01-paranormales

[El parapsicólogo británico Geoff Holder describe al poltergeist como el invitado indeseable de la fiesta fenomenológica. La vergüenza telequinética que jamás se ganará la “respetabilidad” del resto de los asistentes. Dice:] Imagina que llegas a una barbacoa al aire libre en honor de los fenómenos paranormales. El primero en llegar es la Telepatía, con su camisa prolijamente abotonada y su mirada intensa. Luego llega la Videncia, una mujer rubicunda que bebe jerez a grandes tragos y trama robarse la cubertería de plata. La abundante pintura de ojos y la ropa gótica de la Clarividencia contrastan con la ropa militar descolorida de su compañero, la Visión Remota, uno de los miembros más recientes del grupo. Sentados ociosamente a una mesa están las figuras ligeramente vagas del Sueño Precognitivo, la Profecía y la Adivinación. Mascullando para sí mismo en un rincón está la Glosolalia, mientras que la Reencarnación se dedica a asaltar el bufet con toda la glotonería de un niño regordete de ocho años. Los gemelos, la Experiencia Extracorporal y la Experiencia de Proximidad a la Muerte, flotan por ahí, y el Doblamiento de Metales y la Cirugía Psíquica están dándolo todo en la pista de baile […], mientras que la Radiestesia y la Psicometría se ocupan de ellos mismos y no le hacen caso a nadie. Entonces aparece el poltergeist. Desnudo, lleno de verrugas y con una cresta multicolor, agarra a patadas los arreglos florales, eructa en el micrófono del maestro de ceremonias, tira ensaladas a los meseros y vomita encima de los pastelillos […] El poltergeist remata su visita orinando con abundancia en la fuente.

Fuente: Henri Michaux, Una vía para la insubordinación (1986), Traducción de Alex Gilbert y Jordi Terré, Ediciones Alpha Decay, Barcelona, 2015.