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En esta conversación, el embajador emérito y ex diplomático de carrera brasileño, Luciano Osorio Rosa, hace un recorrido por los difíciles y polémicos pasos de Petrobras, la empresa petrolera nacional por excelencia de Brasil, hasta llegar a los actuales escándalos de corrupción que han sacudido la imagen de esta paraestatal, empresa líder que llegó a ser considerada como una de las mejores en el mundo.


El embajador Luciano Osorio Rosa fue pieza clave en una época en donde el petróleo se convirtió en uno de los temas más importantes de la agenda mundial, pues donde había petróleo… había poder. Fue agregado diplomático y embajador en varias ciudades y países: Roma, Egipto, Libia (guerra y crisis del petróleo, 1973-1975), Bruselas, Holanda, Argentina, Buenos Aires (épocas de Mercosur), Mozambique (embajador), Hungría (embajador) y nuevamente en Libia (posguerra). En la siguiente entrevista da las claves del camino petrolero que ha seguido Brasil

petrobras

 

¿Qué hubo antes de Petrobras, la gran paraestatal brasileira? ¿Cómo era la situación de las empresas petroleras, si es que las había?

En Brasil, desde el siglo XIX, hubo empresas particulares que buscaban petróleo, cuyos costos para hacerlo eran muy elevados y casi nunca encontraron nada importante. En los años 30 hubo una polémica inmensa sobre el tema del petróleo. Un debate en donde se reafirmó que la conciencia petrolera de la nación era indispensable y que en el futuro iba a ser mucho más importante aún.

Surgieron dos corrientes ideológicas. Una representada por el escritor Monteiro Lobato, famoso por toda una serie de libros para niños, particularmente. Él escribió uno muy diferente: El escándalo del petróleo y del hierro. Fue un libro en donde habló sobre cómo en Estados Unidos, al darle su verdadera importancia al petróleo, ésta provocó curiosamente una gran producción de hierro en ese país; y que si ésta había surgido así en un país que gozaba de un enorme territorio como Estados Unidos, pues que era imposible que en el de Brasil no hubiera yacimientos de petróleo, por ejemplo. Por eso, en su libro asumía una abierta postura para que empresas privadas buscaran petróleo en territorio brasileiro, para que se lograra la misma industrialización y progreso que habían surgido en el país norteamericano.

La otra corriente que surgió fue una muy influenciada por dos tipos de ideologías: la ideología de izquierda, que era una minoría que afirmaba que las empresas extranjeras sólo querían nuestro petróleo y nuestros recursos, que sólo querían explotar al país. La otra, que muchas veces se olvida, fue una ligada al fascismo. Y es que el fascismo en aquella época se contempló seriamente como una alternativa real frente al comunismo y al capitalismo. El fascismo, en principio, subrayaba el papel social del Estado en el desarrollo económico, mismo con el que se pensaba que los países lograrían un nivel de progreso bastante importante y socialmente mucho más armónico.

Así, todos estos elementos tuvieron gran eco y penetración en Brasil en muchos ámbitos, incluyendo el militar y el intelectual. Al final, todos terminaron por aceptar que el petróleo era un bien estratégico pero que no podía ser dejado en manos privadas, por la voracidad de las mismas y porque se dejó sentir una cierta conciencia de lo nacional al respecto.

¿Por qué surgió esta conciencia?

En 1938, con la nacionalización de varias cosas, como los ferrocarriles y la industria petrolera en México, el presidente Cárdenas se volvió un referente concreto de las bondades de esta acción frente a los intereses extranjeros no sólo en su país sino en toda nuestra región.

Esto definitivamente tuvo un gran eco en Brasil. Cuando se dio esta ola nacionalizadora en México, en aras de favorecer los intereses de la nación y del Estado, para no dejar que el petróleo, en este caso, siguiera siendo explotado por empresas extranjeras, la acción nacionalista tuvo un insuperable antecedente concreto, por lo que reforzó aún más la idea de la identidad nacional en Brasil. Ya no era más solamente un discurso. México, un país igualmente enorme, por lo demás, y encima pegado a Estados Unidos, lo había logrado; había dado el gran salto. Había logrado una unidad nacional en torno al petróleo como nunca antes se había visto en ningún otro país del continente.   

