Naturaleza. Vol.9, 1978. Ciencia y Desarrollo, Vol. 4, 1978 

La divulgación científica puede enfocarse desde ángulos diametralmente opuestos: tan diferentes, en verdad, como lo son las dos instituciones que auspician y patrocinan estas revistas, la Universidad de México y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

La más reciente y ambiciosa, Ciencia y Desarrollo, es un cuaderno de casi cien páginas que sale bimensualmente, con un formato agradable y ágil. Normalmente trae unos seis artículos de fondo, un cuento, notas bibliográficas, entrevistas y comentarios de actualidad nacional e internacional sobre el acontecer científico. En un número reciente elegido al azar (enero/febrero 1978) encontramos una sección de entrevistas dedicada a los cuatro premios nacionales de la Academia de la Investigación Científica (tres páginas más un retrato por cada ganador); un artículo de Medina Pichardo sobre Skinner, incluyendo una entrevista al filósofo del conductismo americano; un breve curriculum de cada uno de los ganadores del Premio Nobel 1977 en Física, Química, Biología y Economía (olvidando mencionar las ocasionales incursiones en México de Ilya Prigogine, premio de Química); un breve y excelente artículo sobre las prioridades oficiales en materia de política del Canadá; una entrevista a Ruth Gall, investigadora en física espacial de la UNAM; un artículo sobre la migración de la mariposa monarca, por Elena Feder; un ensayo de Georgescu-Roegen sobre economía y entropía; otro de Thomas Kuhn sobre historia de la ciencia; una reseña de Santiago Genovés sobre una exposición en el Museo del Hombre de París; un cuento de ciencia ficción de Robert Silberg (1957); un calendario de reuniones y congresos para enero y febrero de 1978; y una reseña bibliográfica de Andrea Burg sobre un compendio clásico en medicina.

Aquí hay material de lectura seria de sobra, que va mucho más allá de la mera divulgación científica. El ensayo de Kuhn, escrito hace diez años para una enciclopedia, comprime en la forma más clara y crítica posible el campo de la historia de las ciencias desde sus albores hasta nuestros días. La conferencia de Georgescu-Roegen, aparentemente clara pero en realidad mucho más densa y poco convincente, está dirigida a un público de economistas. Ambos trabajos son un tanto añejos, lo que no afecta necesariamente su validez científica pera tiende a restar actualidad a la revista.

El artículo sobre Skinner merece un comentario aparte, porque contiene una entrevista a Skinner publicada en Excelsior en 1973, que revela el pensamiento de este personaje, medio experimentalista y medio gurú. Por ejemplo: “No hay nada natural acerca de la democracia, el compañerismo, el sentido de comunidad o alguna de esas cosas”. Le faltaba agregar “el amor”, ya que a fin y al cabo la reproducción humana también involucra aspectos culturales aprendidos. Resulta difícil tomar en serio a un charlatán de esta especie.

Por lo que hace a la revista Naturaleza, en primer lugar se trata de un cuaderno más delgado, unas 60 páginas a lo sumo y sin inserciones. En el número de agosto de 1977, elegido al azar, hay siete artículos firmados, una sección de noticias o novedades en el campo de la ciencia, y una página de juegos “para padres e hijos”. A diferencia de Ciencia y Desarrollo, todos los artículos y comentarios son originales, de fecha reciente y firmados por científicos mexicanos. Es preciso admitir sin embargo que el estilo de Ciencia y Desarrollo resulta más ágil, más “periodístico” y por lo tanto más ameno.

La sección de noticias del número que nos ocupa abarca una gran variedad de temas: desde la colonización del cosmos hasta los quarks, pasando por el problema de cómo prevenir la extinción de las ballenas y detectar los cancerígenos. Estas noticias provienen de diferentes servicios informativos principalmente de los Estados Unidos, de la URSS y de la NASA, pero su redacción está a cargo de especialistas y no de periodistas, como en el caso de Ciencia y Desarrollo. Hay comentarios divertidos y en ocasiones agudos: por ejemplo, en relación a los recientes ataques contra la “teoría de las catástrofes” del matemático René Thom, que aún no llega a México, comenta el editorialista que “nuestra lentitud en aprender cosas nuevas se convierte en una clara ventaja al no tener que olvidarlas cuando han sido probadas erróneas”.

