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Testimonios del Zángano y la colmena

Lorena Paz Paredes y Julio Moguel: Gertrudis: testimonios de una lucha campesina. México, 1979: Ediciones Era.

Si los trabajadores del campo son capaces de aprender de sus propias experiencias de lucha, tanto de los errores como de las insuficiencias y aciertos plasmados en ellas, estarán construyendo una memoria colectiva e histórica. Se trata de una tarea difícil pues la complejidad de la lucha de clases en el campo dificulta la reconstrucción y sistematización de las experiencias particulares para llevarlas a un mayor grado de generalidad.

Santa Gertrudis: testimonios de una lucha campesina, representa un esfuerzo concreto hacia la superación de tales obstáculos. Contiene la voz y las experiencias de un núcleo campesino de Oaxaca. No se trata de una crónica narrada, o de una exposición de hechos relevantes, sino de un registro en varias dimensiones del proceso vivido por un grupo de campesinos. El objeto del libro es explícito: testimoniar a través de las opiniones de los campesinos, su lucha misma. Lucha por la tierra, contra los acaparadores e instituciones estatales, y por la participación colectiva de los campesinos en la producción y en la gestión de sus diversas necesidades. 

Las dimensiones que el texto busca reflejar se corresponden con las tres partes que lo componen. En la primera, recoge los juicios de los campesinos y sus explotadores en torno al desarrollo de su enfrentamiento. En la segunda, tres miembros de la comunidad comentan su participación, tanto en la producción colectiva como en la organización que han forjado. La última parte retrata las opiniones y actitudes que acerca del trabajo colectivo y del cambio de Comisariado Ejidal son expresadas por varios hombres y mujeres de Santa Gertrudis. Esta última es la parte más importante y sugerente del libro: por un lado muestra la alternativa con que los campesinos enfrentan al conjunto de sus problemas: la participación colectiva en el terreno de la producción y el de la defensa y gestión de sus intereses. Por otro lado, reproduce la discusión de una asamblea en la que se evalúa la situación local, estatal y nacional, a fin de decidir cómo enfrentar al nuevo comisario, aliado a los caciques. Vale citar lo que dice Avelina, responsable de una brigada para el trabajo colectivo: «Ahora que me pusieron de responsable, yo nada más voy a estar dos días en mi casa. Le digo al grupo ‘yo no sé leer’: dicen ‘no le hace’… Por eso yo digo que si seguimos así, aunque tenemos problemas, unidos sí los ganaremos».

Con respecto al trabajo colectivo dice: «Vemos que es la manera más adecuada de salir del problema económico… además es un trabajo que concientiza a las gentes, las prepara y las une más. Y se toma conciencia, más conciencia de clase».

Como conjunto de testimonios, el libro logra reconstruir la experiencia de los campesinos de Santa Gertrudis, conjugando las dimensiones personal-familiar-colectiva en que se mueven sus actores Sus actitudes y acciones hacen que destaquen y se maticen facetas como la participación de las mujeres en el conjunto de las tareas, la solidaridad que los vincula a otras luchas y problemas, el reconocimiento que se hace de los caciques y los gobiernos estatal y nacional -y del individualismo y la desunión- como enemigos a vencer con recursos como la unidad, la preparación y el movimiento colectivos.

De la lectura del material presentado por Lorena Paz Paredes y Julio Moguel obviamente surgen interrogantes y dudas. Hay un sabor a voluntarismo en varias intervenciones y una insuficiente actitud crítica hacia el propio proceso. Pero el proceso mismo es así y ningún análisis sólido de la experiencia puede saltar por encima de ella sin falsearla. La historia no es al fin y al cabo sino la suma de las experiencias reales vividas; éstas son la sustancia del movimiento social, de la lucha de clases; constituyen la fuente del conocimiento y dominio sobre el mismo movimiento real. La memoria colectiva es algo más que la suma de experiencias; pero sin ellas, queda reducida a nada.

Es ya conocido el libro Si me permiten hablar.. testimonio de Domitila. Al igual que ese texto, el de Santa Gertrudis: testimonios de una lucha campesina puede parecer limitado, aparentar que «se queda» en testimonio y nada más. Pero la validez de estos intentos reside no sólo en evitar que se pierdan experiencias concretas, sino también en que se enriquece la conciencia histórica

«Yo pienso que nuestro trabajo comunal tendrá que ir sentando mejores bases y demostraremos con esto a los caciques que nuestra organización no depende de ideas extrañas, de alto socialismo, sino de cosas que nosotros estamos viviendo, y que necesitamos en alguna forma librarnos de esos zánganos que por mucho tiempo nos han enterrado el aguijón»