Acá se dijo “Miren, si México pudo… ¿por qué Brasil no?”. Tanto que, cuando Cárdenas funda PEMEX, el gobierno brasileiro decidió entonces encargarle al Consejo Nacional del Petróleo la supervisión de la responsabilidad de todas las investigaciones petroleras. Si no mal recuerdo, quien estuvo al frente de este Consejo fue un general jubilado, con mucho prestigio en las filas militares, de corte nacionalista. Recordemos que el contexto era ese. La población brasileira estaba dividida entre los nacionalistas y los entreguistas.

Así que, siguiendo el ejemplo de PEMEX, se hicieron varias cosas acá. Surgió este Consejo Nacional del Petróleo. En 1939 se encontró petróleo por primera vez en cantidades comerciales en Bahía. Fue como una gran y oportuna sorpresa. Hubo mucha fiesta, pues la gente de inmediato relacionó la idea nacionalista y sus recién creados organismos con estos primerizos resultados.

Viene la Guerra Mundial y el tema del petróleo se deja un poco de lado, sobre todo por el racionamiento de combustible y demás. Cuando la guerra llega a su fin, vuelve el tema. El entonces presidente Dutra convocó a un congreso para dar forma a un estatuto del petróleo que permitiría a la iniciativa privada buscar crudo.

Se dio una reacción pública enardecida e increíble. Salieron los estudiantes, los intelectuales, las universidades y demás a las calles, unidos todos bajo un solo lema “El petróleo es nuestro”.

Como con el caso de México no hace mucho, cabe mencionar.

Acá los estudiantes y los muchachos pintaban todas las paredes con ese lema “El petróleo es nuestro” y se dio una polarización en torno de éste que duró siete… ocho años. Para el caso particular: o se estaba a favor de que el petróleo fuera nuestro o no. Así de sencillo. Esto sucedió entre 1946-1954. Esta campaña tuvo un gran éxito, por lo que la idea nacionalista se profundizó.

El presidente Vargas (1930-1945), que regresó para serlo de nuevo en 1951, presentó una ley ante el Congreso que establecía ya el control del Estado sobre la producción y la exploración del petróleo. Y una vez en el Congreso, adquirió tintes más radicales, al otorgarle al Estado el monopolio sobre todas las actividades relacionadas con el petróleo. Y cuando digo todas las actividades me refiero a todo lo relacionado con el recurso: la comercialización, la investigación, la distribución en todas sus formas, establecimiento de precios, etcétera.

Así las cosas, las empresas foráneas que ya estaban en Brasil cumpliendo algunas de estas funciones siguieron aquí, y tuvieron que respetar el hecho de que el único que podía exportar, refinar e importar el crudo era el gobierno.

De este contexto concreto surge PETROBRAS (1953), quince años después de PEMEX.

Y tal vez, contrario a lo que pasó en México, acá hubo más problemas graves, por llamarlos de alguna forma, pues no había técnicos ni preparados ni suficientes, ni cuadros. El Estado ya había comenzado a perforar, pero no había personal y lo encontrado casi nunca era crudo. Fue por eso que a finales de los años 50, se mandó a traer a un experto geólogo estadounidense, Walter Link, para que viajara por lugares estratégicos e hiciera una investigación y evaluación profundas sobre las posibilidades petroleras del país. Estuvo en toda la Amazonia, visitó varios lugares recabando datos geológicos y demás, concluyendo que Brasil tenía en realidad muy pocas probabilidades de encontrar petróleo en cantidades significativas en tierra. Que tal vez, y sólo tal vez, las posibilidades se encontraban más bien en el mar, offshore.

Como era de esperarse, este hombre tuvo que salir de Brasil casi a escondidas, perseguido. La reacción de la gente fue decir que este gringo en realidad sabía muy bien que sí había petróleo, incluso de más, claro. Pero… ¿quiénes decían esto? ¡Pues los nacionalistas! Para ellos, Link era un agente de su gobierno, un espía que ahora, por culpa de la disposición tan abierta del gobierno brasileiro, ya sabía datos y cosas estratégicas a las que nunca tuvo que haber tenido acceso, en primer lugar. Y ahora, para nuestra desgracia, Link ya sabía que acá había mucho petróleo y seguramente Estados Unidos pronto se aprestaría para aprovecharse de esa información.

