cuestión nacional. Al negarse a aceptar la división artificial entre lucha de clases y lucha por la nación, entre intereses de los trabajadores e intereses nacionales, proponía una política donde intereses clasistas e intereses nacionales debían articularse. Su planteamiento fue contundente: «No hay que seguir el error comúnmente difundido de creer que el proletariado no tiene relación alguna con el patrimonio nacional y que, por lo mismo, carece de sentimientos e intereses nacionales. Ninguna clase social se encuentra al margen de las condiciones de producción y, por supuesto, para el proletariado tienen un valor muy importante el estado de esas condiciones».

Borojov fue un pionero. Sus escritos están siendo, desempolvados, porque la cuestión nacional adquiere cada vez una mayor relevancia. Sea en los países donde coexisten diversas nacionalidades (como España o la Unión Soviética), o en aquellos que luchan por alcanzar su plena independencia y soberanía, el tema de la nación y el nacionalismo desata enconados debates. Y no es para menos. El futuro se está moldeando a través de múltiples luchas nacionales que configuran un mosaico aparentemente desarticulado, pero que tiene como característica común la lucha por la posesión material de la nación.