Carl Sagan: The Dragons of Eden. Speculations on the Evolution of Intelligence. Nueva York, Random House, 1977.

Ironías del Año Cósmico

Los Dragones del Edén. Especulaciones sobre la evolución de la inteligencia humana se abre con una aproximación breve, pero contundente, nada menos que el tema del origen del Universo y de nuestra presencia en el tiempo. Digamos que la fecha de partida es la explosión conocida como big bang, generadora de toda la materia y la energía del Universo, hace 15 mil millones de años. Si reducimos estos 15 mil millones de años a uno solo, cada mil millones de años de historia del universo corresponderían aproximadamente a 24 días de nuestro Año cósmico.

Los eventos de la historia de la vida orgánica conocida quedan comprimidos en unas cuantas horas de ese Año Cósmico: la Tierra empieza a existir a principios de septiembre de este Año, los dinosaurios surgen en la Navidad, las flores aparecen el 28 de diciembre, el hombre y la mujer nacen a las 10:30 pm del último día del año y toda la vida registrada del hombre ocupa apenas los últimos 10 segundos del 31 de diciembre: entre el despertar de la Edad Media y el presente apenas hay poco más de un segundo.

Dragones del Edén, es un brillante trabajo de divulgación sobre los genes y la evolución del cerebro en sus distintos componentes, como el complejo reptiliano, el sistema límbico y la neocorteza. Sobre su autor, Carl Sagan, Isaac Asimov ha escrito: “Sagan tiene la magia del Rey Midas, convierte en oro todos los temas que toca”.

Me interesa comentar aquí algunos aspectos del capítulo “Amantes y Locos” que Sagan dedica fundamentalmente a las diferencias entre el hemisferio izquierdo y el derecho del cerebro humano. Sagan apunta el hecho convencional de las clases de conocimiento que existen en el hombre: el intuitivo y el racional. Si consideramos la información contenida en nuestro material genético, el primero tiene una larga historia evolutiva. El segundo es de reciente adquisición: el pensamiento racional que puede articularse en un lenguaje hablado, apareció en el hombre hace unos cientos de miles de años. Existen personas que en una vida consciente son casi enteramente racionales y otras que son casi totalmente intuitivas: ¿Por que éstas dos maneras de pensar tan diferentes y tan poco integradas una a la otra?

La primera prueba de que estos dos modos de pensar están localizados en la corteza cerebral, viene de los estudios realizados en individuos que han recibido golpes en los lóbulos temporales del hemisferio izquierdo y han perdido o sufrido alteraciones en sus capacidades de leer, escribir, hablar o hacer operaciones aritméticas. Las lesiones de este tipo en el hemisferio derecho impiden la visión tridimensional de los objetos, el reconocimiento de figuras, la habilidad musical y el razonamiento holístico (capacidad integrada). Como se sabe, el reconocimiento de las caras, la memoria fisonómica, reside en el hemisferio derecho: los individuos que nunca olvidan una cosa, están realizando un patrón de reconocimiento en el lado derecho. Puede citarse el caso extraordinario de sujetos que sufrieron lesiones en el lóbulo pariental derecho y llegaron a ser incapaces de reconocer incluso su propia cara en el espejo o en una fotografía. Tales evidencias sugieren que las funciones descritas como “racionales” probablemente residan en el hemisferio izquierdo y los de tipo “intuitivo” en el derecho. 

El enimgático “cuerpo calloso” 

Sagan cita los experimentos de Roger Sperry (Instituto Tecnológico de California) con pacientes que sufren ataques continuos de epilepsia. Si a estos sujetos se les secciona el corpus callosum -el principal paquete de fibras nerviosas que conecta a los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro- se suprime una especie de tormenta neuroeléctrica que se propaga de un hemisferio al otro y se disminuye en forma sustancial la frecuencia y la intensidad de los ataques. Los pacientes con “cerebro dividido” tienen una conducta normal. Todo parece indicar que la función del cuerpo calloso es muy sutil: está formado por doscientos mil millones de fibras nerviosas que transmiten entre los dos hemisferios cerebrales varios miles de millones de bits de información por segundo. Pero nada se altera aparentemente cuando es seccionado. Ahora bien, debido a la forma en que los nervios ópticos auditivos están conectados, lo que percibimos con el lado derecho se procesa en el hemisferio izquierdo y lo que percibimos con el izquierdo, en el hemisferio derecho. La información establecida entre el cerebro y las extremidades está también cruzada. Así, por ejemplo: las instrucciones para la mano derecha, como por ejemplo escribir una frase, se procesan en el hemisferio izquierdo. (Por lo demás, en el 90% de los sujetos humanos los centros del lenguaje están en el hemisferio izquierdo).

