Hay un camarón pistolero, de la especie Alpheus heterochaelis. El calificativo le viene del hecho de que una de sus pinzas —la izquierda o la derecha, indistintamente— es descomunalmente grande, casi del tamaño del resto del cuerpo, y su pieza movible actúa como el percutor de una pistola: al penetrar súbita y violentamente en la cavidad de la otra parte de la pinza en la cual se acomoda, produce un estampido seco y tan fuerte que, según se dice, ha llegado a estrellar vidrios en los acuarios. En el mar, las potentes detonaciones de los camarones pistoleros transtornan los sistemas de sonar y hasta hacen que exploten minas acústicas.

Las “pinzas-pistola” sirven a sus poseedores como armas de cacería. El camarón se mantiene al acecho en algún sitio estratégico, y cuando una presa se pone a su alcance, apunta y dispara. La potente onda sonora de la detonación mata o cuando menos aturde a la víctima. Pero, según las observaciones de los biólogos, no es ése el uso principal que tienen, sino el de amedrentar a posibles enemigos que se le aproximen demasiado.

Fuente: Juan José Morales, Extrañas criaturas del mar, FCE, México, 1987.

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