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En los últimos años, las noticias europeas que registran conflictos planteados por las minorías a los estados nacionales: bretones, occitanos, catalanes, vascos, han aumentado. ¿Qué hay detrás de estos conflictos? Invitado al curso sobre las ciencias sociales y el derecho organizado por el CCH, Paul Alliés, investigador de la Universidad de Montpellier, comentó a Nexos en una oportunidad:

La crisis del territorio, revela la inadaptación creciente de las categorías jurídicas a la organización del espacio. A partir de 1950 se registra no sólo una aceleración del ritmo de la acumulación capitalista, sino un verdadero cambio en su naturaleza -lo que Ernest Mandel definió como la tercera edad del capitalismo. Si antes de esa Epoca se percibía una disociación entre el proceso de concentración del capital y el de centralización política -al menos en los países europeos- hacia 1950 -continua Allies- ambos procesos empezaron a coincidir con el aumento de la centralización política, jurídica e institucional. la forma multinacional de capital concentrado exige formas políticas supranacionales también centralizadas. A las transnacionales no les satisfacen ya las antiguas funciones de control social de los Estados Nacionales. El espacio territorial que heredó la burguesía de la primera en la acumulación ha sido desbordado. 

El estado nacional concibe al territorio únicamente desde el ángulo del control social, como lo había hecho antes; ahora le interesa fundamentalmente desde el punto de vista de valor económico del espacio. En estas condiciones toda la teoría jurídica cambia, presionada por la lógica económica del capital. Las viejas teorías se adaptan -como es el caso de la teoría del dominio público- a la exigencia de rentabilidad del espacio. Las formas jurídicas pueden permanecer intactas, pero su contenido ha quedado totalmente pervertido por las exigencias del capital.

Para apropiarse del territorio, el Estado que siguió a la revolución francesa racionalizó una estructura heredada, sustituyendo las delimitaciones de parroquias por las demarcaciones departamentales. Esto le permitió instalar una red coherente de control social. La crisis actual se sustenta precisamente en la crisis de ese control social. En Francia, el debate político actual revela la incertidumbre frente a los niveles futuros de control social. ¿Cómo se establecerá éste? ¿Al nivel de las antiguas comunas? ¿De los departamentos? ¿De regiones? ¿De regiones concebidas dentro de un marco espacial europeo? El debate jurídico lleva tras de sí una apuesta política. Reforzar la participación de las comunas (municipios) significa consolidar los mecanismos de elección por sufragio universal directo, por otro lado, establecer cualquier estructura a nivel regional exigirá la formación de nuevos organismos políticos que, como tales, terminarán por funcionar con personal designado y no electo.

EL ESPACIO DE LAS TRANSNACIONALES

Desde un punto de vista político, la crisis del territorio es ya evidente. El estado nacional heredado de fines del siglo XVIII no pudo borrar las disparidades regionales. A pesar de su pretensión hegemónica, las estructuras subnacionales resistieron. El desarrollo de la burguesía acentuó los problemas de las minorías. Regiones que parecían perfectamente integradas al estado francés, incluso aquellas que no tuvieron una existencia política anterior (Occitania) conocen hoy una crisis de identidad que las enfrenta a la ideología nacional. Buscan formas nuevas frente al estado nacional. Esta crisis de cohesión territorial se manifiesta en todo los estados capitalistas europeos. En lo político, subraya la oblescencia de las formas de administración territorial frente a las nuevas exigencias de control social. Desde el punto de vista económico, expresa la reestructuración del espacio europeo provocada por el proceso de concentración-centralización del capital transnacional. El proceso que condujo a la crisis se inició después de la Segunda Guerra Mundial y se aceleró con la creación del mercado común. La crisis de 1975 planteó dos opciones: o los estados nacionales tomaban el camino del proteccionismo y se replegaban dentro de sus fronteras tradicionales, o aceleraban una construcción europea supranacional (comunidad económica, parlamento europeo). Se eligió la segunda vía. Las burguesías nacionales no abandonan sus territorios tradicionales sino que constituyen organismos internacionales que diluyen sus fronteras. Este proceso se revierte y genera mayores conflictos dentro de las estructuras nacionales. Las nociones jurídicas nuevas que han tenido que surgir, golpean y erosionan el derecho burgués. Conceptos como el de ciudadanía, asilo, la competencia de los tribunales, todo ha cambiado. Se está desmoronando el derecho adquirido.

ANÁLISIS DEL ESPACIO

La crisis planteada en los espacios es irreversible. De ahí la urgencia de avanzar en un análisis teórico del espacio. El análisis teórico es fundamental para no caer en análisis coyunturales, empíricos. Estos últimos permiten, a los sumo, comentar las medidas que se toman con relación a la organización del territorio, o registrar las luchas de las colectividades. El análisis coyuntural nunca va más allá de proponer medidas para organizar lo que estructuralmente no es organizable.

Hay que buscar la lógica profunda, inscrita en la realidad del capital como relación social, y revelar su incapacidad estructural para producir un espacio coherente. Las formas avanzadas del capitalismo, profundamente conflictivas, producen un espacio profundamente modificado, alterado, cuya lógica fundamental debe reconocerse. Ese nuevo espacio es ya una realidad. Analizar el espacio requiere unir la reflexión abstracta, teórica, con el estudio de la actualidad política. 

Por el resumen: Alejandra Moreno Toscano