Sin embargo, con el paso de los años, ahora sabemos que, para bien o para mal, el señor Link tenía razón. Esto lo digo porque actualmente el 90% del petróleo que se extrae en Brasil es de origen marítimo, no proviene de territorio continental.

¿Qué sucedió después?

Con la crisis de 1973, Brasil se ve obligado a buscar petróleo fuera del país. Así, Petrobras firmó convenios internacionales y fue a Egipto, a Libia, a Irak, a Irán, a Indonesia. Para entonces, obviamente ya contaba con personal y cuadros especializados. En 20 años se creó un Centro de Investigación en Caxias, una refinería que llegó a ser considerada una de las mejores del mundo.

En Irak, Petrobras encontró un yacimiento enorme de petróleo, producto de un montón de concesiones en diez… doce países petroleros, sobre todo árabes. Este descubrimiento fue uno de los más importantes, pues con él se previó la extracción de 600 mil barriles diarios de crudo. La reserva resultó tan buena y tan grande, que los iraquíes de inmediato se pusieron a la defensiva y se negaron a entregar los beneficios previamente pactados a la paraestatal brasileira. Entonces, se buscó llegar a un acuerdo especial con Petrobras. Ellos le pagaron una buena cantidad, parte en divisas y parte en petróleo, para que todos saliéramos beneficiados. Esto fue bueno, pues un par de años después explotó la guerra. En Libia también se encontró petróleo, pero en un lugar de muy difícil acceso. Fue lógico: Petrobras vio que ese crudo no iba a ser muy importante. En fin, con esto lo que te quiero decir es que Petrobras se convirtió en una gran importadora de crudo, buscadora en el exterior y gran distribuidora doméstica.

En 1975 sucedió algo sorpresivo. El presidente Geisel hizo un llamado a través de la televisión, confirmando la autorización para que empresas extranjeras pudieran explorar en Brasil, bajo la figura de contratos de riesgo. Esto fue todo un escándalo, pues mucha gente salió a la calle y volvió a protestar exigiendo que de ninguna manera los extranjeros vinieran a explorar algo que sólo a nosotros nos correspondía.

Más allá de las protestas, las empresas de fuera sí llegaron, y sin embargo, ninguna de ellas tuvo verdaderos resultados significativos. No se encontró nada, pues. De cualquier forma, con este acontecimiento se abrió la puerta jurídica en aras de una cierta flexibilización del monopolio petrolero. Las empresas, extranjeras o no, podían firmar contratos de riesgo en donde si no se encontraba nada, pues nada obtenían, y en caso contrario, la empresa, léase el gobierno, obtenía de todas maneras una parte de las ganancias.

Me llama la atención que Brasil, de ser un país que no tenía petróleo en el continente, aunque luego lo haya encontrado en el mar, diera ese salto enorme hasta hacerse de personal y cuadros tan especializados que luego pudieron darse el lujo de salir a otros países para explorar y perforar. ¿Podría hablar un poco al respecto?

Eso fue muy positivo, porque acá había toda una mística en relación con Petrobras. Petrobras logró darse a conocer en toda la nación como la mejor compañía referente en términos de energía y de petróleo. Todos los jóvenes ingenieros tenían el sueño de trabajar en Petrobras. La empresa lanzaba campañas en donde decía que estaba buscando lo mejor de lo mejor para que trabajara en sus filas. Se reforzaron los programas de la Escuela de Minas, muy famosa, para formar específicamente  a miles de ingenieros especializados; ahí mismo se conminaba a sus alumnos a trabajar en Petrobras y eso les daba prestigio a ambas.

Es decir… ¿hubo un plan educativo especializado pensando en la industria a través de Petrobras?

La propia Petrobras dio becas atractivas directamente a los mejores estudiantes especializados para luego reclutarlos. Ingenieros de todas las áreas involucradas eran de esta manera cooptados. Fue precisamente de ahí donde surgieron los tan buscados cuadros. Hubo un momento en que Petrobras se asoció con la empresa Nors que estaba perforando en el Mar del Norte para aprender la tecnología de perforación profunda, que en ese entonces acá no existía.

Con esto quiero decir que fue así como Brasil pudo desarrollar su propia tecnología y su mano de obra especializada. Tanto así que en los años 90 se la llegó a considerar la empresa petrolera de países emergentes más importante del mundo, pues era la única que contaba con la mejor tecnología para explorar ahora hasta en mares profundos. El 80% de nuestra producción petrolera ya era offshore, y yo digo que más que eso, pues todas nuestras plataformas estaban muy alejadas de las costas.

