Expansión (economía-negocios-finanzas), Año XI, Vol. XI – No. 259, 21 de febrero de 1979.

1) GATT

México no está en condiciones de liberalizar la importación de productos de consumo y manufacturas, so pena de perjudicar severamente a su propia mediana y pequeña industria”. Tal parece ser la objeción principal al eventual ingreso de México al GATT. Otras objeciones que se mencionan son las del dominio que E.U., Japón y la CEE ejercen al interior del organismo, sin que haya ninguna garantía para que “los países no-desarrollados miembros (reciban) un trato adecuado a su condición”. Con el agravante de que aquellas potencias “están ejerciendo una política proteccionista en sus propios mercados internos”.

Aunque el artículo “¿Tiene tres pies el GATT?” pretende ser la reseña de “una especie de controversia”, en realidad sólo se exponen las “voces anti-Gatt”. A lo más se llega a afirmar que “los juicios condicionales parecen los más sensatos”, y en ese sentido se cita a Juan Manuel Martínez Gómez (presidente de la CANACINTRA) quien “advirtió que un eventual ingreso de México al GATT no debería conducir a una indiscriminada y total liberación de importaciones”.

Por otra parte se afirma que el subsecretario de Comercio Exterior de la Secretaría de Comercio, Héctor Hernández “aseguró a Expansión que la solicitud de iniciar negociaciones con el GATT partió de México y no obedece a presiones de otros países o a sugerencia de miembros del GATT que son clientes de México”. Afirmación que resulta interesante, no se trata de un relámpago de cielo despejado, en otro artículo de la misma entrega (“JLP-Carter: En el fondo el petróleo”) se afirma: “Un argumento que ha ayudado a que Carter sostenga esta postura -se refiere al rechazo a dar un trato preferencial a la importación de productos agrícolas y manufacturados mexicanos- radica en el hecho de que los Estados Unidos están implicados en estos momentos en importantes negociaciones en Ginebra. Se trata del acuerdo general multilateral de aranceles y comercio, conocido como GATT y en el que su posición se vería comprometida, y aún debilitada, si otorgara concesiones unilaterales a México”.

2) Sindicalismo independiente 

Todo parece reducirse a un problema de mala digestión: “La combinación de aumentos salariales con incrementos a los precios de los artículos de consumo básico, nunca ha constituido un coctel fácilmente digerible para el sector obrero” (digamos Alka Seltzer).

Y concluyen que sin duda el tope del 15% será rebasado, no sin antes haber creado -entre los lectores empresarios- un poco de alarma al advertir que “Por lo pronto en lo que va del año las demandas no han bajado de un 20% de aumento, llegando incluso a índices del 50% (como es el caso de los trabajadores del sindicato independiente Nissan Mexicana, en Cuernavaca)… ” Nótese que se habla de demandas y éstas realmente no significan nada, suelen ser siempre muy superiores a lo que se espera; pero el decirlo de ese modo y aclarar que se trata de un independiente (por más que se trate de un tipo de independentismo muy deslavado) no es sino el preámbulo para lo que añaden algunos párrafos más adelante: “Sin embargo el problema de los aumentos salariales no es la única sombra que se proyecta sobre el panorama laboral. El sindicalismo independiente, desgastado por el aislamiento, y a la luz de algunos fracasos en los intentos de montar una central sindical paralela a la CTM, se plantea ahora el ingreso a las estructuras establecidas como una alternativa -aunque riesgosa- para abrir brechas ‘democráticas’ en el aparato CT-CTM”.

Rubén Lozano, en la sección “Punto de Vista”, redondea lo que está cuadrado: “el sindicalismo institucional se disputa el poder con los sindicatos independientes y, a su vez, padece de serios conflictos internos. Ambos sectores -el institucional por asfixiante, y el independiente por su tendencia a desestabilizar el sistema- no se presentan como alternativas válidas para hacer frente a las tormentas laborales que se avecinan”. Sólo que el señor Lozano olvida por un momento que no son los sindicatos lo que tienen que enfrentar tales tormentas, sino en todo caso conducirlas y aún promoverlas. Pero él, en lo suyo, receta buenos Alka Seltzer para la mala digestión: “Efectivamente -dice- la consolidación de la democracia en el terreno político -vía la reforma política- debería tener su correlativo en el accidentado terreno sindical. De otro modo, la falta de válvulas se escape que permitan expresarse a las bases obreras mexicanas, podría producir fisuras irreparables”.