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Iztapalapa. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades. Publicación semestral de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa. Año 1, No. 1, Julio-Diciembre, 1979, 248 pp.

Iztapalapa, órgano de difusión de los trabajos de profesores e investigadores de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la UAM-I surge con el objeto de «vincular la docencia con la investigación» y de servir de puente entre la propia División y el resto de la comunidad académica. La entrega está dividida en tres secciones; la primera de ellas, sin título, comprende una heterogénea serie de ensayos: desde el análisis de los proyectos de la Burguesía Mexicana a partir de la Constitución de 1917, hasta un ensayo que gira alrededor del poema «Piedra del Sol», de Octavio Paz, pasando por el «concepto de proceso de transición», «El proceso de formación de clase» y la guerra anexionista norteamericana de 1847.

EL «MODO DE PRODUCCIÓN INTELECTUAL» Y OTROS ASUNTOS

En el ensayo «En torno al concepto de proceso de transición», González Rojo trata de establecer una «teoría de los procesos transicionales». Sostiene que el proceso histórico por el que atraviesan los «países socialistas» no puede considerarse de transición al comunismo esto es, el socialismo tal como lo pretende el punto de vista oficial soviético desde 1930); ni una Transición a la Transición (tesis de Trotsky asociada a su concepción de «Estado obrero degenerado»), sino como una fase a la que llama «Modo de producción intelectual», mismo que ha «dinamizado incesantemente su existencia». González Rojo señala que aquellas caracterizaciones (de transición o de transición a la trancisión) son erróneas porque parten de la concepción marxista clásica de la división binaria de la sociedad: burguesía y proletariado. El propone una concepción Ternaria. Admitiendo la existencia de los intelectuales, según él podemos comprender cómo en un momento del proceso transicional se eleva al poder la parte dominante del polo dominado: los intelectuales sobre el proletariado. Así, el autor plantea que la fase posterior al capitalismo en los países «socialistas» fue el de «Transición al modo de producción intelectual», para seguir al «Modo de producción intelectual» o fase contemporánea. Queda por cubrir la etapa de la Transición a la Transición, para cuyo logro es indispensable resolver la contradicción entre proletariado-intelectualidad, por medio de una revolución cultural que «socialice los medios intelectuales de producción», que impulse un modelo revolucionario del trueque de contrarios. Es sólo a través de esta revolución, del triunfo del proletariado sobre la intelectualidad, que se entrará a la antesala del comunismo: al socialismo.

TRASNOCHADOS CONTRA HEGEMÓNICOS

Cristina Puga presenta en esta primera sección de Iztapalapa un ensayo titulado «Dos proyectos de la burguesía mexicana», cuyo objeto es «el estudio de los proyectos o tendencias ideológicas que sustentan los grupos de la burguesía», y no por su comportamiento coyuntural, ni por vínculos económicos. La autora distingue dos grandes proyectos de la burguesía: el «conservador» y el «modernizante», cuya descripción fundamental está en su concepción sobre la intervención estatal en el proceso económico social. El proyecto conservador, cuyos orígenes se remontan a la oposición de la desmantelada burguesía porfiriana a la constitución de 1917, mantiene en esencia la concepción del Liberalismo económico en su más puro sentido. El proyecto «modernizador», por su parte, responde a las necesidades de desarrollo de un capitalismo monopolista de Estado, dependiente y tardío, resultado de la conciliación entre los medianos empresarios radicales de la etapa cardenista (cuando se abrió la posibilidad de un desarrollo capitalista «autónomo») Y algunos banqueros e industriales que se adecuaron a las nuevas bases intervencionistas del Estado consignadas en la constitución. Sus banderas pueden resumirse en que conciben a la industrialización acelerada como vía única para el progreso social y económico del país y todo lo que esto implica: intervencionismo, proteccionismo, estímulos fiscales, modernización del campo, etcétera. Según Puga, este último proyecto es el que se puede considerar hegemónico desde una perspectiva histórica, aún con la interrupción del período echeverrista, atribuible a la crisis y a la política populista.

La segunda sección está dedicada a la agricultura y ocupa poco más de la mitad de la revista. Contiene artículos sobre «agroindustria» «mecanismos de control campesino», «cooperación agropecuaria», el concepto de «minoría subordinada», el papel de la mujer en la agricultura, la migración intra-rural y notas sobre la expansión capitalista en la agricultura.

«La historia de la reforma agraria en México es, en cierto sentido la historia del control ejercido por el régimen sobre su soporte campesino», dice Alicia Torres en su artículo «Los diversos mecanismos del sistema de control campesino». Señala, además, que la reforma agraria como estructura global de dominación siempre ha sido burguesa y siempre ha estado al servicio de sus intereses. Las organizaciones campesinas se constituyen en las «correas de transmisión» de esta política burguesa, en los agentes encargados de promover, ejecutar o hacer retroceder la reforma agraria. Papel que ejercen de manera directa cuando se trata de organizaciones oficiales (CNC), e indirectamente, cuando se ejerce a través de organizaciones «independientes» (CCI o UGUCM). De ese modo, el control político en torno a la reforma agraria es coronado por el control ideológico basado en el nacionalismo revolucionario o ideología de la revolución mexicana, situación que sólo terminará cuando se constituya un verdadero partido de la clase obrera para promover una reforma agraria socialista.

Y AHORA: LAS PORRAS

Para Iztapalapa, lo que suele decirse a las revistas primerizas: ensayos de calidad desigual, etcétera. Constituye un encomiable esfuerzo etcétera, etcétera. Puede convertirse en una revista de lectura obligada para los interesados en etcétera, etcétera, etcétera. Finalmente -no se trata de un aspecto despreciable- el cuidado de la edición es bueno.