En los años 80 se descubrió un gran yacimiento, Bacia de Campos, cuya riqueza se encontraba a más de tres mil metros bajo tierra. Todo un reto. Y nosotros lo logramos, logramos extraer ese petróleo pesado.

Entonces, a partir de la experiencia en el Mar del Norte, Brasil no sólo aprende y desarrolla la técnica de gran calado de perforado profundo, sino que después la implementa exitosamente por sí mismo.

Así es. Tanto así, que luego sale a otros países para explorar y perforar. Lo hizo en Nigeria, en Angola y otros lares.

En 2007 se descubre la primera camada pré-sal, confirmando la existencia de una gigantesca reserva de crudo, pero que implica unas técnicas y unas tecnologías que nos rebasan, pues una cosa es perforar, encontrar y extraer, y acá estaba implícito otro gran tema: la seguridad.

Llevar el petróleo a la superficie es todo un tema e implica una serie de mecanismos muy especializados. Esto lo digo porque, luego de lo que le pasó a la British Petroleum (BP) en el Golfo de México, el tema de la seguridad para este tipo de extracción se volvió complejo.

Era válida esta preocupación, pues si esto le había ocurrido a la BP, imagínate… era perfectamente posible que pudiera ocurrirle lo mismo a Petrobras. En aquella época Petrobras se encontraba en la cresta de su prestigio. Era un símbolo emotivo para Brasil, pues estaba funcionando bien, daba buenos resultados, tenía y ofrecía excelentes puestos de trabajo. Y a eso súmale que en aquella época casi llegamos a ser autosuficientes en términos de producción petrolera: nuestra necesidad real era de 2.5 millones de barriles, y Petrobras ya estaba produciendo 2 millones y un poco más.

Ahora, hay que entender que el consumo aumentó mucho también, porque el gobierno proveniente del Partido de los Trabajadores (PT) promovió el consumo de bienes duraderos. De esa manera, el gobierno estimuló el crédito popular para que la gente, por ejemplo, pudiera hacerse de un auto. La gente podía por fin tener un coche que podía pagar en 70 meses, por decir algo. ¿Resultado? De 2007 a 2014 la cantidad de autos se duplicó en Brasil. En fin, la atmósfera era propicia y la gran mayoría de la gente decidió comprarse su auto. Fue fácil por las facilidades otorgadas desde el gobierno, el gobierno de Lula, por cierto.

Petrobras, dado su éxito probado y su evidente capacidad, ya no sólo en el país sino fuera de él, comenzó a ser utilizada como instrumento de política económica. De esa manera, si había inflación, pues se echaba mano de ciertos números de la petrolera para equilibrar las cosas.

¿Por qué piensa que Petrobras comenzó a ser utilizada de ese modo?

Siempre existió la tentación de utilizar a Petrobras para ciertos fines, incluso mucho antes de que diera pruebas de su éxito como empresa paraestatal.

Tengo que decir que es muy difícil que una empresa paraestatal de esta envergadura pueda funcionar de manera realmente independiente del mundo político en el que se desarrolla, y esto no sólo es válido para Brasil. La tentación es muy grande, y el recurso está siempre ahí, disponible. Por eso hablé del problema de la inflación. El gobierno tiene desde ahí la posibilidad de definir los precios.

Por ejemplo, cuando la industria siderúrgica de Brasil era totalmente del Estado, ¿qué ocurría? Las empresas armadoras de autos, todas nacionales, tenían problemas con sus ventas. Entonces siempre se les planteaba: o una de dos, o corremos gente o manipulamos cifras. Obvio, las empresas preferían la segunda opción. Y de esa manera, se podía bajar el precio del acero desde el gobierno y así abaratar el costo y demás. Todo era ganar-ganar. Pues de ese modo evitabas un conflicto social importante y, por otro lado, estimulabas la economía interna.

Cuando las empresas eran paraestatales casi siempre ocurría este tipo de cosas. Se les pagaba toda su producción casi al precio del costo para evitar estallidos o protestas sociales, por un lado, y que la economía se viera afectada. Por eso, como Petrobras era una empresa muy rentable, se podían tomar recursos de ahí para la caja del tesoro gubernamental, por ejemplo. Se apropiaban de recursos tanto para hacer inversiones como para resolver problemas de balanza de pagos. Eso siempre ocurre.

