Arquitectura. Nunca tuve duda de elegir mi profesión, siempre quise ser arquitecto. No tengo parientes que se dediquen a la arquitectura, nadie influyó en mi elección. Ahora está de moda tener dudas vocacionales, todos los jóvenes las tienen, pero no fue mi caso. Aunque debo reconocer que la pintura me acercó a este arte.

Boulleé. Me gusta una frase de Étienne-Louis Boullée que dice: “Hay que dejar un poco el compás por la pintura”. Es bastante misteriosa, pero muy sugerente. Significa introducir el misterio de la pintura, de la poesía que se hace con pintura en la arquitectura: incorporarle a la rigidez del trazo geométrico lo artístico de la plástica. Boullée fue un tratadista del siglo XVIII que fue muy respetado por la calidad que le imprimía a su trabajo y también se caracterizó por sus utopías. En una época en la que no tenía trabajo, se dedicó a hacer dibujos de arquitectura casi fantástica, eran diseños irrealizables; hizo cosas que se asemejan al gran arco de París, pero ciento cincuenta años antes de su construcción.

Ciudad Universitaria. Desde los años setenta hasta la fecha el lenguaje arquitectónico se ha vuelto plural. Cada arquitecto tiene un lenguaje distinto. Esto lo podemos notar cuando se construyen edificios juntos porque ya no existe esa similitud propia de anteriores épocas. Un ejemplo de esta familiaridad entre las construcciones es Ciudad Universitaria. La realizaron más de cuarenta arquitectos y, sin embargo, existe parentesco entre un edificio y otro, a pesar de que ya viéndolos con detalle hay diferencias profundas, en el fondo son una gran familia o un conjunto de primos hermanos. El proyecto original del campus de Ciudad Universitaria lo desarrollé junto con Armando Franco y Enrique Molinar.

Dedos cruzados. Siempre que hay un sismo mis dedos están cruzados para que no le pase algo a alguna de mis obras. Hay cosas que están fuera del alcance de uno y esa es una de ellas. Las exigencias de cálculo que existían antes de 1985 eran la mitad de las que se requieren ahora. Ahora se pide que el edificio resista el doble de lo que se permitía, antes del sismo del 85. Debemos entender que los edificios se cayeron no porque estuvieran mal calculados, sino porque su estándar de cálculo era la mitad y nunca dejó de cumplirse el reglamento. Nadie esperaba temblores de tal magnitud. En cierta forma, la responsabilidad ha variado: la relación que el arquitecto tiene con el técnico, con el calculista, debe ser mucho más estrecha. Después del sismo de 1985 nuestra relación con los ingenieros es más precisa, sin ninguna banalidad.

Enrique Norten. En el Centro Nacional de las Artes cada uno de los arquitectos convocados hizo lo que quiso en el proyecto, sin que una construcción tuviera relación con otra. Fueron lenguajes distintos. Lo que yo hice no se parece a lo que edificó Legorreta y tampoco a lo de Enrique Norten: los objetos que producimos son totalmente distintos. Dicha situación se ha ido presentando en la gran mayoría de las ciudades, más que la uniformidad prevalecen los contrastes. Estos contrastes prevalecen en la arquitectura de nuestra ciudad.

Figuras geométricas. Considero inevitable que las formas abstractas, la síntesis y la fuerza de las figuras geométricas provoquen un choque entre las personas. Además, sin ese componente de agresividad, de ruptura, el arte moderno no sería el mismo.

Generación. Si observamos la historia de una ciudad veremos que siempre ha estado en función de cada generación. Si un señor se muere le hereda su casa al hijo y éste último le hace cambios o la reconstruye, y así es lo que le ocurre a la ciudad. Y eso repetido en todas las familias es precisamente el cambio que va surgiendo; a veces sólo le hacen modificaciones, otras la tiran totalmente.

Hanne Meyer. La tendencia arquitectónica de Meyer era más estricta, para él la arquitectura debía convertirse en máquina y seguir inconscientemente los dictados de una implacable economía. Como todo artista propio de su época, decía que el arte no existía: “Hay que matar el arte”, ese era el grito de muchos dadaístas y ultraístas de la vanguardia. Meyer aseguraba que con la pura técnica se lograrían resolver las necesidades del hombre y además, negaba la existencia de la composición y es todo lo contrario: la composición es la que arma el espacio del hombre. Hanne Meyer hizo dos o tres edificios en su vida y proyectos maravillosos que son considerados como piezas únicas de arquitectura muy complicada.

Instituciones. Las instituciones reciben un edificio, ven si es reciclable para entonces hacer cambios y si no es, lo tiran y construyen otro. Lo importante en una ciudad es lo que se construye al destruir.

Jardines. Los proyectos de Le Corbusier, en Francia, no se hicieron porque él se proponía destruir todo lo viejo y construir nuevas ciudades. El plan que Le Corbusier tenía para el centro de París era destruir todo, dejar sólo los monumentos entre jardines y edificios nuevos. Esto hubiera sido un horror. En lo que se refiere al cambio urbanístico, sus ideas consistían en simplificaciones muy violentas; no obstante, como creador de un objeto arquitectónico, como diseñador de edificios, era un genio.

