Un mundo sin escuelas.

(Trad. Marco Antonio Pulido). México Editorial Nueva Imagen 1977; 203 pp.

Pretenciosamente anárquico, éste sugestivo título ampara una recopilación de 10 artículos que otros tantos estudiosos de la educación nos regalan sobre lo que Louis Althusser, con tanta preocupación, señala como el principal aparato de reproducción ideológica del sistema social: la educación escolar institucional.

Sumándose a Iván Illich, connotado investigador nacido en Viena en 1926, autor de Deschooling Society (1971) y confundador del Centro Intercultural de Documentación de Cuernavaca, Herbert Gintis, Colin Greer, Sumner M. Rosen, Judson Jerome, Arthur Pearl, Roy P. Fairfield, Maxine Greene, Neil Postman y Ronald Gross, todos ellos educadores de reconocida capacidad y prestigio en los Estados Unidos, critican, comentan, analizan y contribuyen con su opinión a enriquecer la interesante polémica sobre las perspectivas viables para estructurar una sociedad “desescolarizada”.

El debate se inicia con la exposición de Illich. (Después de la escuela ¿qué?, aparecida en la revista “Social Policy” en 1971) sobre la educación formal y sus “invisibles” efectos en la sociedad, su papel como jerarquizadora social a través de sus títulos y certificados que de hecho producen una sociedad estratificada. La educación, para Illich, es una institución enajenante que hace del aprendizaje una actividad especializada, lo divorcia de la vida plena, acartona y encasquilla la instintiva curiosidad del hombre; es la gran programadora que a través de sus mecanismos autoritarios inicia al individuo en la tolerancia al medio institucional que lo cerca, en la pasividad y la conciencia acrítica.

De este recomendable conjunto merecen destacarse las colaboraciones de Herbert Gintis, Arthur Pearl y Roy P. Fairfield, especialmente del primero, que además de demostrarnos que si bien los planteamientos de Illich pueden ser revolucionarios, de ninguna manera son novedosos, paralelamente critica con acierto la metodología empleada por Illich, dejándonos la sensación de que algunos de las contundentes conclusiones de éste son un tanto temerarias.