Hubo una administración, la de Cardoso, que intentó evitar ese tipo de situaciones. Quiso darle a Petrobras un esquema de autonomía real que la protegiera de la exagerada intervención del Estado en su consejo de administración, por ejemplo. Su finalidad era que Petrobras tuviera un perfil más empresarial que político.

Hoy mucha gente sigue creyendo que aquello era algo malo y que precisamente por eso hoy día Petrobras es un motivo de orgullo nacional, por lo ya mencionado. Sin embargo, lo que no se difunde tanto es que Petrobras en ocasiones, por decisiones gubernamentales, se ve forzada a comprar materiales e insumos nacionales, y las empresas nacionales que producen esos materiales e insumos, curiosamente, de pronto se ven bastante beneficiadas porque resulta que los han “logrado vender” a un sobreprecio considerable. Así las cosas, luego resulta que estas empresas son las mismas a las que no les interesa invertir en desarrollo, en ser realmente competitivas. Se quedan en su tranquilidad y comodidad porque saben que, al final, Petrobras les va a comprar casi la totalidad de su producción, por no decir la totalidad.

A partir de 2010, empiezan a correr ciertos rumores debido a varias cosas que se dejaron sentir. Las plazas de trabajo en Petrobras comenzaron a ser percibidas como excesivas, demasiado excesivas. La parte administrativa había crecido como nunca antes. Los rumores confirmaban lo que ya era sabido: todos aquellos puestos dentro de la petrolera no eran sino una especie de reserva de empleos del gobierno para miembros exclusivamente del Partido de los Trabajadores. Así, muchas plazas eran para esos miembros, pero también para sus familiares, cuñados, padres, hijos, hermanos, etcétera.

¿Por qué surgió esta situación de nepotismo, sobre todo pensando en un partido llamado de los trabajadores?

Bueno, lo que pasa es que la lealtad política había que pagarla de alguna forma. Muchos miembros del partido de verdad hacían de todo para quedar bien con sus superiores, pues sabían que podrían ser beneficiados con estos puestos dentro de, ni más ni menos, la gran Petrobras.

Fue así que, desde el gobierno, se reforzó cada vez más la idea de que a Petrobras se la podía utilizar políticamente de manera efectiva, real. Yo recuerdo que un amigo que trabajó en Petrobras, un día que lo fui a visitar, de plano me dijo que ahora ya no tenía oficina personal, sino un cubículo, pues su espacio había sido dividido en treinta cubículos. ¿Se imagina? ¡Treinta cubículos para los “nuevos” puestos! Y él me comentó que aquellos no eran todos los trabajadores de esa oficina sino que había otro gran número que trabajaba desde casa.

En fin. Que Petrobras creció de una manera exageradamente grosera, mucho. Y no creció en eficiencia o productividad, sino en puestos a veces en su mayoría innecesarios. La clave residió en la nómina.

 

¿Hay sindicato en Petrobras?

Sí, tiene uno. Y también ahí es igual o peor la situación. Lo digo porque es sabido que hay muchos puestos en donde se ganan 50 mil dólares al mes. Es absurdo. Y encima, gran parte del sindicato, que primero había estado muy ligado al Partido Comunista, sin más se pasó al PT, cuando este llegó al poder presidencial.

En fin, todos estos elementos dieron lugar a una situación escandalosa. Gente de altos mandos, pues no podría entenderse de otro manera, comenzó a comprar activos fuera del país. Esta acción es claramente anticompetitiva. Pero esto se realizaba para poder fondear las necesidades del partido. Y como ejemplo reciente está la refinería que se compró en Pasadena. Aquí, primero una empresa compró una parte en 48 millones de dólares, luego se la vendió a Petrobras en 300 millones de dólares. Una vez adquirida, por cuestiones legales, Petrobras se vio forzada a comprarla entera en 800 millones de dólares. ¡Un verdadero escándalo!

Al parecer, luego se supo, esta compra serviría para justificar precisamente la transferencia de recursos para gente del gobierno, y más específicamente para la coalición política del gobierno. Y así como esto, se han dado diversos escándalos de este tipo.

