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Un hombre se enemistó con su amigo.
—Me has defraudado —dijo el hombre. Y el amigo puso mala cara y se fue.
Poco después murieron los dos. Se presentaron juntos ante el Gran Juez de Paz.
Al comienzo, pintaban mal las cosas para el amigo, pero el caso del hombre andaba bien y estaba muy contento.
—Aquí se habla de una disputa —dijo el Gran Juez de Paz, mirando sus papeles—. ¿Quién de ustedes tenía razón?
—Yo —dijo el hombre—. Él hablaba mal de mí a mis espaldas.
—Así será —dijo el Juez—. ¿Y cómo hablaba de sus otros amigos?
—Hablaba pestes —dijo el hombre.
—¿Y usted lo tomó como amigo? —exclamó el Juez—. Señor, aquí no nos interesan los tontos.
El hombre fue arrojado al abismo y el amigo se rió en la oscuridad, y tuvo que responder a otros cargos.

Fuente: Robert Louis Stevenson, Fábulas (prólogo y traducción de Jorge Luis Borges y Roberto Alifano), Editorial Lectorum, México, 2010.

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