Entre los artículos de opinión encontramos la proposición de Daniel Reséndiz sobre cómo estructurar una política de desarrollo tecnológico en México; un análisis crítico de la Facultad de Ciencias de la UNAM, alarmante y profético, por Salvador Malo; y una ponencia de Carlos Larralde y Carlos Huitrón sobre la necesidad de crear una revista mexicana de circulación internacional en el campo de la biología. Entre los artículos de interés general tenemos una original discusión de la obra de Gauss, escrita por Luis Estrada en conmemoración del bicentenario del nacimiento del gran científico alemán; un artículo polémico de Guillermina Yankelevich, sobre la falta de base biológica del concepto político de igualdad; un trabajo de investigación sobre la situación de la gerontología en México y en el mundo, por Gustavo Martínez Zedillo y un artículo de divulgación de Silvia Bravo, sobre los rayos cósmicos. Finalmente Fernando Broder y Jorge Flores nos ofrecen construir un pez que se mueve en un jarro de agua a partir de una cáscara de huevo y una bolsita con municiones. Lástima que este artículo esté ilustrado con un viejo grabado que muestra unos instrumentos complicados que nada tienen que ver con el juguete descrito.

La investigación de Luis Estrada sobre Gauss es sumamente valiosa, aunque se refiere exclusivamente a sus contribuciones al electromagnetismo. Es natural que Naturaleza careciera de espacio para abarcar la inmensa obra de este genio. Personalmente me hubiera gustado que se hiciera referencia siquiera de paso, a sus grandes contribuciones matemáticas tales como los fundamentos de la teoría de la probabilidad. En cuanto al artículo de Guillermina Yankelevich, se lee con facilidad y agrado aunque su tesis no llega a plantearse claramente. Habla por ejemplo, de “la reciente tendencia a la llamada igualdad”, como si se tratara de alguna moda pasajera.

Si quisiéramos intentar una comparación entre Naturaleza y Ciencia y Desarrollo, tendríamos que destacar ante todo algunas similitudes de carácter positivo: ambos ofrecen al lector mucho más que la dieta blanda de artículos de divulgación que encontramos en la mayoría de las revistas del género. Hay material de reflexión seria y de estudio en ambas revistas. En lo negativo, es forzoso anotar que ni Ciencia y Desarrollo ni Naturaleza han logrado desarrollar una línea editorial definida, y un estilo propio. Naturaleza está publicada por científicos que escriben en un estilo ligeramente condescendiente y pedante, como dirigiéndose a un grupo de alumnos de nuevo ingreso en la Universidad Ciencia y Desarrollo cuenta con un cuerpo de redactores profesionales cuyo estilo a base de recetas aprendidas en escuelas de periodismo, tiende a aproximarse peligrosamente al del “Reader’s Digest”. Debido a las características anotadas, lo mejor de Ciencia y Desarrollo son las traducciones y lo mejor de Naturaleza, los artículos de opinión.

Resulta fácil imaginarse que ambas revistas pudieran incrementar considerablemente su atractivo y por lo tanto su circulación. Para ello sería preciso que Naturaleza tomara más en serio su papel como revista de opinión por y para la comunidad científica mexicana; mientras Ciencia y Desarrollo tendría que compenetrarse más íntimamente de la realidad en que vive, piensa y sufre el científico en el México de hoy. Ambas metas me parecen alcanzables. No quiero decir que Ciencia y Desarrollo deje de publicar cuentos y traducciones, ni que Naturaleza desdeñe las investigaciones serias y relevantes de interés general o de gran contenido informativo. Me parece que estos géneros tendrían cabida en principio en ambas revistas. Pero ello no está reñido con una línea editorial más explícita. Por ejemplo, me gustaría ver que Naturaleza abordara en forma editorial el problema del nivel académico en la docencia, que concierne a todos los lectores de la revista. De la misma manera sería útil que Ciencia y Desarrollo se enfrentara al problema de la relación entre la comunidad académica y el Gobierno o la administración pública en general.