Kalach, Alberto. Hace casi dos décadas, Alberto Kalach y yo nos  propusimos recuperar los lagos que convivieron armoniosamente con los aztecas, y que desde la Colonia y sobre todo en fechas recientes nos hemos empeñado en agotar. Vuelta a la Ciudad Lacustre no es una idea nostálgica: es un proyecto concreto de Futura Desarrollo Urbano en el que han participado muchas disciplinas y que no hemos dejado de actualizar. Es un proyecto totalmente factible que propone una infraestructura —con un nuevo manejo del agua—, que nos reconcilia con la geografía que habitamos, dañada y olvidada por una inercia que heredamos de la Colonia.

Le Corbusier. Una figura importante en mi vida ha sido Le Corbusier, fue mi maestro. Para él la organización espacial siempre fue jerárquica, sus prismas y volúmenes están estructurados a la manera clásica tripartita: basamento, cuerpo y remate. Tanto en la tendencia de Meyer como en la de Le Corbusier existía la convicción de que el espacio resultante es un producto estrictamente funcional y las formas que lo envuelven derivan de la aplicación rigurosa  de las nuevas técnicas de construcción.

Mario Pani. Trabajé con Pani en la creación del multifamiliar Miguel Alemán, en los años setenta, y en otros proyectos. Es lamentable cómo se ha dado un giro a la vivienda popular. No me explico por qué se deterioró tanto la vivienda popular en los años cincuenta y sesenta. En México este tipo de arquitectura es desagradable y carece de imaginación. Se crean áreas despersonalizadas en donde nadie siente que el lugar es suyo. Esto remite a situaciones de desorden social, se forman bandas, la realidad es triste.

Nadie. La arquitectura no se hace sola. Tiene gente que la trabaja atrás, siempre. Pero yo no quiero hablar de nadie porque algún nombre se me va a olvidar. Siento que la arquitectura en México está mucho mejor que en los sesenta.

O’ Gorman, Juan. Cada vez que yo me encontraba con él, a él le alegraba y yo me alegraba también. Charlábamos horas y eso sucedía cada año o una cosa así, fue estupendo. Juan es el padre del modernismo en México, sin lugar a duda.

Poética. Hay una frase de Le Corbusier que incluí en mi libro Retrato de un arquitecto con ciudad: La arquitectura existe cuando hay emoción: “La arquitectura existe cuando hay emoción poética”.

¿Qué sucede cuándo la sociedad rechaza cambios? El arte moderno siempre ha tenido ese problema. Se ha planteado como una especie de divorcio del gusto normal y se dice que lo único que desea es agredir. Para la gente que tiene un gusto burgués, el arte moderno se plantea en contra de ellos. Ese componente agresivo del arte moderno se ha acabado, por eso creo que el Movimiento Moderno, después de casi un siglo, no ha terminado.

Retrato de un arquitecto con ciudad. En ese libro señalo que creación y destrucción son el complemento de una ciudad viva. Lo importante en una ciudad es que se construya al destruir, que sustituya bien a lo que se desplaza. En México lo que estamos sustituyendo no es tan bueno como lo que estaba. Por ejemplo, la arquitectura moderna del Centro Histórico que, ha reemplazado otras construcciones, ha sido mal diseñada, se ve triste y parece hecha de materiales de poca calidad. Hay que renovar pero con talento, no como lo se ha hecho. En ocasiones se tira una casa-joya del siglo XVIII y esto conduce a una pérdida de una pieza arquitectónica de gran valor. Se debería de solicitar el apoyo de quienes ya probamos tener talento o proponer un concurso para así fomentar la creatividad.

San Carlos, Academia de. Al contemplar los edificios viejos del Centro Histórico de la Ciudad de México, recuerdo haber entrado a varios patios, recorrerlos y maravillarme. Esa fue la primera emoción en cuestión de arquitectura que tuve. No sé cuál de los patios fue el que me impresionó más, creo que el de la academia de San Carlos.

Temblor de 1985. Antes y después del sismo, la manera de construir edificios era otra.

Uniformidad. Como arquitectos nuestra labor consiste en crear armonía con uniformidad. La sociedad nos está permitiendo expresar una variedad de formas.

Vivo.  Auténticamente vivo en el presente, no me interesa otra cosa más.

Y también he dedicado parte de mi tiempo a la pintura y escultura.

Zabludovsky, Abraham. Trabajé en varios proyectos con él, fue mi amigo y cómplice en varias obras. Hicimos muy buena mancuerna en el edificio de El Colegio de México, el Museo Rufino Tamayo, la Universidad Pedagógica Nacional, la remodelación del Auditorio Nacional, entre otros.

 

El texto está compuesto por fragmentos de entrevistas que Sánchez Ambriz sostuvo con el arquitecto.