El embalsamamiento de Maximiliano

Maximiliano, el trágico. Su cuerpo fue recogido a las siete de la mañana con cinco minutos del 19 de junio de 1867. Lo envolvieron en una sábana y lo depositaron en un ataúd corriente. Nadie había reparado hasta entonces en su estatura: sólo hasta que intentaron meterlo en el féretro se descubrió que el emperador era demasiado alto, que sus pies no cabían.

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