A quien nos lee,
si quieres apoyar nuestro trabajo te invitamos a suscribirte a la edición impresa.

SUSCRÍBETE

Recientemente comenzó a circular Cuestión, un diario elaborado por mujeres. A simple vista, este hecho parece significar un paso adelante en la batalla contra el sexismo. Sin embargo, sabemos que el sexismo es sólo una cara de las estructuras de poder existentes y el diario naciente, pretendiendo ser neutral, no las combate. La prensa no puede ser neutral en un mundo desgajado en opuestos. La información se realiza necesariamente desde un ángulo político, lo mismo si el periodista es hombre o mujer. La idea señalada repetidamente por cuestión de que sus líneas no expresan ningún compromiso político, sino sólo la femineidad de sus colaboradoras, es un equívoco. Nadie escapa a la ubicación de clase; a pesar de que la mayoría de las mujeres no son asalariadas ni propietarias de medios de producción, pertenecen de todos modos a una clase y con ella se identifican. Las mujeres identificadas con la burguesía no pueden trabajar por la transformación de su sociedad, los intereses de clase limitan sus posibilidades de lucha como sexo oprimido. De esta contradicción entre el deseo de participar como mujeres y la necesidad de resguardar el orden establecido no puede resultar más que un tibio reformismo, en el mejor de los casos.

En las notas sobre política nacional e internacional Cuestión revela su posición de clase. Los ejemplos son múltiples y diversos: explican la miseria con el clásico argumento de la pereza, describen a los huelguistas como calamidad social y no pierden ocasión para intentar desprestigiar a los líderes de las nuevas revoluciones latinoamericanas. Sin embargo, Cuestión no mantiene siempre esta transparencia política y en la confusión estriba su mayor peligrosidad porque en sus páginas caben algunos comentarios sensatos, críticas a errores obvios de las autoridades o, incluso, proposiciones de pequeñas reformas; pero por encima de cualquier buena intención, prevalece la defensa del sistema de poder imperante en México. De este modo Cuestión engendra elementos característicos del cacerolismo.

El cacerolismo en la prensa no es algo nuevo. La mayoría de los diarios de México están permanentemente salpicados de reportajes y artículos de mujeres que escriben sobre cualquier tema, izando las banderas más retrógradas y conservadoras. Sin embargo, esta es la primera vez que se intenta darle mayor consistencia a ese fenómeno. Ya no basta con expresiones aisladas, se ha vuelto necesario crear un órgano de difusión diario que intente formar una corriente de opinión cacerolista en México.

ESPEJISMO Y REALIDAD

Parece claro que ha llegado la hora de contrarrestar la aún débil pero constante y creciente embestida del feminismo, y quien mejor para combatirlo que las propias mujeres. Cuestión utiliza el exitoso sistema del chisme para intentar asustar al público lector, que se supone principalmente femenino, frente a cualquier manifestación de inestabilidad social que se plantee cambios de fondo. Pretende ante todo la permanencia de la clase dominante, para asegurar sus privilegios de clase (como el de tener el primer diario del mundo realizado íntegramente por mujeres, según se ufanan). Para ello todo es válido: por ejemplo, emplear un lenguaje grotescamente populachero y aparentar la proletarización de la burguesía usurpando los problemas del pueblo, vgr. La carestía de la vida. Así, Cuestión cumple varias funciones al mismo tiempo. Por un lado, es un bastión anticomunista y por otro responde a la necesidad, cada día más apremiante, de mediatizar a la población femenina porque ya se deja sentir su malestar demasiado a menudo, y se vislumbra el potencial de rebelión que representa.

Cuestión asume como hecho la marginación real de las mujeres, pero una de las funciones consiste justamente en mostrar que estamos participando y que no sólo podemos sino que debemos integrarnos en todos los niveles de la sociedad. A la vez, refuerza la concepción tradicional de la mujer al poner especial interés en que no olvidemos nunca nuestra condición de mujeres y que debemos cumplir cada día mejor con el trabajo doméstico y el papel de objeto bello Para esto pone a nuestra disposición un amplio surtido de recomendaciones, como las que podemos encontrar en Vanidades, Buenhogar o Cosmopolitan: recetas de cocina, consejos para decorar la casa, truquitos para sobrellevar la carga del trabajo doméstico, lecciones de maquillaje… Todas estas secciones aparentemente inofensivas, vienen a ser un soporte más del cacerolismo en la medida en que contribuye a mantener la enajenación de la mujer.

Cuestión, pese a ser un diario elaborado por mujeres, desvirtúa al movimiento femenino de liberación. Crea un espejismo de democracia antisexista porque aparenta que su surgimiento es producto del «alto grado de desarrollo» alcanzado por las mujeres; ilusión paralela a aquella de que cualquier mexicano que se lo proponga puede llegar a ser Presidente de la República.

Eli Bartra-Bertha Hiriart Colectivo La Revuelta