¿Por qué si la gente votó por un partido que, en principio, goza de una agenda política pensada para los que menos tienen, ese mismo partido es el propiciador de escándalos de este tipo? ¿Por qué el uso corrupto de recursos en un partido que proviene de los trabajadores?

Hay que ver también que Petrobras desde siempre, ha sido como un Estado dentro del Estado. Esto hay que decirlo. Y es un Estado muy fuerte. Por eso es muy ingenuo afirmar que el gobierno no sepa todo lo que ocurre en la paraestatal y viceversa. Es imposible… porque no hay una independencia real. Mira, ahora mismo hay gente del gobierno que tiene un asiento en el Consejo de Administración de Petrobras. Hay presidentes que han sido jefes de administración de la petrolera. En fin. Y hay otros miembros del gobierno ocupando otros puestos.

Yo creo que hay un aspecto más ideológico del PT, por ejemplo. No creo que piensen que están haciendo algo malo ni nada por el estilo. Pienso que más bien lo ven como una confiscación en nombre del pueblo. Si a final de cuentas la plata sirve para que el partido pueda continuar en el poder, pues al final no es más que decir que esto se hace en bien del pueblo y sus intereses. De ahí que se piense que todo es válido con tal de seguir en el poder, pues lo estarían haciendo por el pueblo, por la gente que votó por ellos, en principio. Por eso son las paraestatales, precisamente, las que permiten esta forma de manejar los recursos.

En mi corta estancia en Brasil, ya me he enterado de varios escándalos. Ahora circula una lista con nombres de políticos que tienen sumas escandalosas de dinero en bancos extranjeros, incluidos los de Suiza. Según los medios, esos recursos del erario están yendo a parar directo a los bolsillos de estos personajes corruptos. Por eso, al escucharlo, disiento un poco.

Yo no podría afirmar si todo ese dinero va a sus cuentas personales. Lo que digo es que todos esos recursos que el Estado “confisca” no aparecen ni aparecerán en la contabilidad pública. ¿Qué se hace con eso? ¿Quién puede afirmar con toda verosimilitud lo que realmente pasa con todo ese dinero?… Nadie sabe en realidad. No se sabe con certeza.

Claro que los que hacen eso, me imagino, lo hacen así: una parte para el partido y otra para sus cuentas personales. Me imagino que ellos piensan que están robando para la Corona. Y eso los justifica. Lo están haciendo para el partido y por eso lo hacen.

¿Qué pasa con los movimientos opositores acá en el sur?

El partido cooptó a toda una serie de organizaciones sociales. ¿De dónde crees que sale todo ese dinero para financiarlas?

Pongo un ejemplo: la Unión Nacional de Estudiantes (UNE). Esta Unión siempre había sido muy importante por su combatividad, incluso en la época de la dictadura. Hacía manifestaciones, todo el tiempo protestaba, convocaba, etcétera. Insisto, desde mucho tiempo atrás, esta Unión era bien conocida por sus movilizaciones y combatividad. Y de pronto, cuando Lula llega al poder, así, sin más, la UNE dejó de manifestarse. Cosa que nunca se había visto en Brasil. Y uno se preguntaba: “¿Por qué dejó de manifestarse ni más ni menos que la organización más grande, combativa e importante de los estudiantes?”. ¿Qué pasó? Pronto nos enteramos que les dieron un terreno enorme, uno en donde había estado un edificio muy ligado a las confiscaciones de propiedades alemanas en tiempos de guerra, uno que fue “misteriosamente” víctima de un incendio.

Un líder comunista, ya con poder, les regaló el terreno y una donación del presupuesto público de 30 millones de reales para construir la nueve sede. Por el año 2008, la UNE recibió los recursos, muchos de sus miembros viajaron por el país, otros salieron al extranjero a estudiar, a tomar cursos y otros más a otras cosas. En fin. ¡Se gastaron ese dinero sin construir nada! En 2014 aparecieron unas máquinas de construcción en el sitio, y están ahí, siguen ahí, sin hacer nada.

¿Qué hace la gente de Brasil ante estos hechos? ¿Sigue pensando que sí hay un verdadero nacionalismo en todo esto?

Curiosamente, aquella vieja consigna de “El petróleo es nuestro” sigue vigente. El gobierno se defiende de estas críticas puntuales diciendo que todo ataque contra Petrobras sólo busca propiciar en el fondo la privatización del petróleo.