Tomando en cuenta lo anterior, Sagan narra una serie de experimentos realizados por Sperry en relación a los estímulos que se le presentan a un sujeto que tiene los dos hemisferios cerebrales separados, por habérsele seccionado el cuerpo calloso. En un experimento típico, se le muestra al sujeto la palabra hat band proyectada en una pantalla, con el término hat en el campo visual izquierdo y el término band en el derecho. El sujeto informó verbalmente que vio la palabra band, pero no sabía qué impresión visual había recibido del hemisferio derecho. Al preguntársele que clase de band había leído, trató de adivinar y dijo que una jazz band. Sin embargo, cuando se le indicó al paciente que escribiese dentro de una caja y con su mano izquierda lo que había visto, garabateó la palabra hat. Por el movimiento de su mano, el sujeto sabía que había escrito algo, pero como no podía ver dentro de la caja y como la información no llegaba a su hemisferio izquierdo que controla la capacidad verbal, podía escribir pero no contestar la pregunta verbalmente.

Geometría, Música y Lenguaje

Otros experimentos de este tipo dieron resultados similares y todos indicaron que el hemisferio derecho tiene debilidad para la comunicación verbal; quedó además bien claro que en los pacientes con hemisferios separados (split-brain), cada uno de éstos apenas tiene idea de lo que el otro hemisferio ha aprendido. Se halló, por ejemplo, que la incompetencia para la compresión geométrica del hemisferio izquierdo es impresionante, ya que un paciente que tiene el cerebro separado y usa normalmente la mano derecha, sólo puede dibujar con precisión representaciones de figuras tridimensionales con su mano izquierda -la carente de experiencia-. Esta superioridad del hemisferio derecho en geometría no se restringe, al parecer, a las labores manuales ya que influye otros tipos de funciones relacionadas con la capacidad geométrica que no requieren de coordinación mano-ojo-cerebro. La capacidad manual en geometría parece localizarse en el lóbulo parietal derecho, en el lugar correspondiente al del lenguaje en el hemisferio izquierdo. Según M. S. Gazzaniga (Universidad del Estado de Nueva York), esta especialización hemisférica se establece porque el lenguaje se desarrolla en el hemisferio izquierdo antes de que el niño adquiera la competencia necesaria en artes manuales y visualización geométrica. De acuerdo con Gazzaniga, la especialización del hemisferio derecho para la competencia geométrica se debe a que la capacidad del hemisferio izquierdo ha sido dirigida, desde el principio, hacia el lenguaje.

Por otra parte, muchas de las labores físicas, incluyendo los deportes, parecen involucrar muy poco al hemisferio izquierdo. (Un buen truco en el tenis es preguntarle al oponente dónde coloca su dedo pulgar al tomar la raqueta: la atención que presta el hemisferio cerebral izquierdo, distrae al oponente del juego aunque sea por poco tiempo).

Gran parte de la habilidad musical es también función del hemisferio derecho, que permite memorizar una canción o una pieza musical, sin saber escribir notas musicales. La memorización es bastante compleja. Sagan cuenta haber asistido al ensayo que hacía una gran orquesta sinfónica de un nuevo concierto de piano. El director no repasaba la obra completa, se concentraba en los pasajes difíciles. Pero el solista había mencionado toda la pieza y podía empezar en cualquier parte que se le pidiera con sólo un breve vistazo a la partitura. Esta habilidad viene a ser resultado de una cooperación entre las funciones del hemisferio izquierdo y del derecho ya que es tremendamente difícil memorizar,por una parte, una pieza musical que nunca se ha oído y, por la otra, intervenir en cualquier parte de la partitura. En terminología de computación se diría que el pianista no sólo tenía un acceso secuencial a la composición sino también un acceso aleatorio. Por esta razón no puede subestimarse la cooperación que los dos hemisferios se proporcionan a través del cuerpo calloso del individuo normal, la cual es vital para las funciones del hombre.

Cerebro y Poesis

Hay pruebas de que la poesía es una función del hemisferio derecho. Hay casos de pacientes que después de haber recibido una lesión en el hemisferio izquierdo (la cual los deja sin habla) empiezan a escribir poesía por primera vez en su vida. Sería importante demostrar que estos datos sobre las diferentes funciones corticales de los hemisferios son aplicables también a individuos normales, pues originalmente se descubrieron en individuos con lesiones cerebrales. En este sentido, Ornstein y Galin, del Neuropsychiatric Institute de San Francisco, afirman que cuando las personas normales cambian sus actividades intelectuales de analíticas a sintéticas, el registro electroencefalográfico de los hemisferios cerebrales correspondientes, varía de la manera prevista. Es decir, cuando un sujeto hace mentalmente operaciones aritméticas, el hemisferio derecho exhibe las características del ritmo alfa de un hemisferio `ocioso’ o `inactivo’. Para explicar por qué estos sujetos han tenido mucho contacto con las funciones del hemisferio izquierdo y muy poco con el derecho, Ornstein sugiere que las funciones del hemisferio derecho se parecen a nuestra habilidad para ver las estrellas durante el día: el Sol es tan brillante, que las estrellas son invisibles aunque están presentes en el cielo. En forma similar las habilidades verbales del hemisferio izquierdo oscurecen nuestros conocimientos de las funciones intuitivas del hemisferio derecho, que debieron ser pura nuestros ancestros el instrumento principal de percepción del mundo.

