Eje Central, entre Avenida Juárez e Independencia.
Aquí estuvo el olvidado convento de Santa Brígida, demolido en 1933 para ensanchar esta avenida.


En 1933 la necesidad de “resolver” los problemas del tránsito provocó el ensanchamiento delirante de calles y avenidas. La piqueta nos robó varios monumentos históricos irrepetibles.

Ese año el urbanista Carlos Contreras proyectó San Juan de Letrán como una avenida que atravesaría la ciudad de norte a sur, y uniría Tlalnepantla con la carretera a Cuernavaca.

Se decidió que el lado poniente de la avenida sería totalmente arrasado. De ese lado de la calle se encontraban el Hospital Real de Naturales, la misteriosa capilla dedicada al Divino Salvador (donde funcionó la redacción de El Siglo Diez y Nueve), y el templo y convento de Santa Brígida, la última orden contemplativa de la Nueva España. Eso es lo que perdimos.

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Ilustración: Kathia Recio

En 1670 el contador Francisco de Córdova Villafranca solicitó a la corona española que le dejara fundar un convento de religiosas recoletas de Santa Brígida, y para tal fin ofreció las casas donde habitaba con su esposa, a las orillas de la ciudad. El permiso tardó 70 años. El matrimonio había pasado a mejor vida cuando las primeras seis religiosas se instalaron en el convento.

La portada del templo de Santa Brígida fue considerada por Justino Fernández como única en la arquitectura colonial. Con pilastras dóricas, gárgolas de rica talla y una imagen de la Virgen con el niño en brazos, poseía una ondulante sensación de movimiento.

Tras la Reforma, el convento fue convertido en cárcel militar. Ahí fueron encerrados Mariano Salas y otros generales que sirvieron a la intervención francesa. El edificio se usó luego como colegio y sede de la Casa del Obrero Mundial. El templo siguió abierto al culto hasta el día de su demolición. Fue uno de los más favorecidos por las clases altas, que celebraban ahí rimbombantes casamientos.

De todo eso, hoy sólo queda un puñado de viejas fotografías.

 

Héctor de Mauleón
Escritor y periodista. Autor de Roja oscuridad. Crónica de días aciagos, La ciudad que nos inventa, La perfecta espiral y El derrumbe de los ídolos, entre otros libros.