Gaceta Médica de México. Organo Oficial de la Academia Nacional de Medicina. 1864-1978. Unidad de Congresos del Centro Médico Nacional, Bloque B, tercer Piso. Av. Cuauhtémoc 330, México 7, D. F.

En 1864, como una de las expresiones -todavía poco estudiadas- de la corriente de ilustración que acompañó al Imperio de Maximiliano, la Comisión Científica organizó una Sección de Medicina que un año después se independizó para formar la Sociedad Médica de México, más tarde Academia de Medicina. Con una persistencia poco usual, la Academia supo sobrevivir a múltiples cambios políticos y mantener, con algunas cuantos excepciones, una reunión semanal de información y discusión. Fue por la abundancia de los materiales presentados en dichas reuniones que, en el mismo año de 1864, se decidió dar “a luz un periódico con el título de Gaceta Médica de México, en la que se publicaron todos sus trabajos (de la Academia) incluso un resumen de la parte científica de sus actos y los que más interesen a la ciencia”.(1) Así el 15 de septiembre de 1864 apareció el primer número de la nueva revista.

Los antecedentes de la Gaceta dentro del periodismo médico de México se remontan al Diario Literario de México que, según Germán Somolinos D’Ardois,(2) fué el primer periódico donde se presentaron cuestiones relativas a la ciencia físicas y naturales. Dentro del campo específico de la medicina, la primera revista, aparecida en 1772, llevó el título de Mercurio Volante con noticias importantes y curiosas sobre varios asuntos de física y medicina. Redactado por José Ignacio Bartolache, este semanario alcanzó a ver únicamente dieciséis números. Al Mercurio volante… siguieron varias publicaciones, periódicas, todas ellas de vida efímera: Higia, primer “periódico de salud” del México independiente, publicado durante el año de 1833 por dos médicos franceses; el Periódico de la Academia de Medicina de México (sic) revista de la primera Academia, antecesora de la actual, de 1836 a 1843 inició un nuevo estilo en el periodismo médico, consistente en publicar materiales eruditos en detrimento del enfoque de divulgación que había caracterizado a las publicaciones anteriores; el Periódico de la Sociedad Filoiátrica, continuación del Periódico de la primera Academia, que sólo alcanzó dos volúmenes, el Periódico de la Academia de Medicina, órgano de la segunda Academia, creada en 1851, sustituido poco después por La Unión Médica; finalmente, el boletín del Cuerpo Médico Militar, cuya existencia es puesta en duda por algunos historiadores.(3)

Desde sus orígenes, Gaceta Médica de México aspiró a ser la vanguardia de la expresión de las ideas, los conocimientos y las polémicas generadas por la medicina mexicana. Así en el Prólogo del primer número de la revista, el doctor Miguel F. Jiménez señalaba: “Ninguna bandera especial defenderá la Gaceta sino que ella será un reflejo fiel del movimiento de las ideas en el orden científico, no sólo de la Medicina propiamente dicha, sino de los otros ramos que le pertenecen…”(4) Desde el primer artículo publicado -un estudio experimental de los efectos de la altitud sobre la respiración, por un médico francés que seguramente los había padecido en cuerpo propio- hasta los más recientes trabajos, los materiales de la Gaceta, han reflejado la evolución de los conceptos médicos dominantes en diversas épocas. Más aún, su carácter de revista general le ha permitido destacar entre la profusión de publicaciones superespecializadas que en los últimos años han invadido el mercado nacional.

Los problemas financieros que desde su fundación encontró la Gaceta, sobre todo en una época en que no existían grandes compañías farmaceúticas que hicieron de las publicaciones científicas un vehículo de publicidad comercial, fueron siempre una pesada carga. Las medidas que se tomaron para enfrentarlos no dejan de llamar la atención. Así por ejemplo, el 10 de mayo de 1871 apareció el siguiente anuncio: “Se autoriza al señor Hidalgo Carpio (tesorero de la Gaceta) para que gaste mensualmente $ 4.00 en un billete de la lotería de $ 20,000.00 para que si saliese, la Sociedad pueda disponer de una cantidad respetable.”(5)

Si bien con ésta y otras medidas la revista pudo ir sobreviviendo económicamente, siempre existió otro problema quizás más grave: por su contenido erudito y por su corto tiraje, la Gaceta vio limitado su espectro de lectores o pequeños grupos de iniciados, al margen del grueso de los médicos. A pesar de ello, no fue sino hasta 1977 cuando -quizás como resultado del explosivo crecimiento cuantitativo de médicos y de revistas que marcaba aún más el aislamiento de la Academia y de la Gaceta- se empezaron a tomar medidas para ampliar la cobertura de la publicación. Así, a partir del número de enero del presente año, se inició un “programa de difusión masiva de la revista”: el formato cambió para adoptar un tamaño más cómodo; la portada se hizo menos austera y empezó a presentar el contenido del número; el tiraje aumentó de unos 1,000 a 25,000 ejemplares; aparecieron nuevas secciones de atractivo para los médicos, como monografías, resúmenes de diagnóstico y terapéutico y reseñas de nuevos medicamentos; se incluyó una presentación del editor donde se invita a los médicos mexicanos a enviar contribuciones científicas y correspondencia.

El último número de la Gaceta permite constatar la doble tendencia, manifiesta desde sus orígenes, a presentar materiales provenientes de una gran variedad de campos médicos y a ser la vanguardia en la difusión de las tendencias novedosas de la medicina. Así, en dicho número coexisten artículos sobre procedimientos diagnósticos muy complejos e informes sobre enfermedades poco frecuentes con un trabajo de corte histórico y otro más sobre los vínculos entre la medicina y el surrealismo. Por lo que respecta a la segunda tendencia, el mismo número presenta los materiales de un simposio donde por primera vez en México se trató lo que constituye el campo más reciente de la investigación médica: la investigación de servicios de salud, esto es, el estudio científico ya no de las enfermedades o de las condiciones de salud, sino de las formas que una cierta sociedad produce para atender la salud de su población.

A 114 años de su fundación, Gaceta Médica de México representa una aventura editorial prácticamente sin paralelo en ningún campo de la actividad profesional de nuestro país. En medio de una explosión de publicaciones críticas, una revista que sepa mantener sus páginas abiertas a los problemas sociales de la medicina contemporánea podrá seguir ocupando, sin duda, ese espacio singular.

Notas

1. Citado en Fernández del Castillo, F.: “Los cien volúmenes de la Gaceta Médica de México.” Gaceta Médica de México, vol. 100, No. 12, diciembre de 1970, p. 1214

2. Somolinos-D’Ardois, G.: “La Gaceta Médica de México, en el periodismo médico mexicano de los últimos cien años”. Gaceta Médica de México, vol. 100, No. 1, enero de 1970, p. 15.

3. Ibid., pp. 15-38.

4. Citado en Fernández del Castillo. F.: Op. cit., p. 1215. 

5. Ibid., p. 1216.