Calle de Gante.
Esta calle nació en 1861: fue abierta sobre el viejo cementerio del convento de San Francisco.


Elegante y peatonal, esta es una de las vías más jóvenes del Centro. No posee ni de lejos la misma antigüedad que las calles trazadas en 1522 por Alonso García Bravo. Surgió apenas en 1861, cuando el convento de San Francisco fue fraccionado y vendido a particulares.

Motolinía informa que la construcción de la iglesia de San Francisco, “la primera que hubo en la ciudad después de la Iglesia Mayor”, inició en el lejano 1525 sobre los terrenos donde había existido la Casa de las Fieras: el célebre zoológico de Moctezuma. Con el tiempo, el convento llegó a convertirse en uno de los más grandes del continente: un “convento de conventos”: una pequeña ciudad. Conocerlo le llevó a uno de los virreyes un día completo: poseía 300 celdas, comedor para 500 personas, 11 espléndidas capillas y una extensa y misteriosa biblioteca de la que sólo se conservan algunos tomos. A lo largo de su superficie se desplegaban huertos y jardines. Junto a su muro oriental corría el cementerio de los frailes, donde los religiosos fueron enterrados por más de tres siglos.

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Ilustración: Kathia Recio

El convento fue desalojado el 18 de diciembre de 1860. La demolición no dejó piedra sobre piedra: sólo se salvaron el claustro, el templo principal y la capilla del Calvario. En el sitio donde estuvieron el cementerio y el templo de San José de los Naturales se abrió a saco la calle de Gante, bautizada así en honor de uno de los tres primeros franciscanos que llegaron a la Ciudad de México: Pedro de Gante.

En aquellos años terribles en que los edificios que habían acompañado la vida de la ciudad se convertían en escombros y en polvo, el viejo claustro fue alquilado al circo Chiarini. Donde un día estuvieron las viejas capillas se abrieron casas, tiendas, comercios.

Se cree que la Malinche murió en el convento de San Francisco y que fue enterrada en el cementerio. Hay una magia extraña en todo ello. Acaso pisamos sus huesos al transitar por esta calle, pequeña, apenas arbolada.

 

Héctor de Mauleón
Escritor y periodista. Autor de Roja oscuridad. Crónica de días aciagos, La ciudad que nos inventa, La perfecta espiral y El derrumbe de los ídolos, entre otros libros.

 

2 comentarios en “Calle de Gante

  1. Upss, es mi calle favorita cada que tengo oportunidad me siento en sus jardineras , y disfruto la sombra de los árboles, dan tranquilidad