Los sueños y el “observador”

Lo mismo sucede con los sueños, que según Sagan, tienen un carácter intuitivo. El “aspecto animal” del estado de sueño puede entenderse como una actividad del complejo reptiliano y del sistema límbico; la fuerte capacidad intuitiva ocasional, es un producto de la actividad del hemisferio derecho. Ambas actividades se llevan a cabo debido a que las funciones represivas del hemisferio izquierdo están, en gran parte, desconectadas. Erich Fromm llama a las fantasías del hemisferio derecho “el lenguaje olvidado” y argumenta la posibilidad de que son el origen común de los sueños, de los cuentos de hadas y de los mitos.

En los sueños estamos conscientes algunas veces de que una pequeña parte de nosotros está observando plácidamente, allá desde un rincón del sueño. Hay una especie de “observador”, que es el que ocasionalmente nos dice a la mitad de un sueño: “Esto es sólo un sueño”. Es él quien aprecia la unidad dramática de la trama del sueño finalmente estructurado, pero la mayor parte del tiempo está totalmente callado. En experiencias con drogas psicodélicas, la presencia de dicho “observador” se reporta como cosa común. Varias personas le comunicaron a Sagan que la diferencia entre la cordura y la locura en este tipo de experiencias, reside enteramente en la presencia continua del “observador”, o sea, una pequeña y silenciosa porción del despertar del consciente.

Durante una experiencia con marihuana, un sujeto informó sobre la extraña presencia de un “observador silencioso” -que no era parte de el mismo- y que respondía, con interés y ocasional sentido crítico, la imagen caleidoscópica de su sueño. “¿Quién eres tu?”, le preguntó el sujeto silenciosamente. “¿Quién quiere saberlo?” contestó el observador, llevando la experiencia a los linderos de una parábola de Sufi o Zen.

Otros pacientes adictos a la marihuana describieron que muchas veces mejoraban en la apreciación musical y artística, así como en su sensibilidad hacia la comunicación no verbal. Se sabe en cambio que la marihuana no mejora la habilidad para comprender a Ludwig Wittgenstein o a Immanuel Kant, para calcular la tensión de un puente o computar trasformaciones de Leplace. Se piensa más bien si no será posible que los Canabinoles (ingredientes activos en la marihuana) lejos de aumentar cualquier capacidad mental, simplemente suprimen la del hemisferio izquierdo. Y permiten así que salgan las “estrellas”.

De lo chueco y lo derecho

Finalmente, para reforzar aún más sus especulaciones sobre las funciones de los hemisferios izquierdo y derecho, Sagan aborda el tema de la polaridad del lenguaje. En todos los idiomas humanos, dice Sagan, se privilegian los “giros a la derecha”. La derecha se asocia con la legilidad y la masculinidad; la izquierda con la debilidad, la cobardía, la vaguedad de propósitos, la maldad y la feminidad. En inglés hay las palabras rectitude, rectify, righteous, right-hand man, dexterity, adroit (del francés a droite), rights, como en the rights of man (igualmente en español: los derechos del hombre) y la frase in his right mind (cuerdo). Inclusive ambidiestro significa, después de todo, tener dos manos derechas. Por otra parte tenemos sinister (casi exactamente como la palabra latina que se usa para izquierdo), gauche palabra francesa para izquierdo, gawky, gawk y left-handed compliment (cumplido insultante). El término ruso nalevo empleado para la izquierda, también significa subrepticio. En italiano mancino, para izquierda, significa también traicionero o engañoso.

Según la etimología, left procede de lyft que en anglosajón significa débil o sin valor. Right en el sentido legal, cuando se trata de una acción en relación a las reglas de la sociedad y right en el sentido lógico, cuando significa lo opuesto a lo erróneo, son parecidos en varias lenguas (correcto=recto=derecho). El uso político de derecha e izquierda parece originarse en el momento en que se levanta una fuerza política como contraparte a la nobleza. Los nobles fueron colocados a la derecha del rey y los “extremistas” a la izquierda. Los nobles quedaron a la derecha de la realeza puesto que el rey mismo era un noble; por lo tanto, el lado derecho ha sido la posición favorecida. Y aún en teología, como en política, se dice estar “sentado a la diestra de Dios”.

El alto contenido especulativo del libro de Sagan, que incomodará seguramente a muchos especialistas conocedores, no aparta de sus páginas la profunda intención de explorar las fronteras de la mente. El título, Los Dragones del Edén parece referirse metafóricamente a esa tierra incógnita de los sueños que, en lo avanzado de la noche, emergen como dragones atemorizándonos e invadiéndonos con fuertes emociones. Sueños que surgen de los sistemas reptiliano y límbico y que son partes primitivas de nuestro cerebro.

Raul Ondarza: Profesor titular de Bioquímica en la Facultad de Medicina de la UNAM y Coordinador General de Comités del CONACYT.