Y dijéronnos también que cuando los jóvenes de Java se enamoran de alguna dama, se atan con hilo unos cascabelillos entre el miembro y el prepucio, y vanse a las ventanas de sus enamoradas, y fingiendo orinar y sacudiendo el miembro hacen sonar aquellos cascabelillos hasta que sus enamoradas los oyen. Enseguida ellas bajan y hacen su voluntad, siempre con aquellos pequeños cascabelillos, pues es para ellas un gran divertimiento sentirse sonar dentro de sí. Estos cascabelillos están recubiertos y cuanto más se cubren más suenan.

Fuente: Antonio de Pigafetta, “Relazione del primo viaggio intorno al mondo”, Venecia, 1536. Recogido en Relatos del mar, de Colón a Hemingway, selección de Marta Salís, Alba Editorial, Barcelona, 2014. (Por el envío: Ciro Murayama.)

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