Y acá en Brasil, lo tengo que decir, hablar sobre un tema como la privatización es un tabú. Nadie puede salir a defender semejante cosa. Si alguien se atreve siquiera a sugerir esto lo “ahorcan” en la plaza pública. Yo creo que habrá que esperar a que toda mi generación desaparezca para que se acepte la idea de que se puede privatizar Petrobras. Y esto lo digo porque ya desde los tiempos en donde sólo se llegó incluso a plantear la flexibilización del monopolio que era Petrobras fue muy pero muy difícil… ahora imagínate hablar de privatización. ¡Imposible!

Para un mexicano común y corriente, todo lo que ha mencionado sobre Petrobras y su especialización, su historia, su salida hacia otras partes del mundo para perforar y extraer crudo, sus negocios con otras empresas y otros países, para bien o para mal, eso precisamente ya huele totalmente a una empresa privada y no estatal. Y conste que digo esto, a riesgo de estar equivocado.

Y acá ha sido visto como una cosa normal. Hemos ido a varios lados, a todos los países que ya te mencioné, participando en negocios de una manera total o parcial. En fin, nuestro monopolio en términos reales no existe como tal, pues hay empresas internacionales que pueden venir y explorar en territorio brasileiro. Se hacen contratos de diversas índoles y Petrobras siempre participa de alguno u otro modo.

Shell extrae petróleo de Brasil, BP… producen y trabajan todo el tiempo al lado de Petrobras como operadora. Eso es resultado de un proceso de flexibilización que se echó a andar hace unos quince años.

Veo que las gasolineras acá, la gran mayoría, son de empresas extranjeras. Si la gente sabe que Petrobras es del Estado, ¿no tendría que haber sentido desde hace mucho una privatización con las gasolinas, por lo que acabo de decir?

Lo que pasa es que acá, como te digo, eso ya es normal para nosotros. De hecho, desde hace muchos años atrás sólo había empresas extranjeras para la distribución de gasolina. Entonces, más bien, la novedad ha sido que en los últimos años, Petrobras ya tiene sus gasolineras por todo el país, e incluso en otros. Los brasileiros vieron esto como algo muy positivo. 40% de estas distribuidoras son de Petrobras. Todas las refinerías en nuestro territorio son de Petrobras.

Entonces, dado lo que me acaba de explicar, y dando por hecho que los brasileiros saben diferenciar perfectamente los ámbitos privados y públicos respecto del manejo de Petrobras, según se deja ver, ¿plantear una privatización sería algo de plano muy malo o negativo?

Sería bueno económicamente, pero políticamente imposible. Ahora bien, eso es lo que yo creo, pero es difícil la pregunta. Muy difícil (hace una larga pausa). La situación actual en donde Petrobras sigue teniendo una presencia predominante en el mundo local del petróleo, su sociedad equilibrada con empresas extranjeras para ciertas funciones, en fin… para mi generación y para toda la gente que vivió el enorme apogeo aquel de “El petróleo es nuestro” es difícil siquiera imaginar ese panorama. Para mí, por eso te digo, es casi de sueño hablar sobre ese tema. Hablar sobre esto es hasta cierto punto irracional.

Y no sé, no sé. Mira, por ejemplo, al respecto, en Estados Unidos, escuchaba a un especialista decirlo, desde que comenzaron a explotar el crudo en su territorio, han perforado hasta llegar a la cifra de 4,700,000 pozos petroleros. En Brasil, desde que acá lo comenzamos a hacer, teniendo un monopolio de Estado, se han perforado sólo 22,000. ¡Mira la diferencia!

Tal vez, si se privatizara la actividad, muchísimos grupos del mundo estarían interesados en buscar y explotar el petróleo en nuestro país. Sin embargo, ya hemos mencionado que sí hay algunos grupos que lo han hecho bajo acuerdos muy concretos con el Estado; a algunos les ha ido bien, a otros no tanto.

                                                           Río de Janeiro, marzo de 2015.

 

Roberto Rueda Monreal.
Politólogo, escritor y traductor literario. Ha publicado artículos de fondo en diversos medios como Milenio Semanal, Traspatio, Laberinto, Animal Político, Milenio Dominical y Replicante, entre otros. Es autor de la novela La Cloaca, el infierno aquí (Ediciones B).