Cuadernos Semestrales. Publicación semestral de Estados Unidos: perspectiva latinoamericana. Publicación mensual del CIDE. Nos. 2-3, México, mayo de 1978.

Todo parece comenzar a mediados de 1973, cuando a iniciativa de un ciudadano norteamericano no tan común ni tan corriente, de nombre David Rockeffeller, se crea la ahora ya famosa Comisión Trilateral. De inmediato se perciben indicios de que en la susodicha Comisión piensa cocinarse algo grande y en grande. Los hombres de las cúpulas gubernamentales de Estados Unidos, Europa Occidental y Japón toman sus asientos junto a altos funcionarios de los conglomerados transnacionales más poderosos, destacados investigadores y profesores universitarios así como representantes de los monopolios que controlan los medios de difusión. Los primeros resultados que arrojan los trabajos de la Comisión parecen no dejar mucha duda sobre el carácter y alcance de sus objetivos. Se pretende pasar revista a los principales problemas económicos, políticos y sociales que afloran desde el inicio de los años setentas, con el fin de presentar opciones a los gobiernos que sustentan a la autonombrada democracia occidental, para colaborar en un frente único de “administración” de los problemas mundiales. A su juicio tres son las grandes áreas de problemas a escala mundial: a) Rivalidad factible entre los tres pilares nacionales del poder capitalista; b) relaciones con los países periféricos y c) relaciones con el bloque socialista. La comisión se ha centrado en diseñar estrategias que aseguren a los conglomerados multinacionales una acelerada expansión, que sea apoyada por las políticas económicas nacionales y reduzca al mínimo las fricciones nacionalistas. También ha pretendido diseñar una estrategia común de negociación en relación a los países periféricos que asegure un abastecimiento continuo de materias primas y energéticos a cambio de aceptar ciertas demandas de mejoramiento en los precios de las exportaciones de este bloque de países. Finalmente ha recomendado medidas concretas para administrar favorablemente la distensión de las relaciones mundiales propuesta por el bloque socialista. A la vista de tales pretensiones no parece exagerado aceptar que estamos frente a un verdadero “comité mundial de administración de las transnacionales”. Y que si aparentemente sólo está constituida por 200 “ciudadanos privados” con profunda preocupación e inteligencia; no puede ni quiere ocultar la cola que le une a los monopolios con todo su poder económico, político e ideológico.

En la doble entrega de mayo de 1978, Cuadernos Semestrales nos ofrece una reconstrucción ampliamente documentada de los quehaceres de dicha Comisión. La oportunidad y utilidad de artículos como los de Carlos Rico: “Interdependencia y trilaterismo: orígenes de una estrategia”; Fernando Fajnzylber: “¿Incluye la Comisión Trilateral a América Latina?”, Noam Chomsky: “La administración Carter: mito y realidad”, es evidente en la coyuntura mexicana actual, signada en sus relaciones externas por la negociación con Estados Unidos. El esfuerzo que ha realizado el CIDE por proporcionar información y análisis a través de su publicación mensual Estados Unidos: perspectiva latinoamericana, que permita ubicar los problemas y decisiones nacionales en su contexto preciso de relaciones mundiales de fuerza, encuentra un brillante remate con la presente entrega.

Sin embargo algo queda inconcluso. Después de leer los documentos y los análisis queda la impresión que nos hemos enterado, y muy bien, del nivel discursivo en que se plasma la estrategia imperial. Pero entre lo que piensan los generales y lo que ocurre en el campo de batalla hay todo un mundo práctico de diferencias: ¿qué le ha ocurrido a la estrategia transnacional de reducir los conflictos nacionales?, ¿qué ha pasado en la realidad con la puesta en práctica del reformismo preventivo para integrar a los países periféricos? Hechos recientes, como la imposibilidad de un acuerdo monetario y arancelario estable, los enfrentamientos armados en el Medio Oriente, el avance del socialismo en el sudeste asiático y Africa, hacen desear una entrega de Cuadernos Semestrales que pasara revista a lo ocurrido en el “campo de batalla”.