La palabra hebrea para azul, techeleth, se usa para matices diversos, para azul oscuro, para azul púrpura, azul jacinto y azul celeste. La Torá prescribe que los mantos de los israelitas han de llevar flecos (zizith) o borlas (Números, 15, 38): “Que ellos y sus descendientes se hagan flecos en los bordes de sus vestidos, y pongan en el fleco de sus vestidos un hilo azul púrpura”. Su función consiste, como expresamente se dice, en que su vista haga recordar la totalidad de los mandamientos de Dios y así convocar a su cumplimiento. El ver, como se advierte en el Talmud, lleva a considerar y el considerar lleva a hacer. El azul púrpura en los flecos, por lo demás blancos —según la tradición tenía cada uno, por lo común, siete hilos blancos y uno azul—, debió tener un significado concreto que indicaba el origen divino de esos mandamientos. Una tradición talmúdica del siglo II lo explica así: “El que cumple el mandamiento de los flecos [y ve lo azul en ellos] es como el que recibe el rostro de la Schechina [de la presencia divina]. Pues el techeleth es como el mar y el mar como las hierbas, y las hierbas como el firmamento, y el firmamento como el trono de la gloria y el trono de la gloria como el zafiro”.

Fuente: Gershom Scholem, Lenguajes y cábala (traducción de José Luis Barbero S.), Ediciones Siruela, Madrid, 2006.

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