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Cuatro días no cabales tenía yo de llegado a esta capital [siglo XIX; cuenta un vendutero: vendedor que remataba los bienes de uso]. Una de las cosas que más habían llamado mi atención fue la multitud de papeles pegados en las esquinas; y como usted sabe que soy aficionado a leer cuanto se me pone delante de los ojos, desde luego pasaba horas enteras leyendo los diversos anuncios que adornan las paredes de la culta México. Entre ellos llamó particularmente mi atención el anuncio de un remate, ya por el nombre que me era totalmente desconocido, y ya también por la pésima ortografía que sus frases ostentaban.

En efecto, no dejaba de ser curioso ver en letras de molde, y entre otras muchas cosas, los siguientes desatinos:

UN VESTIDOR DE MADERA PARA SEÑORAS CON TRES PUERTAS.
UNA HERMOSA LAMPARA CON VEINTICUATRO LUCES DE CRISTAL.
UN RELOJ CON CUERDA PARA QUINCE DIAS Y MUSICA DE BRONCE.
UN TOCADOR PARA SEÑORAS DE ARMAR Y DESARMAR.
CUATRO SOMBRILLAS PARA NIÑAS USADAS.
DOS DOCENAS DE CALCETINES PARA HOMBRES SIN COSTURA.
UNA MESA PARA TOMAR CAFÉ DE ESCAYOLA.
UNA CAJA CON DOS DOCENAS DE MEDIAS PARA SEÑORAS BORDADAS Y CALADAS.
UNA CAMA MATRIMONIAL.
DOS CUNAS PARA NIÑOS DE LATON, &c. &c.

Fuente: Los mexicanos pintados por sí mismos. Tipos y costumbres nacionales, por varios autores. Autor, en este caso, José María Rivera [1807-?]. (Imprenta de M. Murguía y Comp., Portal del Águila de Oro, 1854-1855./Edición iluminada con base en fuentes originales y en la primera publicación, Miguel Ángel Porrúa, 2011.)

 

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